3 de mayo de 2026

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“La palma aceitera llevará al Perú al primer mundo”

“La palma aceitera llevará al Perú al primer mundo”

Solo hace falta voluntad política, indicó

 

Pablo Carranza

El próximo 19 de noviembre, en el hotel Hilton Chacarilla de Lima, se realizará el evento «PAlma aceitera: Primer Foro Nacional sobre Productividad, Sustitución de la Coca Ilegal y Desarrollo Sostenible para ser Potencia Mundial”, organizado por Perú Palmas y diversas entidades vinculadas al sector agrario y energético. En ese marco, el diario La Razón conversó con Gregorio Sáenz, asesor principal de este gremio, quien explica por qué la palma aceitera representa no solo una oportunidad agrícola, sino también una ruta hacia el desarrollo sostenible, la formalización rural y la seguridad energética del país.

En primer lugar, el especialista recordó que las autoridades tienen que publicar “el reglamento de la Ley 32276 por que, sin eso, el mercado de biocombustibles no despegará. Además, pidió “establecer metas de mezcla obligatorias para el biodiésel nacional en el transporte, asegurando que parte del combustible que usemos provenga de producción peruana. Tenemos que promover créditos verdes para pequeños productores que cumplan estándares ambientales y certificaciones sostenibles. Hay impulsar una política nacional de palma aceitera sostenible, que combine productividad, conservación y desarrollo social. No se trata de sembrar palma por sembrar, se trata de hacerlo bien, en tierras aptas, con manejo responsable y valor agregado. El 19 de noviembre en el Hotel Hilton Chacarilla, en Lima, se llevará a cabo el Primer Foro Nacional sobre Productividad, Sustitución de la Coca Ilegal y Desarrollo Sostenible que busca precisamente unir esfuerzos y reunirá a representantes del Gobierno, congresistas, empresarios, productores, investigadores y cooperación internacional”.

Asimismo, dijo que “queremos demostrar con evidencia que la palma aceitera es una alternativa real frente a la coca ilegal y que puede convertir al Perú en potencia oleaginosa y bioenergética. Se presentarán casos de éxito, nuevas tecnologías, estudios de sostenibilidad y propuestas de política pública. Será un espacio de diálogo y compromiso. El desarrollo de la Amazonía no puede seguir postergándose.  Que dejemos atrás los prejuicios y miremos la evidencia. La palma aceitera no es el problema; es parte de la solución. Bien manejada, genera riqueza, empleo, energía limpia y conservación. Tenemos todo para hacerlo, el clima, suelo, conocimiento y productores con experiencia. Lo único que falta es decisión política y visión de país. El futuro energético y agrícola del Perú puede escribirse con palma aceitera. Lo que buscamos desde Perú Palmas es demostrar que desarrollo, sostenibilidad y legalidad pueden ir de la mano”.

En esa línea, mencionó que “el impacto de los biocombustibles va mucho más allá de lo agrícola porque la palma aceitera tiene un rendimiento extraordinario, dado que puede producir entre 4 y 10 veces más aceite por hectárea que otros cultivos oleaginosos como la soya o el girasol. Eso significa mayor eficiencia y rentabilidad por unidad de tierra. Pero, sobre todo, se adapta muy bien a las condiciones de la Amazonía peruana, donde miles de familias necesitan alternativas legales y sostenibles frente a la pobreza y la economía ilegal. En los últimos años, gracias al esfuerzo conjunto de los productores y del sector privado, más de 50 mil hectáreas que antes estaban dedicadas al cultivo de hoja de coca han sido reconvertidas en plantaciones de palma aceitera”.

“El aceite de palma tiene múltiples usos industriales, desde alimentos, cosméticos y detergentes hasta biocombustibles. Perú importa buena parte del aceite vegetal y del diésel que consume. Si aprovechamos nuestra capacidad productiva, podríamos reducir las importaciones, ahorrar divisas y generar empleo local. Según nuestras estimaciones, el mercado nacional de biocombustibles podría mover actualmente unos 400 millones de dólares, pero con una política activa podría superar los 600 millones anuales. Además, el biodiésel de palma contribuye a la transición energética. Cada litro que se mezcla con diésel fósil significa menos emisiones de CO2, menos contaminación y menos dependencia del petróleo”, añadió Gregorio Saenz.

Además, indicó que “en Perú tenemos experiencia, capacidad instalada y productores comprometidos. Lo que falta es decisión política. En abril, el Congreso aprobó la Ley N.º 32276 de Promoción del Mercado de Biocombustibles, que abre una gran oportunidad para fortalecer el biodiésel hecho con aceite de palma. Pero esa ley aún no tiene reglamento, y sin reglamento no hay aplicación práctica. Mientras tanto, seguimos importando biodiésel extranjero, muchas veces a precios subsidiados, mientras nuestra producción nacional se subutiliza. Es paradójico porque tenemos materia prima, tenemos fábricas, tenemos agricultores, pero dependemos de las importaciones. Si el Estado terminara de reglamentar la ley, el impacto sería inmediato, más empleo, más inversión, más sostenibilidad”.

Finalmente, dijo que “hay varios obstáculos. En primer lugar, la burocracia. Las normas se aprueban, pero no se ejecutan. En segundo lugar, la competencia desleal de productos importados que llegan con dumping o subsidios, afectando a las empresas locales. En tercer lugar, la desinformación: todavía hay mitos sobre la palma aceitera, como que genera deforestación masiva. Eso puede ocurrir en contextos sin control, pero no en el modelo peruano, donde el 90% de la producción proviene de áreas ya intervenidas y donde los productores trabajan bajo criterios de sostenibilidad. Otro reto importante es la falta de trazabilidad. Hoy los mercados internacionales exigen saber de dónde proviene cada litro de aceite, qué impacto tuvo, si se respetaron los derechos de las comunidades y si se manejó de manera ambientalmente responsable”. 

 

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