Pablo Carranza
El exministro de Desarrollo Agrario y Riego, Juan Manuel Benites le contó al diario La Razón sobre su experiencia con la industria de los biocombustibles, y las ayudas que tuvo que emprender desde su sector para auxiliar a los palmicultores que hasta ahora sufren contra los productos importados que son subsidiados y tienen dumping. Asimismo, afirmó que Petroperú siempre ha mostrado resistencia para adquirir la producción de palma aceitera nacional.
Por ello, le pidió al actual gobierno que “no solamente publique la reglamentación de la norma, sino que genere también programas de acompañamiento para que se pueda expandir estos cultivos como la palma aceitera en terrenos que no sean deforestados. La norma ahora lo dice muy claro. Hoy en día, tenemos en Perú, más o menos, unas 10 millones de hectáreas ya deforestadas. No necesitamos cortar bosques para sembrar palma. Donde ya se perdió bosque, se puede hacer palma aceitera, se puede cumplir estándares internacionales de sostenibilidad y podemos tener una producción enorme. Para que tengas una idea, Colombia tiene 500,000 hectáreas de palma aceitera, Ecuador tiene 250,000 hectáreas de palma aceitera y Perú tiene 100,000 hectáreas, pero podríamos crecer cinco veces sin tocar árboles y ser mucho más competitivos que Colombia y que Ecuador. Tenemos condiciones climáticas muy particulares para tener enormes productividades en palma aceitera”.
Dado que, “las pocas plantas que existen aquí de biodiesel tienen una calidad superior incluso a lo que viene de Estados Unidos por eso me parece que estamos perdiendo una gran oportunidad para el mercado interno y también para exportar. Tenemos un gran nivel de calidad, pero todo eso está durmiendo porque la norma no se aplica”.
El especialista mencionó que “en el 2015, recibí una visita de los gremios de productores de palma aceitera que me trajeron la problemática que enfrentaban. En ese momento, había un problema con una norma de promoción de biocombustibles producidos en Perú que tenía unos incentivos y ciertas ventajas de un claro impacto positivo en la producción de palma aceitera. Pero, ellos tenían un problema porque Petroperú no estaba comprando biocombustible peruano, estaba comprando un producto argentino, que tenía dumping. Entonces, me tocó a mí canalizar esa inquietud hacia el Minem para que Petroperú corrigiera lo que era una práctica no saludable, prohibida de hecho en el comercio internacional, y más bien le diera cumplimiento a la norma. El ministro de Energía y Minas, en ese momento, Eleodoro Mayorga, fue bastante receptivo y se buscó una salida, de hecho, hubo una decisión de reducir las compras argentinas, lo cual fue bueno para el país, pero se notaba que había una cierta resistencia”.
Y lamentó, que “hasta ahora, no hay una política clara, ni la profundización de esas medidas, por cuanto hasta el momento no tenemos una gran disponibilidad de plantas de biocombustible en el Perú, cuando debió haber sido esa norma un impulso para que tuviéramos varias plantas y cambiar la matriz energética, para que pudieran empezar a incorporar mayor biocombustible tanto en el diésel como en la gasolina, sin embargo, no ha sido así, ha sido muy poco, y se prefirió importar, más bien, lo poco que se incorporaba en la gasolina. En contra, más bien, de lo que decía la ley. La verdad, es un tanto incomprensible porque de mi punto de vista, para poder luchar no sólo contra el narcotráfico, sino contra las actividades ilegales, como la minería ilegal también, la sal ilegal, entre otras prácticas de tráfico de tierras, etc., es fundamental tener oportunidades en la Amazonía, y yo creo que la palma aceitera es uno de los cultivos que puede ser de gran impacto”.
Juan Manuel Benites, advirtió que “no vemos que haya una coherencia de país respecto a lo que la ley señala, es decir, hay un marco legal, y no se ha cambiado para nada tampoco lo que es la matriz energética, por lo menos en el campo de incorporar esos biocombustibles. Creo que debería ser una decisión de implementarse lo más pronto posible, como lo tiene, por ejemplo, Brasil y Colombia, que están mucho más adelantados que nosotros”.
Finalmente, dijo que “algo se ha avanzado con la última modificación de la ley de biocombustibles. Estaba revisando un poco lo que se ha cambiado y veo que hay una intención de ir subiendo los porcentajes, no todavía como se debiera, porque ya estamos hablando de doce años, porque en este tiempo que no se haya movido casi nada los porcentajes, me parece que no es muy razonable. Perú está teniendo un discurso muy fuerte en los foros de las COP, hablando de sostenibilidad, de la importancia de las reducciones de emisiones, de recuperación de reforestación. Pero, un factor a la mano que se tiene es, por ejemplo, el de los biocombustibles. Brasil hace rato que tiene estándares por encima del 10% de biocombustible en gasolina, en los gasoholes, y entiendo que en el diésel también está bastante más lejos que nosotros. Este punto es clave porque tiene una correlación en la agricultura. Muchos proyectos de palma aceitera, por ejemplo, o también de la caña de azúcar en el norte, se han visto frustrados porque se hicieron con mira a tener un mercado en ell interior del país, pero lamentablemente no se ha cumplido por estas resistencias, principalmente de Petroperú, que no ha permitido que se consolide ese mercado y ha perjudicado estas inversiones”
“En los 90’s, muchos de esos terrenos que hoy día están sembrando palma aceitera eran de hoja de coca. Eran actividades ilegales y lo que hizo el Estado con ayuda de las Naciones Unidas y de USAID, en ese momento, fue llevar a cabo toda una campaña de reconversión de esos cultivos ilícitos por palma aceitera. Después ha venido café y cacao, pero es otra historia”, terminó comentando.




