“Las FF. AA. no pueden desgastarse en la política”

Revela cómo se gestó la Asamblea Constituyente y el proceso de retorno a la democracia.

por | Ago 18, 2022 | Actualidad, Titulares

Revela cómo se gestó la Asamblea Constituyente y el proceso de retorno a la democracia.

Por: ANÍBAL QUIROGA LEÓN (*)

Esta es la segunda parte de la entrevista inédita al expresidente Francisco Morales Bermúdez, realizada meses antes de su deceso, ocurrido el 14 de julio de 2022. Se trata de una publicación póstuma del diálogo sostenido con el jurista Aníbal Quiroga León, en la que el ex jefe de Estado revela detalles poco conocidos de su vida personal, militar y política, así como información de gran valor histórico.

AQL:   Históricamente, ¿Ud. se reconoce como un antipierolista? Contrario a Piérola.

FMB:  Bueno no soy anti nada; nunca he sido anti, pero he sido naturalmente cacerista. Eso es indudable. Sin que yo deje de reconocer los méritos históricos que pudo haber tenido Nicolás de Piérola: Porque nunca me ha parecido, desde el punto de vista humano, que uno deba ser anti nada. De manera que no me considero antipierolista. Simplemente cacerista sí, por ser militar y por las relaciones con mi abuelo. Pero respeto la posición histórica de Nicolás de Piérola. Así es.

AQL:   Revisando también su biografía, su padre había sido el Comandante del Batallón de Infantería 19, lo que luego fue el BIC 19, y ahora BIP 19, un histórico batallón de comandos paracaidistas. Estando en Trujillo, él fallece muy joven a los 46 años, producto de un atentado que a todas luces fue político que lamentablemente nunca se esclareció bien: si fue producto de un atentando del APRA o más bien fue producto de un atentado del propio Gobierno.

Ud. describe que siempre tuvo una duda razonable respecto de eso, con tendencia a pensar más que fue, digamos, con una participación del APRA. Ese dolor ¿pudo haber sido superado después? El dolor de la muerte y pérdida tan temprana de su padre, tan joven él en su carrera y tan joven Ud. de edad: ¿Lo pudo superar después? El resentimiento por el asesinato de su padre, teniendo Ud. tan solo 18 años. ¿Lo pudo superar después?

FMB:  Fíjese, es indudable que a mí me conmovió tremendamente, como es natural, el fallecimiento de mi padre y quedarme huérfano de él tan joven. Y en esa forma tan trágica, ¿no?

Esa forma en que fue asesinado mi padre, como consecuencia de toda la efervescencia política que había en esa época y en esa región. Era una época que había seguido a una etapa tan difícil como fueron todos los problemas que hubo en Trujillo, con el asalto al Cuartel O ‘Dónovan, y todas esas circunstancias que establecían una situación de cruenta lucha civil que mi Padre contribuyó a pacificar, con muchas dificultades al inicio, pero luego con mucho tacto, logró captar la simpatía de la gente en Trujillo, que lo estimaba mucho por su proceder, su rectitud, su modo de ayudar a la población cuando lo necesitaba y, además, llegó a ser Prefecto de Trujillo con retención de su mando militar, preocupándose, además, por todo el departamento de La Libertad en la época del gobierno del Mariscal Oscar R. Benavides.

Parece ser que, en realidad, mi padre provocó su muerte, porque el que va a matar mata, sin pedir permiso. En este caso no fueron inicialmente a matarlo, sino a tomarlo preso y le dijeron que se entregara. Entonces él tomó a uno de los 3 enmascarados que estuvieron allí, lo cogió del cuello y lo aventó contra una pared y, los otros dos, se pusieron nerviosos y dispararon inmediatamente a mi padre, que ahí mismo lamentablemente falleció.

La mayor probabilidad, entre dos alternativas, que fue el gobierno o que fue el Partido Aprista, me quedo con la segunda, porque no era la primera vez que el partido Aprista en esa época trataba de penetrar en los cuarteles con el fin de subvertir el orden con gente uniformada. Se pretendía sublevar políticamente el Batallón de Infantería 19, que comandaba mi padre, y que estaba muy organizado y era muy fuerte; se pretendía una insurrección militar contra el Gobierno del Mariscal Benavides. Entonces se pensó: “No, el Batallón con el Comandante Morales Bermúdez va a ser difícil”; entonces se complotó con el Segundo Jefe de la Unidad y la disposición era detenerlo, tomar preso a mi padre, para que, en esa situación, se levantara el Batallón. Ese fue el hecho que, supuestamente, con mayor credibilidad, entre otras hipótesis, dio lugar al lamentable asesinato de mi padre en Trujillo.

Indudablemente que a nivel personal y familiar esto produjo, no solamente la sensación de tristeza por el hecho, sino de reacción contra quién hubiera dispuesto semejante asesinato llevado a cabo en forma tan vil. Era natural que eso ocurriera. Y no solamente en mí, sino en toda mi familia. Sentíamos una predisposición espiritual negativa respecto a todos esos hechos. Eso fue indudable y natural.

AQL:   Y esta aprehensión hacia APRA ¿Cuándo culmina? ¿Cuándo culmina ese recelo o resentimiento hacia el APRA, ese mal recuerdo por atribuirle la muerte de su padre? ¿Cuándo se desvanece de su espíritu?

FMB:  Le digo lo siguiente: una cosa son los sentimientos que uno pueda tener por una situación de esa naturaleza, y otra cosa diferente es cuando -con responsabilidades mayores que las familiares y sentimientos personales de otra la naturaleza- se ve al país y se ve las necesidades de la nación. Entonces, ese proceso que hubo o que fue -como Ud. sabe muy bien- una lucha civil -estoy separando aparte la cuestión del asesinato de mi padre-, ¡una lucha civil! entre la Fuerza Armada, fundamentalmente, entre el Ejército y el APRA en un periodo histórico, en aquellos años ‘30 – como ya está dicho y Ud. lo sabe muy bien- fue un periodo de muchas luchas y con mucha sangre. Ahí tenemos lo del ataque al Cuartel O ‘Dónovan en Trujillo, por ejemplo, y las muertes que acarreó. Entonces, se debía continuar buscando la unión nacional, buscando el futuro del país, ya esas consideraciones no son familiares, trascienden a lo familiar y a lo personal. Una cosa es la mirada que uno tiene, los sentimientos de la mirada que uno tiene hacia la familia, y otra cosa es lo que significa el país. Había que, necesariamente, ir -en alguna forma- cambiando esa escena de división radical, que existía en el país y que tantos males nos trajo en los años ’30 hasta los inicios de los ‘60. Fundamentalmente entre el Ejército y el partido Aprista era una pugna que solo daba resultados negativos al país, de suma cero. Entonces esa situación no debía continuar por el bien del país.

AQL:   Más o menos ¿En qué época cambia eso en su espíritu?

FMB:   Bueno. Durante la mayor parte de los gobiernos que siguieron y durante el Gobierno Militar. Recuerde Ud. que había dos ceremonias paralelas en relación a los hechos ocurridos en Trujillo, por los graves hechos de sangre allí acaecidos y por razones políticas. Por un lado, se reunía la Fuerza Armada en conjunto en acto de reivindicación y protesta por el ataque al Cuartel O ‘Dónovan y la muerte y vejación de sus oficiales y soldados; y, por otro lado, también sentidas celebraciones del partido Aprista por sus caídos en aquellos luctuosos sucesos que hoy son parte de nuestra historia política. Y eso, naturalmente, no era bueno para la cohesión nacional, para forjar la verdadera unidad del país. Entonces, cuando yo asumo el Gobierno y hago una visita a Trujillo, ahí manifiesto expresamente que hay que buscar la unidad del país, la unidad nacional. Dije que había que acabar con los odios históricos, que no hacen bien a la unidad del país. Logran todo lo contrario.

AQL: ¿Ud. ya era Presidente?

FMB: Así es. A partir de ese momento, entonces, ya comienzan a diluirse las ceremonias, que se realizaban una vez al año tanto por la gente del APRA, como por parte de las Fuerzas Armadas. Comienza a diluirse ese encono histórico entre 2 grupos importantes del país, de la nación. Comienzan a unirse y a plasmarse una convivencia histórica por la unidad nacional.

AQL: ¿En qué año fue eso?

FMB:  Bueno, eso fue a partir del año ‘75 o ‘76, me parece.

AQL: ¿Y hubo contacto con los líderes políticos del APRA para llegar a ese punto?

FMB:  No, no. Absolutamente. Porque yo no tomé contacto con nadie. Fue una decisión política mía, que la tomé porque veía que así tenía que ser, para el país, para la unidad nacional. No puede haber descomposición nacional, hay que buscar la unión siempre.

AQL:   Yendo ya a su a su vida militar, Ud. termina en el primer puesto en el Colegio Inmaculada, cuando postula al ingreso a la Escuela Militar. Cualquiera diría que no requería ninguna recomendación ya que venía de un colegio prestigiado con el primer puesto, era hijo de un militar, nieto de militar ex Presidente de la República y Combatiente en la guerra del Pacífico; se diría que no requería ninguna recomendación para poder ingresar a la Escuela Militar y, sin embargo, el primer año no le dieron vacante.

FMB:  Así es. Así fue. Yo me presenté a la Escuela Militar, aprobé todos mis exámenes, pero había escasez de vacantes. Entonces no alcancé vacante, me quedé sin vacante. Entonces es cuando ocurre la muerte de mi padre. El Gobierno del Mariscal Benavides da una Resolución Suprema en la cual reconoce y agradece el trabajo de mi padre y, como una especie de parte de ese agradecimiento, dispone en la misma resolución que el hijo del Comandante Morales-Bermúdez sea considerado para una vacante en la Escuela Militar de Chorrillos.

De manera que yo ingreso a la Escuela Militar por Resolución Suprema, mientras mis compañeros ingresaban por Resolución Ministerial, como era la norma general de aquella época y de ahora. Entonces eso me hace recordar que cuando a fines del año ‘39, año en que muere mi padre en noviembre, ya en diciembre me presento a la Escuela Militar porque ya había salido la Resolución Suprema de mi caso y dije: “inmediatamente me presento”.

No esperé el inicio de la promoción que entraba recién en el mes de febrero, marzo. Fui y me presenté a la Escuela Militar porque estaba en la resolución que me daban una vacante. O sea que me presenté a fines de diciembre de 1939, antes que todos mis compañeros de promoción.

Me recibió el Director de Estudios de la Escuela de esa época, que entonces era un Coronel, que luego fue Ministro de Educación de Odría, el Gral. Mendoza. Y me dijo: “jovencito Ud. está ingresando por Resolución Suprema, sus compañeros van a entrar por Resolución Ministerial, tendrá Ud. que ser muy eficiente, muy aplicado para salir de Oficial”. Esas fueron las palabras de recepción que tuve en la Escuela Militar y me acuerdo que lo único que le contesté fue: “Mi Coronel, los hechos lo dirán”. Tal fue mi respuesta. Pero para mí, sin duda fue un gran desafío para empeñarme en la Escuela Militar y obtener, como lo fue, la Espada de Honor. Ahí comenzó mi desafío.

AQL:   Los primeros años en la Escuela Militar ¿Lo trataron bien por ser hijo de militar y nieto de un ex Presidente? ¿O lo trataron con más dureza que a los demás?

FMB:  Yo fui tratado en forma normal. Completamente igual que todos mis compañeros.

AQL: ¿No hubo un bullying especial contra Ud.?

FMB:  No, no. Normal completamente.

AQL:   Ahora, Ud. ha pasado por todos los cargos militares posibles, aparte de los cargos políticos que ha tenido, excepto haber sido edecán de un presidente o agregado militar. Ha tenido todos los cargos militares que soñaría un militar con una carrera exitosa e impecable. Muy joven, participó trabajando en el Jurado Nacional de Elecciones, reorganizando el Jurado Nacional de Elecciones, para que a partir del año ‘62 hubiera elecciones limpias, generales y libres que -desde entonces- nadie ha discutido. A partir del año ‘63 hasta ahora nadie ha podido señalar que ha habido fraude en las elecciones generales y luego de eso, también muy joven fue Ministro de Hacienda y Comercio del ex Presidente Fernando Belaunde.

Ha tenido Ud. casi 60 años de la vida pública del país. En ese sentido, ¿Cómo observa hoy día la situación del país? independientemente del tema de la pandemia ¿Cómo cree Ud., que hemos avanzado o no hemos avanzado como nación o con madurez en cuanto a desarrollo nacional?

FMB: ¡Qué amplia su pregunta! Vamos a ver si puedo enfocarla.

Hagamos un aparte antes de entrar a ver las cosas de nuestro país, partiendo de lo que está pasando, en este momento, con esta tragedia tremenda que nos ha tocado vencer en esta pandemia, que tiene tantas implicancias en el futuro del país.

Primero veamos cómo ha venido ¿Qué podemos reflexionar de lo que ha venido pasando en nuestro país? A Ud., como hombre ilustrado que es, poco se le puede decir de lo que ha venido siendo nuestro país, históricamente hablando y Ud. también se da cuenta de que, en realidad, con todo lo que significan los recursos naturales que tenemos, las riquezas que tenemos como país, realmente tenemos un potencial fuerte, no desarrollado totalmente. Se ha desarrollado muy parcialmente. Hemos venido sin un norte claro que seguir, no hemos tenido una visión de país de a dónde llegar.

En la parte intelectual de mi vida, en los estudios últimos que hice en mi vida militar y las conexiones que he mantenido siempre con el medio civil en materia intelectual, hemos visto que no hay un proyecto de país, no tenemos hasta ahora un proyecto de nación. ¿A dónde queremos llegar con lo que tenemos, con lo que somos? Hay una riqueza natural muy grande y hay una riqueza humana también. Hay una gran riqueza humana. Yo considero que tenemos muy buena gente en el Perú, gente muy buena en todos los niveles sociales, con gran potencial e inventiva, con deseos de trabajar. Uno de los grandes problemas que tenemos ahora es que cerca del 80% de la población trabajadora es informal, pero son trabajadores, no se han quedado, que buscan trabajo y ellos lo realizan con gran iniciativa. Nuestro país tiene un gran potencial humano. Tenemos diferencias raciales y la mezcla racial, es también un gran potencial y un crisol que tiene el Perú. Entonces tenemos un potencial físico, incompletamente desarrollado, un potencial humano que existe pero que hay que avanzar en su preparación y en su cultura, pero que tiene capacidad de lograr mucho, pero la dirección, los rumbos, no han sido aún bien trazados hasta el día de hoy. Lamentablemente. No ha habido liderazgo, ese gran liderazgo político que se necesita para que el gran potencial nacional se desarrolle como corresponde.

AQL: ¿Ud. podría afirmar, que falta una clase política dirigente?

FMB: Sí, sin duda. Falta una clase política dirigente. Es la gran ausencia. Fíjese Ud., ese fue uno de los trabajos que comencé a hacer con un equipo pequeño de profesionales, bien preparados para esto, cuando trabajé con el Centro de Estudios de la Realidad Peruana que organicé cuando dejé el Gobierno. Ese centro de estudios tuvo un avance muy grande, que no logró concretarse por falta de financiamiento y lo que en esa época queríamos lograr era formar una “Escuela de Líderes Democráticos”. Aún nos faltan, indudablemente, esos líderes democráticos. Nos faltan.

AQL:   Ud. siente que la democracia peruana que se instaló a partir del año ‘80, con los altibajos de Alberto Fujimori, ¿Ha sido ingrata con Ud.? ¿Siente que la democracia peruana no ha sido agradecida con el General Francisco Morales-Bermúdez?

FMB:  Bueno, sinceramente no puedo ocultar en esta entrevista mis sentimientos. Siento que realmente no se me ha comprendido bien. No se me ha comprendido, porque quizás en términos generales no se considera que yo entro a reemplazar al Gral. Juan Velasco institucionalmente. La institución se impuso y yo seguí el llamado institucional. Institucionalmente las Fuerzas Armadas tomaron el poder. ¿Cuál es el juicio general que se me ha hecho hasta ahora? En síntesis, es el siguiente: este señor -dicen unos- “trajo abajo las reformas”, “se echó abajo todo”, esos son los unos; y, los otros dicen lo contrario, es decir, “debió terminar con las reformas”.

Entonces ¿Cuál es la verdad histórica del asunto? La verdad histórica es la siguiente: el Estatuto del Gobierno Militar, que estuvo vigente en las dos fases no cambió. Establecía que la Revolución Militar continuaría hasta que las reformas fueran irreversibles. Entonces, cuando tomo el poder, me pregunto: ¿Cuándo pueden ser irreversibles estas reformas? Segundo: ¿Quién o quiénes pueden definir que ya son irreversibles?

No había respuesta. Quería decir que el Gobierno Militar, de acuerdo con el Estatuto, debía continuar al infinito, en función de las reformas. Lo cual indudablemente no era dable, ni posible, ni conveniente. Ni para el país, ni para las Fuerzas Armadas.

¿Las Fuerzas Armadas en la arena política permanentemente? La política gasta, consume, hasta destruye muchas veces. Mi institución militar, es una institución permanente en la vida de la patria, no puede gastarse en política, en el ejercicio político cotidiano y permanente. Entonces, mi pensamiento fue: ¿cómo buscamos una salida apropiada? La Asamblea Constituyente fue la respuesta. Las Fuerzas Armadas que estaba gobernando, no es la que debía decir qué reformas quedan y cuáles reformas no. Deberá ser en una Asamblea Constituyente, ciertamente democráticamente elegida. Los representantes del pueblo -que van a ser elegidos- en esa Asamblea, son los que deben definir del mejor modo qué reformas quedarán y cuáles no. No las Fuerzas Armadas. Esa fue la salida que se aplicó.

AQL:   A pesar de eso y siendo verdad, yo me crie con la Revolución, Tenía 11 años cuando fue el Golpe de Estado, terminé la secundaria en el colegio con el Gral. Juan Velasco en el poder, y desde el segundo ciclo de Estudios Generales Letras hasta mi penúltimo ciclo en la Facultad de Derecho con Ud. en el poder. Empecé a estudiar con la Constitución del ‘33 y terminé estudiando la del ‘79. Mi juventud está marcada por eso y de alguna manera he sido un testigo joven de todo eso. Pero por eso mismo, y habiendo vivido lo de la Asamblea Constituyente, tendría otra pregunta: ¿Ud. siente que después de 40 años nuestra actual democracia ha sido ingrata con el Gral. Francisco Morales-Bermúdez?

FMB: Esa es la conclusión final que tengo y le cuento todo esto porque esto es el recorrido fundamental de mi vida en lo político e ideológico.

Entonces, en conjunto yo creo que hay personas que sí lo reconocen, hablando de personas individuales, que sí reconocen que hubo un trabajo honesto para salir definitivamente con bien hacia un sistema democrático, y tengo la satisfacción de decir que -al margen de la situación que creó el Sr. Alberto Fujimori en abril de 1992- todos los presidentes que ha habido después del Gobierno Militar, han sido elegidos por el pueblo en su mayoría y dentro del sistema constitucional, como lo es actualmente desde esa época.

La mayor parte de la gente que hace el análisis, para evitar ese reconocimiento, dice interesadamente que el retorno a la democracia fue desde el Gobierno transitorio de Valentín Paniagua. No fue desde el Gobierno de Paniagua, lo fue desde antes. El Gobierno Militar deja el poder en julio de 1980 y, a partir de ese momento, todos los presidentes del Perú han sido constitucionales, cualesquiera que haya sido su actitud, línea política, actividad corrupta o no corrupta, pero nadie puede discutir que todos los presidentes a partir del momento en que voluntariamente dejamos el poder el 28 de julio de 1980, todos los presidentes de Perú han sido elegidos constitucionalmente, con excepción de lo ocurrido en abril de 1992 con Alberto Fujimori. Eso me da a mí una satisfacción inmensa que, por cierto, nadie puede quitar de mi fuero interno. Pero eso que le manifiesto a Ud., no se dice y tal vez no se reconoce apropiadamente. Hay bastante ingratitud.

AQL:   Cuando, por ejemplo, la Constitución del ‘79 dice: “los ex presidentes constitucionales serán Senadores Vitalicios” ¿Siente Ud. que lo han dejado de lado?

FMB:  No, verdaderamente no. Eso de vitalicio mayormente no me afecta, absolutamente no. Soy una persona que -a Dios gracias- no tiene, ni ha tenido, ningún deseo de figuración, no soy la divina pomada, ni mucho menos.

He cometido muchísimos errores en mi vida, y también cuando estuve en el Gobierno.  Lo reconozco hidalgamente, pero la finalidad principal del Gobierno Militar que presidí se cumplió a cabalidad. Es decir, buscar una salida democrática para el país, que era lo mejor para los altos intereses nacionales, con una economía que era manejable. Totalmente manejable. Esto también han tratado de desvirtuar. Han dicho que la economía quedó en el suelo. No es verdad. Hay que ver el libro que escribió Javier Silva Ruete, que fue mi último Ministro de Economía. “Yo recibí el activo y el pasivo de la Revolución” – y Ud. lo ha leído- donde ahí están todas las cifras que deja el Gobierno Militar, y me acuerdo precisamente que el crecimiento del producto del año ‘80 fue del 5%.

Pero se dijo “el Gobierno Militar dejó la economía destruida” y eso no fue así. Dejamos una economía manejable. No estaba, ciertamente, en gran crecimiento, pero era una economía manejable y sólida con buenos fundamentos. Se cumplió porque, en primer lugar, mi principal propósito fue hacer una adecuada transferencia democrática. En segundo lugar, que la economía fuera manejable. Y, en tercer lugar, que las Fuerzas Armadas se replegasen a sus Cuarteles y Bases a cumplir con la misión que le ha sido asignada por la Constitución. Que vuelvan a ser unas Fuerzas Armadas constitucionalistas.

AQL:   Salvando las distancias, y el tiempo, fue el contexto histórico también en Francia, después de la Segunda Guerra Mundial durante la Cuarta República, hubo una gran inestabilidad política, crisis económica y una gran conmoción social que culminó cuando los políticos volvieron a buscar al Gral. Charles de Gaulle, a quien habían licenciado apresuradamente a pesar de su gesta en la Resistencia y en la liberación francesa, también resentido y De Gaulle puso sus condiciones para volver y así se dio nacimiento a la Quinta República y a la actual Constitución del ‘58 y a la prosperidad que tiene Francia ahora. No es inusual que las clases políticas en los países sean a veces ingratas con sus líderes bajo ciertas circunstancias.

Pero quería hacerle una pregunta particular ¿De quién fue la idea de la Asamblea Constituyente?

FMB:  Muy bien. Fíjese Ud., en esa oportunidad me hice asesorar por un grupo importante de personas que, entre otras, sobre todo en el campo constitucional, estaba conformada por el Dr. José León Barandiarán y del Dr. José Pareja Paz Soldán. Dos grandes juristas de la época. Y en la parte de mecánica electoral, estuvo el Dr. Oswaldo Corpancho que era muy entendido en la legislación electoral, la comparada. Y otro grupo de 2 o 3 personas más para completar, pero la gente más conocedora eran ellos.

Estuvimos entre 2 alternativas: una alternativa era un Congreso Constituyente y la segunda alternativa era la Asamblea Constituyente.

Se estudiaron las dos situaciones y se concluyó que lo mejor -para la situación que vivía el país en ese momento, con las Fuerzas Armadas en el poder, era más conveniente la opción de la Asamblea Constituyente, antes que el Congreso Constituyente. ¿Por qué? porque si es que se convoca a un Congreso Constituyente, que era el poder democrático, la convivencia con el Gobierno Militar iba a ser complicada. Podía haber un grave conflicto antes que arribar a una adecuada solución, porque no era solamente el Gral. Morales-Bermúdez el que estaba en el poder, y el que preconizaba este cambio, era la salida de todo el Gobierno Militar, cuya base era sostenida por la propia Fuerza Armada, y la Fuerza Armada gobernaba más de hecho que de derecho. De hecho, influía en el ejercicio político, en la acción política. Llevaba las riendas del gobierno y del Poder Ejecutivo. Entonces con un Congreso Constituyente con poder total, como tenía que ser, conviviendo con la Fuerza Armada que así quedaba subordinada a su poder, podían producirse graves situaciones y problemas complicados, no con el Gral. Francisco Morales-Bermúdez, sino con la base que lo apoyaba, que era la base militar. Esa fue la reflexión fundamental para elegir la opción de la Asamblea Constituyente. Esa fue la razón principal.

Recuerdo que recibí inclusive una comunicación muy respetuosa y muy bien puesta del ex Presidente José Luis Bustamante y Rivero. El ex Presidente Bustamante y Rivero -con todo el prestigio político y jurídico que le precedía- preconizaba el Congreso Constituyente, dentro de esa corriente. A mí me hubiera gustado más el Congreso Constituyente, personalmente. Pero no era yo solo. No era mi sola decisión.

AQL:   Pero ¿Quién le dijo existe una institución llamada Asamblea Constituyente? ¿Quién se lo aconsejó?

FMB:  Se llegó a esa conclusión de conjunto que tuvimos en ese momento, que tenía que ser la Asamblea Constituyente.

AQL:   Pero recuerda Ud. ¿Quién la propuso?

FMB:  Esa fue la conclusión de conjunto que tuvimos ese momento.


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