La decimoquinta sesión del Consejo de Asociación entre el Reino de Marruecos y la Unión Europea, celebrada este jueves en Bruselas bajo la copresidencia del Ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, y la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, confirmó el carácter estratégico, antiguo y privilegiado del partenariado euro‑marroquí, y abrió una nueva etapa marcada por mayores ambiciones políticas, económicas y geoestratégicas a nivel regional.
En efecto, durante este importante encuentro, la Unión Europea saludó de manera particular la acción de Su Majestad el Rey Mohammed VI, en su calidad de Presidente del Comité Al‑Qods, en favor de la preservación del estatuto legal, histórico y religioso de la Ciudad Santa y del apoyo a la causa palestina. Asimismo, subrayó la importancia de la Iniciativa para los Estados Africanos Atlánticos, lanzada por el Soberano en 2022, destacándola como una iniciativa geoestratégica mayor que reúne a 23 países africanos ribereños del Atlántico y que busca estructurar la fachada atlántica africana en un espacio de diálogo y cooperación, destinado a promover la estabilidad, el codesarrollo y una mejor integración de las economías de la región.
Reunidas en vísperas de la conmemoración de los 30 años del Acuerdo de Asociación, las partes marroquí y europea pusieron de relieve la profundidad histórica y la vitalidad de los vínculos que las unen, forjados por más de medio siglo de cooperación y confianza mutua. El Comunicado Conjunto adoptado al término de la reunión califica la relación como estratégica, rica y multidimensional, basada en un partenariado “de igual a igual”, y subraya la voluntad compartida de capitalizar los logros del Estatuto Avanzado y del Partenariado de Prosperidad Compartida, elevando el marco actual a nuevas ambiciones adaptadas a los desafíos de seguridad, energía, migración y transición ecológica. En este contexto, el Consejo de Asociación confirma el papel de Marruecos como socio clave para la estabilidad regional, puente entre Europa y África y actor central en la vecindad sur de la UE.
En el plano político, esta nueva edición del Consejo fue una ocasión idónea para que los 27 Estados miembros de la Unión Europea consolidaran una posición común de apoyo al Plan marroquí de Autonomía para el Sáhara, considerado como la única base seria, creíble y pragmática para alcanzar una solución política, definitiva y mutuamente aceptable al conflicto del Sáhara Occidental, en el marco exclusivo de las Naciones Unidas. Esta reafirmación se inscribe en la línea de las resoluciones del Consejo de Seguridad, en particular la resolución 2797 del 31 de octubre, y en la búsqueda de una estabilidad duradera en el Magreb y en el espacio atlántico. Para Rabat, esta clarificación europea tiene un fuerte alcance político y estratégico, al consolidar el alineamiento de sus principales socios con la propuesta marroquí y reforzar el papel del Reino como pilar de seguridad en su entorno regional.
El documento oficial destaca igualmente el balance muy positivo de los avances registrados en los cuatro espacios estructurantes del partenariado: convergencia de valores; convergencia económica y cohesión social; conocimientos compartidos; y concertación política y cooperación en materia de seguridad. Estos progresos dan cuenta de la vitalidad y la resiliencia de la relación bilateral y de su capacidad para responder de forma concertada a los desafíos regionales y globales.
Al término de la sesión, Marruecos y la Unión Europea se comprometieron a profundizar el diálogo político mediante la celebración anual de un diálogo de alto nivel, así como a desarrollar su partenariado estratégico en ámbitos prioritarios como la seguridad, la industria, la transformación digital y las inversiones estratégicas. El Consejo de Asociación, encabezado por Nasser Bourita y Kaja Kallas, contó con la participación de varios ministros europeos de Asuntos Exteriores y altos representantes de todos los Estados miembros, reflejando el compromiso colectivo de los Veintisiete con este eje central de su política hacia el sur.




