La logística verde en el Perú

por | Feb 14, 2021 | Sin categoría

Hoy en día el medio ambiente importa mucho más que antes. Mucho más que ayer. Pero ¿cómo suministrar productos a más de 7 mil millones de personas sin dañar el entorno? Pongámonos a pensar en nuestro día a día, ¿cuántas mascarillas has utilizado en este último mes? ¿cuántos de estos residuos pululan por nuestro planeta, entre cubrebocas rotos, envases de alcohol y protectores faciales en desuso? Pues bien, ahora plantéate la siguiente pregunta: ¿qué hay con el transporte de aquellas mercancías?

La «logística verde» anhela reducir el impacto ambiental en las actividades de la logística, es decir, satisfacer las necesidades a un óptimo costo, pero sin perder de vista los alcances de la contaminación. Así como se plantea según el PROTOCOLO DE KIOTO lo que se busca es –en pocas palabras– encontrar un equilibrio entre lo económico y lo ecológico.

Gigantes y prestigiosas empresas han manifestado su intención de aplicar la logística verde en sus procesos. Por ejemplo, Amazon (quien en el 2019 lanzó más de 51 millones de toneladas métricas de CO2 al medioambiente) creó un fondo de 2 mil millones de dólares para promover el desarrollo de tecnologías enfocadas en lo ecológico. En DHL no se quedaron atrás y, siguiendo esa misma línea, optaron por aumentar la eficiencia de carbono en un 30% y hasta han desarrollado proyectos de movilidad eléctrica, reduciendo emisiones y potenciando sus operaciones logísticas. Similar decisión tomó también FedEx, quien ha adquirido vehículos híbridos y eléctricos en los últimos años.

A todo ello cabe, por supuesto, preguntarnos ¿cómo podemos aplicar un modelo de logística verde en nuestro país? Pues bien, hay dos maneras: la primera tiene que ver con la política de Estado –aún inexistente– y la segunda, requiere preguntarnos ¿cómo el sector puede ingeniárselas para poner en práctica este modelo? Partamos por la segunda.

  • Justo Carbajal Aguirre, experto en logística.

 

PEQUEÑAS, PERO SIGNIFICATIVAS ACCIONES

Conozco el sector logístico muy bien. ¡Y vaya que sé cuán complejo puede ser el rubro! Sin embargo, también soy consciente de que hay múltiples maneras de poder ubicarse cada vez más del lado sostenible, aplicando medidas muy sencillas y sustentables. Por ejemplo, el solo hecho de planificar bien las rutas y no hacer kilómetros en vano, conservar los vehículos en mejor estado técnico o el gestionar la entrega de productos fuera de horarios pico. También es una alternativa optimizar la carga de los camiones maximizando la ocupación media, evitando recorrido –y contaminación– innecesaria. Incluso el hecho de capacitar mejor a los choferes para que usen mejores rutas que ahorren energía.

En el campo del transporte hay además otros métodos. Por ejemplo, ¿por qué no utilizar los mismos camiones para las devoluciones y así limitamos la contaminación vehicular de manera significativa? O, incluso, ¿por qué no aplicar aplicar el Backhaul? (que evita que el vehículo vaya vacío en el viaje de vuelta) Hasta con el solo hecho de manipular correctamente los materiales peligrosos para que no dañen la atmósfera, adquirir unidades que te permitan usar nuevos combustibles como el gas natural, el biodiesel o el diésel ultra bajo en azufre, estamos contribuyendo con nuestro entorno.

Otra gran idea puede ser aprender a utilizar materiales biodegradables para el empaque de productos. Incluso, el solo hecho de aprovechar al máximo la luz natural o el reemplazar los sistemas de iluminación convencionales por sistemas fluorescentes puede significar ahorro de energía. Es más, ¿los techos y espacios abiertos generosos pueden servirnos para la instalación de paneles solares? Por supuesto que sí. Otras pequeñas –grandes– acciones consisten en evitar la publicidad física y la documentación innecesaria en papel, adentrándonos en las plataformas digitales. Finalmente, tener un inventario sistemático evitará que se genere sobrecarga de stock y, por ende, también una sobre utilización de energía.

A MÁS TECNOLOGÍA, MÁS ECOLOGÍA

La tecnología es indispensable para implementar una logística verde ¿Por qué? Por ejemplo, si se tienen las herramientas para medir el tiempo en carretera, el nivel de combustible usado o la cantidad de la flota en marcha, se podrán detectar los indicadores a mejorar para hacer menos contaminante el proceso.

Respecto a la tecnología, me parece oportuno también hablar del transporte eléctrico. La logística verde en el mundo contempla la posibilidad de cambiar hacia una flota mucho más sostenible, por eso es que la adquisición de estos vehículos se convierte en una de las alternativas más populares. Sin embargo, en nuestro país aún no hay una ley que implemente la importación de aquellos y, si bien se dio Decreto Supremo Nº 019-2018-MTC, según las estimaciones de la Asociación Automotriz del Perú, la norma todavía es incipiente.

Aunque es cierto que la diferencia de precios entre los vehículos convencionales y los eléctricos es notable, se calcula que entre el 2024 y el 2025 los precios van a ser muy cercanos. Es más, en Chile se hizo un estudio respecto a un eventual costo por cambio de flota y se detectó que la recuperación en vehículos eléctricos podría darse entre 5 y 10 años, obviamente con apoyo de los organismos estatales. En el Perú urgen medidas para incentivar estas estimaciones y propiciar que los vehículos no sean discriminados por su fuente de energía.

AUSENCIA DE INCENTIVOS

En países como en Estados Unidos y Gran Bretaña se han dado subsidios para que la expansión de la energía renovable sea atractiva sin que eso afecte en la calidad y cantidad de los productos que fabrican las empresas. En el caso estadounidense incluso se pudo demostrar que con ello se había logrado reducir hasta un 28% las emisiones a la atmósfera y, al mismo tiempo, se logró un 4% de reducción de costos. ¿Qué hay del Perú?

En nuestro país la normativa actual no aborda el concepto de logística verde. Tanto la Ley General del Ambiente como la Ley General de Residuos Sólidos no contemplan esta política en el sector. Y, por lo visto, el Congreso de la República no tiene en su radar –al menos a corto plazo– proponer este tipo medidas. A todo ello cabe preguntarse ¿por qué? ¿Acaso no es un tema relevante que se ajusta a los ODS y que, incluso, involucra la salud pública?

El poco interés que hay desde las instituciones revela la orfandad en la que se encuentra nuestro país en cuadros técnicos, tanto a nivel de las carteras ministeriales, así como en las comisiones “técnicas” que se desplazan a diario en el Parlamento. La innovación hacia el camino sostenible no es solo un “cliché” de las empresas privadas, sino que, por el contrario, involucra cruciales puntos de desarrollo que deberían acogerse e incentivarse desde el campo gubernamental.

A todo ello he revisado con particular interés los proyectos de Ley y planes de gobierno que hoy más que nunca se intentan posicionar, sin embargo, es cada vez mayor la decepción por el gran atraso en el que el país se encuentra en asuntos de orden medioambiental. No puedo dejar de preguntarme ¿Qué se está haciendo desde la Comisión de Pueblos Andinos, Ambiente y Ecología del Congreso, presidida por el frenteamplista Lenin Bazán? O, desde el campo del Ejecutivo, ¿hay alguna propuesta desde el SENACE – Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles? No. Ni siquiera existe el interés por aplicar estudios al respecto. ¿Hasta cuándo?


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