28 de marzo de 2026

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La palma aceitera en el país sustituye 50,000 hectáreas de coca ilegal

La palma aceitera se ha consolidado como una herramienta estratégica de doble impacto para el Perú: no solo es clave en la lucha frontal contra los cultivos de coca ilegal, sino que también es un pilar fundamental para la transición energética y el cumplimiento de los compromisos climáticos nacionales.

Esta fue la conclusión primordial del I Foro Nacional Palma Aceitera, organizado por PERÚ PALMAS en Lima, donde se destacó el potencial del sector para impulsar el desarrollo sostenible en la Amazonía.

 

ALTERNATIVA

La palma aceitera es, hoy por hoy, una de las mejores alternativas dentro de la política nacional contra las drogas. El sector ha demostrado su eficacia en la sustitución de cultivos ilícitos al ofrecer una alternativa económica lícita y sostenible a los agricultores de la Amazonía.

Durante el foro se incidió en su impacto inmediato. Más de 50,000 hectáreas que antes estaban dedicadas a la coca ilegal ahora contribuyen de manera formal a la economía del país. Este cambio promueve la legalidad y la estabilidad territorial en comunidades afectadas por el narcotráfico.

Los planes del sector son ambiciosos: alcanzar las 250,000 hectáreas a mediano plazo, siempre con estricto apego a la legislación ambiental y el respeto irrestricto a los derechos de las comunidades nativas. La expansión está sujeta a garantizar la sostenibilidad ambiental como prioridad.

Además de la paz social, esta expansión lícita es un potente motor de empleo. La articulación de la palma con la industria del biodiésel proyecta la generación de más de 72,000 puestos de trabajo adicionales para 2035, con un fuerte componente de inclusión laboral para mujeres y jóvenes.

 

LIDERAZGO ENERGÉTICO

El segundo gran aporte de la palma aceitera es su rol en la energía. El biodiésel derivado de este cultivo amazónico es considerado esencial para reducir la dependencia energética del Perú, disminuir las emisiones contaminantes y contribuir al cumplimiento de los compromisos climáticos internacionales.

El biodiésel ofrece una fuente constante de demanda para los palmicultores, asegurando la sostenibilidad económica del sector. Sin embargo, este liderazgo está amenazado por la inacción gubernamental.

Expertos presentes en el foro advirtieron que la industria nacional de biodiésel no logra consolidarse debido a la competencia desleal externa y una normativa desactualizada, causada por el desinterés de las instituciones del Ejecutivo.

Por ello consideraron urgente la actualización de los reglamentos de la Ley 28054 para incrementar la mezcla obligatoria de biodiésel con diésel del 5 % a 7.5 %. Este cambio, que es la base para futuros incrementos bianuales, arrastra un retraso de más de 180 días.

 

ADVERTENCIA

La lentitud en la actualización regulatoria no solo frena el desarrollo de la industria, sino que puede generar una crisis potencial en la oferta de aceite de palma. La falta de un mercado competitivo garantizado para el biodiésel nacional amenaza la estabilidad del sector y podría revertir los avances logrados en la sustitución de cultivos.

Ante esta situación, se hizo un llamado enérgico a la acción mediante la creación de un pacto nacional.

Este acuerdo debe involucrar al Estado (Minem, Minam, Produce, Midagri), el sector privado, los gremios y la sociedad civil, estableciendo compromisos hasta 2050. El objetivo es garantizar reglas claras para el uso del biodiésel y la industrialización sostenible, consolidando la palma como un verdadero motor de desarrollo que garantice tanto la legalidad amazónica como la seguridad energética del Perú.

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