El presidente de la Asociación Peruana de Productores de Palma Aceitera – Perú Palmas, Ledgard Arévalo Díaz, señaló que producto de la indiferencia del Ministerio de Energia y Minas el mercado nacional de palma aceitera y biocombustibles está a punto de perder aproximadamente 60 mil puestos de trabajo, perjudicando seriamente a miles de familia en la Amazonía.
El dirigente dijo que con esta prometedora industria “se benefician más de 8.000 familias en forma directa, que son principalmente excocaleros. Nosotros aprendimos a sembrar palma y ahora somos industriales. Tenemos la oferta, sabemos producir aceite de palma con la calidad que solicita la industria de alimentos, con la calidad que solicita la industria de biodiesel. Entonces, tenemos 8.000 familias directas y estas 8.000 familias generan más de 60.000 puestos de trabajo indirectamente y directamente”.
Ante ello, dijo que su gremio “tiene unos excedentes de producción aproximadamente de 100 mil toneladas, que la industria de alimentos no lo absorbe. Eso para nosotros es una preocupación, que si bien es cierto se está exportando. Sin embargo, creemos que hay una ley de por medio, que es la ley 28054, que es la ley de la promoción de biocombustibles, donde señala claramente que esa promoción del biocombustible en el Perú debió darse en la Amazonía, donde la principal oleaginosa, la palma aceitera. Sin embargo, esa promoción de parte del Estado no ocurrió, y principalmente esa ley favoreció a las importaciones. Entonces, el mercado nacional ahora está determinado por el biocombustible importado. Bueno, esa ley ha sido modificada por una nueva ley, que es la 32276 y queremos que la palma aceitera tenga participación en la oferta nacional de biocombustible”.
En esa línea, explicó que en la nueva ley que publicó el Congreso, “en el artículo 3 de políticas generales, en el capítulo 6 se señala: promover la producción de biocombustible en áreas aptas de la Selva y dentro de algún programa de desarrollo alternativo sostenible, implementando medidas para hacer más competitivos los procesos de producción de biodiesel que cumplan con los estándares de calidad establecido en las normas técnicas respectivas. Sin embargo, el Ministerio de Energía y Minas, o la Dirección General de Hidrocarburos, principalmente, todavía cuestiona la participación del aceite de palma para producir biodiesel, indicando que hacer biodiesel de palma tiene problemas de calidad. Lo cual, en primer lugar, espanta a nuestros clientes. Segundo, que nosotros ya estamos, desde el 2017, comercializando aceite de palma para hacer biodiesel a una empresa. Esos argumentos que nosotros consideramos negativos de un sector del Estado, nos perjudican y crean confusiones inclusive dentro de nuestros clientes. Perú es un país palmero, es el 97% más o menos de las oleaginosas en Perú”.
“Lo único que queremos es que el Estado cumpla su rol de promotor. Uno de los actores claves para el desarrollo de la promoción del biocombustible es justamente el Ministerio de Energía y Minas, a través de la Dirección General de Hidrocarburos. Entonces, si esta oficina da un mal mensaje de calidad, obviamente, el cliente que nos compra se nos complica, o sea no hace crecer el negocio. Nuestra preocupación es que tenemos un excedente de 100.000 toneladas al año. Segundo, en los últimos cuatro años hemos importado, y son datos oficiales de SUNAT Aduanas, más de 30,000 kilos de semilla, que eso equivale aproximadamente a más de 46, 000 hectáreas nuevas de palma. Actualmente tenemos 130,000 hectáreas de palma. Estas nuevas 46.000 hectáreas ya están empezando a producirse y va a haber algo así como 15.000 hectáreas entrando en producción. Entonces, si sumamos la producción potencial de las 46.000 hectáreas, significa cerca de 176.000 o 180.000 toneladas adicionales”, dijo.
Asimismo, mencionó que “estamos muy preocupados para que esta nueva ley 32,276 se oriente a desarrollar y a promover, que no es sinónimo de subsidio, no queremos subsidio, sino promover, que el Estado promueva que en Perú se haga biocombustible de palma aceitera. Entonces, de esa manera, este mercado va a ser importante para nosotros. Y además, si bien es cierto, cuando exportamos traemos divisas, sin embargo, cuando nosotros entregamos nuestro aceite de palma para producir biodiesel, acá generamos valor agregado, porque aparte del biodiesel sale la glicerina que se exporta, o sea, vendemos con más valor agregado. Entonces, eso beneficia al campo, beneficia al país, porque recuerde que estamos produciendo energía limpia y es parte de la seguridad energética. En este escenario de crisis de energía mundial es importante y la palma juega un papel importante y un rol importante de generar energía, no solamente para alimentos, sino para producir biodiesel y otros productos que también estamos empezando a desarrollar, como el combustible para la aviación sostenible, que es el SAF.
Finalmente, apuntó que “si hablamos de país palmero, por ejemplo, hablamos de Colombia que tiene una mezcla de 10% en el caso del biodiesel. Indonesia, ya están en 30% de mezcla y están hablando ya de 40%. En Malasia están hablando de 20%. Solo Perú anda con un 5% desde 2011. Entonces, le hemos planteado a la Dirección General de Hidrocarburos, que está en su mandato ampliar también la mezcla. Y lo otro es que frente a una objeción de que no se puede hacer biodiesel de palma, entonces dijimos, no es cierto. Acá en Perú, desde el 2017, con mucho esfuerzo, hemos hecho un trabajo bastante sacrificado con algunos productores de biodiesel para que nos compre aceite y empiecen a producir biodiesel. A estas empresas les hemos pedido que nos envíen sus informes y digan si es verdad que no se puede hacer acá en Perú biodiesel de palma. Ya tenemos un informe de una empresa que es Acción Green Energy, el cual señala claramente que ellos han hecho sus inversiones para producir biodiesel de palma. No puede ser que en Perú le compren biodiesel a Indonesia y Malasia. Indonesia y Malasia no tienen soya, tienen palma, por lo tanto, hemos planteado nosotros a la Dirección General de Hidrocarburos que obviamente esas soluciones negativas le hacen daño. O sea, esas soluciones negativas están prácticamente con una idea congelada del año 2008. Ahora estamos en el 2025”.




