La 25ª cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) reúne en Tianjin a líderes de Asia, Oriente Próximo y Europa del Este. Para abordar seguridad regional, comercio y multilateralismo, en un contexto de tensiones globales y disputas comerciales con Estados Unidos.
La ciudad portuaria de Tianjin, al sureste de Pekín, acoge desde este domingo la 25ª cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). Un foro intergubernamental que reúne a líderes como el presidente chino, Xi Jinping, el presidente ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro indio, Narendra Modi.
Con la asistencia de una veintena de mandatarios de países que abarcan desde Asia hasta las fronteras de la Unión Europea, pasando por Oriente Próximo, el evento se perfila como el de mayor envergadura desde la fundación de la OCS en 2001. Pekín busca proyectar una imagen de estabilidad y liderazgo en el Sur Global frente a las tensiones comerciales impulsadas por el presidente estadounidense, Donald Trump.
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Fundada en 2001 por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, la OCS se creó con el objetivo de combatir el terrorismo y promover la seguridad fronteriza. Con el tiempo, se ha expandido para incluir a India, Pakistán, Irán y Bielorrusia, además de 14 socios de diálogo como Turquía, Egipto, Myanmar y Armenia.
Según declaraciones de Einar Tangen, presidente de Asia Narratives, a la agencia de noticias EFE, la OCS es una organización “híbrida”. Que funciona como “un bloque de seguridad, un foro económico y un escenario diplomático”. A diferencia de la OTAN, no cuenta con cláusulas de defensa mutua y opera por consenso, promoviendo la cooperación política, económica y de seguridad.




