Expertos de ocho países analizarán los impactos éticos y legales de la maternidad subrogada en Latinoamérica.
La maternidad subrogada, o ‘vientres de alquiler’, preocupa mundialmente por su rápido crecimiento y sus implicaciones éticas y sociales. Un estudio de Global Market Insights estima que este mercado alcanzará los 129 mil millones de dólares para 2032, reflejando una industria en expansión que despierta alertas sobre posibles abusos y violaciones de derechos humanos.
Lima será el epicentro del debate latinoamericano sobre esta práctica con la realización de la III Conferencia de Casablanca por la Abolición Universal de la Maternidad Subrogada. Organizado por la Universidad de Piura y expertos internacionales, este evento reunirá a especialistas de ocho países para analizar los impactos éticos, legales, sociales y de salud pública de la maternidad subrogada.
El congreso se realizará los días 4 y 5 de junio en el Hotel José Antonio Deluxe y será el primer encuentro internacional en América Latina dedicado exclusivamente a esta problemática. Tras las ediciones en Marruecos (2023) e Italia (2024), llega a la región en un momento decisivo para enfrentar los retos que plantea esta práctica.
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Aunque pocos países han regulado la maternidad subrogada, su expansión es acelerada. América Latina se ha convertido en destino preferido debido a menores costos y poca supervisión. México, Colombia y Argentina son los países más solicitados por agencias internacionales para estas gestaciones.
La doctora Maricela Gonzáles, del comité organizador, señala que la maternidad subrogada implica explotación del cuerpo femenino y vulneración de los derechos del niño, pues las mujeres alquilan su vientre a cambio de dinero. Advierte que esta práctica atenta contra la dignidad de madres y bebés, y demanda un debate profundo y soluciones urgentes.
A diferencia de Europa, donde la mayoría de países han impuesto prohibiciones o regulaciones estrictas, en América Latina esta práctica se mantiene en gran parte sin control. En Perú, aunque no está regulada, se realiza de manera oculta, lo que preocupa a expertos y activistas.




