La corrupción, pandemia de América Latina (XXXIII)

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Alter B. Himelfarb W. / Los Romanos maltrataron a los judíos moral, física y éticamente. 
Alter B. Himelfarb W.

Por: Alter B. Himelfarb W. / Hace unos días, en el artículo XXXI, de Junio 30, el “Diablillo de la WEB”,  se “comió”  las palabras finales del último párrafo del artículo.  Palabras muy claves y muy importantes y que ahora nuevamente, vamos a utilizar. Ese párrafo decía: “Hay corrupción también en ciertas “Leyes” y mecanismos que se han ido enquistando en los Cuerpos Colegiados, como si fueran leyes “divinas”, inmodificables y que coadyuvan……  Material ”comido”: a que la corrupción del dinero se potencie y se multiplique.

Algo que definitivamente hay que erradicar o desenquistar, por vulgar y corrupto hasta la médula de los cuerpos colegiados, es el cuento de que como ellos son legisladores, es a ellos, a quienes corresponde, hacer sus propias “leyes”, las que habrán de regirlos.  Es lo más ruin que puede haber.

Es el peor autogol, que los HP (Honorables Padres de la Patria) le hayan metido a sus respectivos países, desde que tenemos conciencia de país.

No es lógico.   Es aberrante, que ellos mismos sean, quienes elaboren las enquistadas “Leyes” de sus ingresos, de sus beneficios, de sus primas, de sus inmunidades/impunidades, de sus suntuosidades, de sus excentricidades, de sus arbitrariedades.

Ha sido una gran ofensa y una desvergüenza contra el país, contra la ciudadanía, que no ha captado la incompatibilidad de esas acciones. Volvemos a repetir: Tanto como pedirle a la$ rata$ que cuiden y protejan muy bien el que$o. O a las gallinas, que ahorren y no malga$ten, ni $e coman el maíz.

Una cosa, son las leyes, -en general-, que tienen que ver con el funcionamiento del país, ¿pero que ellos mismos dicten “Leyes” de cuánto quieren recibir del Estado, de sus propios beneficios, de sus “prestaciones”, de auto imponerse “inmunidad/impunidad parlamentaria”, es una aberración, es un acto de la más alta corrupción, que ha pasado ”desapercibida” por todos los estamentos del país.

Esas funciones, deben quedar en manos del Ministerio de Trabajo o de quienes fijan el Salario Mínimo, aunque está absolutamente claro y evidente, que los miembros de los cuerpos colegiados, no son empleados de nadie.

Los candidatos a cuerpos colegiados, se hacen elegir.  Ellos no son empleados de nadie, como que es obvio, que no pueden ser “empleados” del gobierno, ni de la alcaldía, etc.,  porque definitivamente no son dependientes de él.  Conforman un Poder Legislativo, como que el Presidente  conforma el Poder Ejecutivo.

Desde luego, que el hecho de prestar unos servicios, como representante de su comarca, merece un pago por servicios prestados.  Estos Honorables Padres, se desenmarcan de sus labores habituales, para prestarle momentáneamente al país, un trabajo desinteresado.  Y en verdad, merecen unos honorarios.  No un sueldo.  Pueden cotizar como trabajadores independientes al Seguro Social y al Sistema de Pensiones.  Y una vez que se retire al término del periodo, de esa desgastadora actividad, el miembro colegiado, volverá a sus labores habituales.  El país no necesita congresistas (u otros Colegiados) que sientan apego a continuar siendo colegiados. Y el congresista honesto lo entiende así.

Esto querría decir, para ubicarlo en tiempo presente, que los congresistas o “colegiados”, deberían volver a su actividad una vez que terminen el presente periodo.  Pasado ese merecido ”descanso”, podrían volver a postularse.

Los beneficios y servicios de que gozan los miembros de los cuerpos colegiados no tienen por qué ser diferentes a los que ofrece el Estado al resto de la población.  Ellos deben continuar cotizando a cargo de su salud y deben utilizar los mismos recursos e Instituciones que existen para el resto de la población.  Un colegiado honesto no tiene por qué exigir más que la  calidad del servicio actual, siempre sea excelente.

Quisiera congraciarme con el pueblo peruano: He leído el artículo de Omar Chehade: “Nadie estará por encima de la Ley”, donde confirma que la inmunidad parlamentaria y presidencial y de otros colegiado, fue abolida, con una mayoría de 110 sobre 130. Ojalá todos los países Latinoamericanos siguieran este ejemplo.

                                                                                                                                (*) Miembro A.I.E.L.C.