La liberación de Auschwitz

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Primeros judíos liberados trasponen la entrada de Aushwitz, bajo el letrero en que se lee: El trabajo los hará libres.

Lo que encontraron las tropas del Ejército Rojo de la ex URSS al irrumpir en el más grande campo de concentración y exterminio de judíos del nazismo en Polonia

El 27 de enero de 1945, cerca de las 15:00 de una tarde muy fría, la avanzada de la 332° división de Infantería del Ejército Rojo pisó la tierra mezclada con cenizas de Auschwitz, el mayor campo de exterminio construido por las fuerzas de ocupación nazis en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. Tropas del Frente Ucraniano llegaron casi al mismo tiempo a otro extremo de la inmensa construcción compuesta de numerosos sub-campos. La fecha ha quedado inmortalizada como el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

Ya casi no quedaban guardias alemanes. Auschwitz había empezado a ser evacuado a finales de diciembre de 1944, anticipando el avance de las fuerzas soviéticas tras su victoria meses antes durante la Operación Bagration, una masiva ofensiva que rompió el frente, liberó a todo el territorio de la Unión Soviética bajo ocupación alemana y dio inicio al avance sobre Polonia y finalmente la propia Alemania.

Himmler

Bajo las órdenes de Heinrich Himmler, comandante de la Schutzstaffel (SS), temida organización paramilitar leal al régimen nazi y que coordinó la matanza sistemática de judíos y miembros de otras minorías, los guardias destruyeron lo que pudieron de las instalaciones, tomaron su equipos y se dieron a la fuga, forzando a todos los prisioneros que aún podían caminar (unos 60.000, de los cuales 15.000 morirían en el trayecto) a marchar bajo sumarísimas condiciones con ellos hacia otros campos en el oeste.

Cuando el primer grupo de soldados de la 332° división arribó a Auschwitz, había sólo 7.000 personas allí, casi todos enfermos y en avanzado estado de desnutrición. Junto a ellos había además 600 cuerpos sin enterrar.

Se calcula que 1,3 millones de personas fueron enviadas a Auschwitz entre 1940 y 1945, y que al menos 1,1 millones fueron asesinadas allí, de acuerdo a datos del Museo Estadounidense Conmemorativo del Holocausto. Se calcula además que durante la guerra y en todo el sistema de campos de concentración y exterminio seis millones de personas fueron asesinadas por los nazis sólo por el hecho de ser judías. Mientras que otras 11 millones de personas fueron masacradas por pertenecer a otras minorías perseguidas, incluyendo millones de civiles y soldados soviéticos y polacos capturados en los combates.

Horrorosas evidencias

Los soldados soviéticos que arribaron al campo ese 27 de enero, y los muchos que luego les siguieron, recolectaron evidencias de esta matanza. Allí encontraron 370.000 trajes de hombre, 837.000 vestidos de mujer, 44.000 pares de zapatos y 7,7 toneladas de cabello humano, que según cálculos de la época corresponde a 140.000 personas. Además de cuantiosos restos humanos en los crematorios.

Y sin embargo Auschwitz tampoco fue el primer campo de concentración liberado por el Ejército Rojo. En julio de 1944 se habían encontrado y liberado los campos de Majdanek y Lublin, y luego también llegarían a Belzec, Sobibor y Treblinka, todos ubicados en Polonia.

Cinismo nazi

Auschwitz fue distinto. La presencia de prisioneros vivos, en un estado casi fantasmal, los cientos de cadáveres apilados y sencillamente abandonados, y la evidencia de una escala de exterminio inconcebible dejaron una marca indeleble en los liberadores, que no estaba al tanto de la existencia de estos establecimientos.

Para el coronel Georgy Elisavetsky, el “saludo cínico nazi encima de las puertas de entrada [a Auschwitz] siempre quedará en mi memoria”, en referencia al lema Arbeit Macht Frei (“El trabajo los hará libres”), que aparecía en numerosos campos de concentración alemanes.

Mientras que Vasily Gromadsky, teniente en el 472° regimiento, recordó que al final del día sus hombres se encontraron con un crematorio y formaron un semicírculo alrededor. “Algunos sollozaban, otros estaba en silencio absoluto, rígidos”, expresó. “Enormes cantidades de personas fueron traídas a este lugar, incluyendo niños. Encontramos 12 vagones completos con cochecitos para bebés enviados a aquí”, agregó.

Aunque la liberación de Auschwitz no había sido un objetivo del Ejército Rojo y sólo fue alcanzada en medio de su avance hacia el oeste, persiguiendo a la Wehrmacht, de inmediato comenzaron a prestar atención médica a los prisioneros, y llegaron a construir, con ayuda de la Cruz Roja Polaca, un hospital de campaña para tratar a los 4.500 que estaban más graves, según reconstruye Stone.

Los otros campos

Antes de la rendición incondicional de Alemania firmada el 8 de mayor de 1945, ya con el dictador Adolf Hitler muerto por su propia mano y con Berlín, la capital del Reich de los mil años, en ruinas, la Unión Soviética liberaría varios campos más, incluyendo Stutthof, Sachsenhausen y Ravensbrück, estos dos últimos ya en Alemania.

Las tropas de Estados Unidos liberaron el brutal Buchenwald, en abril de 1945, cuando había aún 20.000 prisioneros con vida en su interior. Luego seguirían Dora-Mittelbau, Flossenbürg, Mauthausen y Dachau, uno de los primeros montados por los nazis.

Mientras que las fuerzas británicas se encontraron con numerosos campos en el norte de Alemania, entre ellos Neuengamme y Bergen-Belsen. En este último hallaron a 60.000 prisioneros vivos, más que en cualquier otro campo. Su estado de salud era tan deplorable, desnutridos y afectados por una epidemia de tifus, que 10.000 morirían en la semanas siguientes a su liberación.