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    La farsa de un Estado Palestino (II)

    La llamada autoridad palestina  rechaza la legitimidad del estado de Israel y desarrolla en su contra una lucha militar y terrorista

    Por: Azi Wolfenson / La Autoridad Palestina nace con un único objetivo de enriquecer a sus creadores. La manera de lograrlo era convencer a un grupo importante de árabes provenientes de Israel y radicados en los países árabes vecinos a declararse refugiados y de esa manera ser mantenidos con sus familias sin trabajar y a costillas de incautos países de las Naciones Unidas. Tarea no difícil por cuanto la oferta de ser mantenidos sin trabajar resultaba bastante atractiva. Lo que no se imaginaron fue que la mayor parte de los fondos iría a los bolsillos de las autoridades y ellos recibirían limosnas.

    La Autoridad Palestina con su líder Yasser Arafat encontró gran acogida internacional y para afianzarse en el poder se armó hasta los dientes y no permitió que los refugiados disminuyeran sino al contrario infló sus cifras de manera de recibir cada vez mayores ingresos.

    Rechazo a los acuerdos de Paz

    Al mismo tiempo inició el reclamo de la constitución de un Estado árabe palestino basado en la partición de las Naciones Unidas, pero al mismo tiempo rechazando cualquier legitimidad para el Estado de Israel, negándose incluso a reconocer su existencia. Durante muchos años, levantó la bandera de la OLP de una lucha militar y terrorista contra Israel.

    Además de planear décadas de terror sangriento en las calles de Israel, Arafat fue responsable de la devastación en todo el Medio Oriente, incluida una guerra civil en el Líbano (1975-1991) y el Septiembre negro de Jordania (1970). También lanzó el apoyo de la OLP a la invasión de Saddam Hussein a Kuwait en 1991.

    Mas adelante, los palestinos respondieron a los intentos de Israel de implementar el Acuerdo de Oslo enviando oleadas de terroristas suicidas a las calles y autobuses de las ciudades de Israel, una violación flagrante de su compromiso con los acuerdos y una declaración clara de su rechazo a la idea de paz con Israel.

    En la cumbre de julio de 2000 en Camp David, el primer ministro de Israel, Ehud Barak, le ofreció a Arafat una serie de concesiones de gran alcance como parte de un acuerdo de paz integral. A cambio, se le pidió a Arafat que pusiera fin al conflicto. La OLP rechazó sumariamente las propuestas israelíes y nunca ofreció una contrapropuesta.

    En cambio, la Autoridad Palestina (AP) dominada por la OLP inició una ola masiva de violencia premeditada. La guerra de terror de Arafat (la llamada “Intifada de al-Aqsa”) no tenía paralelo en la escala y la implacabilidad de sus ataques terroristas contra civiles israelíes. Un total de 1,184 israelíes fueron asesinados.

    Yasser Arafat

    EL TERROR SIGUE A LA RETIRADA

    En agosto de 2005, el gobierno de Israel, encabezado por el primer ministro Ariel Sharon, llevó a cabo la evacuación unilateral de todas las aldeas israelíes de la Franja de Gaza y el norte de Cisjordania. En respuesta, los palestinos han estado lanzando misiles y cohetes contra ciudades y pueblos israelíes desde la Franja de Gaza durante años, algunos de los cuales llegan hasta Tel Aviv.

    En lugar de utilizar la enorme concesión israelí como una oportunidad para lograr la paz, los palestinos la utilizaron para empoderar a las organizaciones terroristas respaldadas por Irán. En junio de 2007, Hamas tomó el control de la Franja de Gaza en un golpe violento.

    Desde la toma de control de Hamas, las aldeas del sur de Israel han sido sometidas a una lluvia de cohetes y misiles sin parar. El número de cohetes, rmisiles y proyectiles de mortero disparados contra Israel desde Gaza desde 2007 es de decenas de miles.

    ACUERDO DEL SIGLO

    Estamos en la era del “acuerdo del siglo” de la administración Trump, con la soberanía israelí sobre las comunidades judías de Judea y Samaria programadas para convertirse en realidad. Y, sin embargo, para algunos, el objetivo de un estado árabe palestino en tierra judía persiste.

    Mientras celebramos la independencia israelí este año, recordamos el Acuerdo de San Remo. Hace cien años, sus redactores establecieron el derecho legal del pueblo judio sobre los territorios de Palestina en ambas margenes del rio Jordan, confirmando así su derecho historico.

    Desde su creación, Israel ha anhelado la paz con sus vecinos palestinos y el mundo árabe en general. A través de los años se han presentado diferentes iniciativas que buscaron resolver el complejo conflicto y normalizar las relaciones en la región.

    Sin embargo, durante demasiados años Israel ha sido víctima de la negativa palestina de negociar directamente con Israel. Los palestinos han puesto todos sus esfuerzos en la lucha diplomática contra Israel en los foros internacionales. Lo cierto es que esta lucha, como era esperado, no los ha acercado a su objetivo de autodeterminación ni los ha hecho avanzar un solo centímetro en lograr un Estado independiente.

    El Plan del Siglo, presentado por el Presidente Donald Trump el 28 de enero, representa una verdadera oportunidad para la paz en el Medio Oriente.

    La iniciativa logra el equilibrio adecuado entre la seguridad vital de Israel y sus intereses nacionales y las aspiraciones de los palestinos a la autodeterminación. La misma ofrece a los palestinos una senda hacia un futuro Estado.

    El plan aborda la causa de raíz del conflicto al insistir en que los palestinos finalmente reconozcan a Israel como el Estado Judío, hecho al cual se han negado.

    Trump con Netanyahu, primer ministro de Israel

    DECLARACIONES DELIRANTES

    El líder palestino, Mahmud Abbas, dijo hace una semana que no podía reconocer a Israel como tal, entre otras, porque muchos de los inmigrantes que llegaron de la ex Unión Soviética y de Etiopía no son judíos. Declaraciones delirantes y alejadas de la realidad.

    Los palestinos nunca han demostrado la voluntad de querer llegar a un compromiso histórico y solucionar definitivamente el conflicto entre los dos pueblos. En su defecto, han invertido sus esfuerzos en deslegitimar a Israel en instituciones internacionales y otras iniciativas unilaterales que le hacen un flaco favor a la causa de la paz y la reconciliación. Como se pregunta el Dr. Edy Cohen: ¿Los palestinos quieren un estado o simplemente borrar uno existente?

    Sería imperdonable que la dirigencia palestina dejara pasar esta oportunidad. Si así lo hicieran, quedaría en evidencia una vez más el famoso dicho que cita Yoed Magen: “los palestinos nunca pierden la oportunidad de perder la oportunidad”.

    (*) Este artículo ha sido posible gracias a los escritos y notas del periodista y escritor peruano David Mandel, del Dr. Edy Cohen, Centro BESA, de Yishai Fleisher, portavoz internacional de la comunidad judía de Hebrón y locutor israelí y de Yoed Magen, Embajador de Israel en Uruguay, de cuyos trabajos he incluido párrafos enteros.

    La llamada autoridad palestina  rechaza la legitimidad del estado de Israel y desarrolla en su contra una lucha militar y terrorista

    Por: Azi Wolfenson / La Autoridad Palestina nace con un único objetivo de enriquecer a sus creadores. La manera de lograrlo era convencer a un grupo importante de árabes provenientes de Israel y radicados en los países árabes vecinos a declararse refugiados y de esa manera ser mantenidos con sus familias sin trabajar y a costillas de incautos países de las Naciones Unidas. Tarea no difícil por cuanto la oferta de ser mantenidos sin trabajar resultaba bastante atractiva. Lo que no se imaginaron fue que la mayor parte de los fondos iría a los bolsillos de las autoridades y ellos recibirían limosnas.

    La Autoridad Palestina con su líder Yasser Arafat encontró gran acogida internacional y para afianzarse en el poder se armó hasta los dientes y no permitió que los refugiados disminuyeran sino al contrario infló sus cifras de manera de recibir cada vez mayores ingresos.

    Rechazo a los acuerdos de Paz

    Al mismo tiempo inició el reclamo de la constitución de un Estado árabe palestino basado en la partición de las Naciones Unidas, pero al mismo tiempo rechazando cualquier legitimidad para el Estado de Israel, negándose incluso a reconocer su existencia. Durante muchos años, levantó la bandera de la OLP de una lucha militar y terrorista contra Israel.

    Además de planear décadas de terror sangriento en las calles de Israel, Arafat fue responsable de la devastación en todo el Medio Oriente, incluida una guerra civil en el Líbano (1975-1991) y el Septiembre negro de Jordania (1970). También lanzó el apoyo de la OLP a la invasión de Saddam Hussein a Kuwait en 1991.

    Mas adelante, los palestinos respondieron a los intentos de Israel de implementar el Acuerdo de Oslo enviando oleadas de terroristas suicidas a las calles y autobuses de las ciudades de Israel, una violación flagrante de su compromiso con los acuerdos y una declaración clara de su rechazo a la idea de paz con Israel.

    En la cumbre de julio de 2000 en Camp David, el primer ministro de Israel, Ehud Barak, le ofreció a Arafat una serie de concesiones de gran alcance como parte de un acuerdo de paz integral. A cambio, se le pidió a Arafat que pusiera fin al conflicto. La OLP rechazó sumariamente las propuestas israelíes y nunca ofreció una contrapropuesta.

    En cambio, la Autoridad Palestina (AP) dominada por la OLP inició una ola masiva de violencia premeditada. La guerra de terror de Arafat (la llamada “Intifada de al-Aqsa”) no tenía paralelo en la escala y la implacabilidad de sus ataques terroristas contra civiles israelíes. Un total de 1,184 israelíes fueron asesinados.

    Yasser Arafat

    EL TERROR SIGUE A LA RETIRADA

    En agosto de 2005, el gobierno de Israel, encabezado por el primer ministro Ariel Sharon, llevó a cabo la evacuación unilateral de todas las aldeas israelíes de la Franja de Gaza y el norte de Cisjordania. En respuesta, los palestinos han estado lanzando misiles y cohetes contra ciudades y pueblos israelíes desde la Franja de Gaza durante años, algunos de los cuales llegan hasta Tel Aviv.

    En lugar de utilizar la enorme concesión israelí como una oportunidad para lograr la paz, los palestinos la utilizaron para empoderar a las organizaciones terroristas respaldadas por Irán. En junio de 2007, Hamas tomó el control de la Franja de Gaza en un golpe violento.

    Desde la toma de control de Hamas, las aldeas del sur de Israel han sido sometidas a una lluvia de cohetes y misiles sin parar. El número de cohetes, rmisiles y proyectiles de mortero disparados contra Israel desde Gaza desde 2007 es de decenas de miles.

    ACUERDO DEL SIGLO

    Estamos en la era del “acuerdo del siglo” de la administración Trump, con la soberanía israelí sobre las comunidades judías de Judea y Samaria programadas para convertirse en realidad. Y, sin embargo, para algunos, el objetivo de un estado árabe palestino en tierra judía persiste.

    Mientras celebramos la independencia israelí este año, recordamos el Acuerdo de San Remo. Hace cien años, sus redactores establecieron el derecho legal del pueblo judio sobre los territorios de Palestina en ambas margenes del rio Jordan, confirmando así su derecho historico.

    Desde su creación, Israel ha anhelado la paz con sus vecinos palestinos y el mundo árabe en general. A través de los años se han presentado diferentes iniciativas que buscaron resolver el complejo conflicto y normalizar las relaciones en la región.

    Sin embargo, durante demasiados años Israel ha sido víctima de la negativa palestina de negociar directamente con Israel. Los palestinos han puesto todos sus esfuerzos en la lucha diplomática contra Israel en los foros internacionales. Lo cierto es que esta lucha, como era esperado, no los ha acercado a su objetivo de autodeterminación ni los ha hecho avanzar un solo centímetro en lograr un Estado independiente.

    El Plan del Siglo, presentado por el Presidente Donald Trump el 28 de enero, representa una verdadera oportunidad para la paz en el Medio Oriente.

    La iniciativa logra el equilibrio adecuado entre la seguridad vital de Israel y sus intereses nacionales y las aspiraciones de los palestinos a la autodeterminación. La misma ofrece a los palestinos una senda hacia un futuro Estado.

    El plan aborda la causa de raíz del conflicto al insistir en que los palestinos finalmente reconozcan a Israel como el Estado Judío, hecho al cual se han negado.

    Trump con Netanyahu, primer ministro de Israel

    DECLARACIONES DELIRANTES

    El líder palestino, Mahmud Abbas, dijo hace una semana que no podía reconocer a Israel como tal, entre otras, porque muchos de los inmigrantes que llegaron de la ex Unión Soviética y de Etiopía no son judíos. Declaraciones delirantes y alejadas de la realidad.

    Los palestinos nunca han demostrado la voluntad de querer llegar a un compromiso histórico y solucionar definitivamente el conflicto entre los dos pueblos. En su defecto, han invertido sus esfuerzos en deslegitimar a Israel en instituciones internacionales y otras iniciativas unilaterales que le hacen un flaco favor a la causa de la paz y la reconciliación. Como se pregunta el Dr. Edy Cohen: ¿Los palestinos quieren un estado o simplemente borrar uno existente?

    Sería imperdonable que la dirigencia palestina dejara pasar esta oportunidad. Si así lo hicieran, quedaría en evidencia una vez más el famoso dicho que cita Yoed Magen: “los palestinos nunca pierden la oportunidad de perder la oportunidad”.

    (*) Este artículo ha sido posible gracias a los escritos y notas del periodista y escritor peruano David Mandel, del Dr. Edy Cohen, Centro BESA, de Yishai Fleisher, portavoz internacional de la comunidad judía de Hebrón y locutor israelí y de Yoed Magen, Embajador de Israel en Uruguay, de cuyos trabajos he incluido párrafos enteros.

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