Liberación de Bolivia del chavismo es la noticia del año

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El excanciller Luis Gonzales Posada señaló que Evo Morales se vio obligado a renunciar cuando la OEA lo pilló haciendo trampa.

Entrevista al excanciller Luis Gonzales Posada

Para el excanciller Luis Gonzales Posada la noticia del año en política exterior ha sido la liberación de Bolivia del chavismo y su incorporación al Grupo de Lima.

– ¿El nuevo gobierno boliviano es para usted el hecho más importante de la región?

– Sí, no solo porque Evo Morales se mantenía ilícitamente en el poder 14 años y pretendía quedarse 6 años más a través de un fraude electoral, sino porque se vio obligado a renunciar cuando veedores de la OEA y de la Comunidad Europea lo pillaron haciendo  trampa. Por eso ahora está procesado.

– ¿Cuál es la importancia estratégica de Bolivia en la región?

– Es un eje geopolítico, porque tiene 7,777 kilómetros de frontera con Argentina, Chile, Colombia, Brasil y el Perú. Su territorio se convirtió en plataforma de expansión del Socialismo del Siglo XXI y de las dictaduras de Nicaragua y Cuba. Nosotros lo hemos vivido.

– ¿Cuando ejerció la presidencia del Congreso denunció la injerencia de Evo Morales en asuntos internos?

– Así es, no solo hacía comentarios desafortunados y torpes que eran celebrados por los humalistas y gente de izquierda, sino que promovieron las llamadas Casas del Alba y la Operación Milagro.

– Programas que ya fueron suprimidos…

– De Puno, Cusco y Arequipa se llevaban personas que sufrían de cataratas a La Paz y Cochabamba para operarlas en centros oftalmológicos, entre ellos la clínica Doctor Ernesto ‘Che’ Guevara. Utilizaban aviones y ómnibus financiados por Chávez. Así promocionaban el chavismo. Nosotros desactivamos ese proyecto creando en el Congreso el programa “Ver para Creer”, con el apoyo de médicos peruanos y de la empresa privada. Operamos a mucha gente gratuitamente y ahí se puso punto final a ese proyecto.

– Venezuela sigue siendo la mala noticia, porque hasta hoy se mantiene la dictadura de Maduro…

– Agreguemos que se mantiene en el poder gracias a la complicidad cubana, nicaragüense y rusa, corresponsables de esa tragedia. El próximo año aumentará el éxodo de venezolanos a seis millones y la economía continuará acentuando su destrucción. Acabo de revisar un reporte que señala que cuando Chávez asumió el gobierno en 1990 el tipo de cambio era de 573 bolívares por dólar; ahora es de 4, 600 billones por dólar, un récord que superó al de Alemania después de la guerra.  A lo dicho agregue que existen cerca de 400 presos políticos, miles de asesinatos extrajudiciales y torturas denunciadas por las Naciones Unidas y por la OEA, así como una corrupción sin precedentes.

– Esta semana el canciller de Venezuela denunció que el ataque a un cuartel militar fue organizado desde el Perú…

– Un disparate más. Cuando el presidente Kuczynski visitó la Casa Blanca, Maduro sostuvo que la reunión tuvo como propósito coordinar una invasión militar a su país. Siempre inventan atentados o invasiones. Hace años el entonces vicepresidente de Hugo Chávez, el periodista José Vicente Rangel, denunció que habían descubierto en territorio colombiano un escuadrón de aviones de combate comprados por empresarios para atacar Caracas. Obviamente nadie les hizo caso. Ha hecho bien la Cancillería peruana en repudiar esa falsedad, pero debería denunciarlos por difamación.

– ¿Este año es definitivo para Venezuela?

– Pienso que sí. Hay que involucrar a los soviéticos para que no sigan respaldando una dictadura genocida y corrupta. Hay que conversar seriamente con los gobiernos de Argentina y México para que respalden la libertad de presos políticos y la convocatoria a elecciones. Si no logran esos objetivos la tragedia venezolana podría desembocar en un conflicto bélico internacional que debemos evitar. Ahora hay vientos favorables con el triunfo de Lacalle en Uruguay, después de 15 años de gobierno del Frente Amplio, aliado del chavismo y del retorno de Bolivia a la democracia; gobierno que hay que respaldar no sólo políticamente sino con líneas de crédito blandas de los organismos internacionales.