El abogado penalista, Julio Rodríguez, se refirió sobre la situación del fiscal supremo Pablo Sánchez, quien padece de Parkinson.
Rodríguez precisó que un representante del Ministerio Público, que decide sobre la libertad de las personas, de ejercer la persecución del delito, tiene que estar en óptimas condiciones físicas y mentales.
“El peligro en el Parkinson no radica solamente en el ámbito físico, sino que tiene afectaciones en el ámbito mental y ese es la parte más preocupante”, expresó.
No obstante, hizo hincapié en que hay algunas afectaciones físicas que no generan perjuicio, por ende, pueden seguir ejerciendo la acción penal.
Sin embargo, el Parkinson es una enfermedad degenerativa que afecta la capacidad física y mental, por lo que “afecta la función pública”.
“El Parkinson no es curable (…) Tristemente, esto no es que va a ir menguando con el tiempo, sino que se va agravando y, por ende, definitivamente afecta la función pública”, lamentó.
Rodríguez consideró pertinente que la fiscal de la Nación, Delia Espinoza, ordene un análisis donde se determine la estabilidad del fiscal supremo, de lo contrario “definitivamente tiene que ser separado del cargo”.
“La función como tal ya no debería ejercerla porque esto genera un riesgo a la libertad de las personas”, alertó.
Como se sabe, el fiscal supremo Pablo Sánchez tiene Parkinson y estaría muy avanzado, vulnerando la ley orgánica del Ministerio Público.
Y es que el artículo 60 de la normativa determina que la incapacidad física de uno de sus representantes lo puede inhabilitar del cargo.




