Los avances científicos que nos dejó el 2019

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La inteligencia humana no cesa de crear nuevas tecnologías y mejorar el mundo para una mejor calidad de vida del habitante de este mundo. Aquí un repaso de lo que la ciencia hizo en el 2019.

El 2019 nos trajo una serie de avances y descubrimientos científicos que vale la pena repasar. La inteligencia humana no cesa de crear nuevas tecnologías y mejorar el mundo para una mejor calidad de vida del habitante de este mundo. Aquí un repaso de lo que la ciencia hizo el año que acaba de terminar.

 

Una foto al agujero negro

La noticia científica que más eco tuvo el 2019 fue, sin duda, la obtención de la primera fotografía de un agujero negro. Empezaron siendo predicciones matemáticas en las ecuaciones de Einstein, hasta que se pudo demostrar que cuando las estrellas más grandes y masivas agotan su energía se convierten en agujeros negros. Tras expulsar sus capas externas en un intenso fogonazo, su centro colapsa debido a la atracción de la gravedad. Toda la masa de la estrella se condensa en un punto que deforma el espacio tiempo, creando un campo gravitatorio del que ninguna partícula, ni siquiera la luz, puede escapar.

Desde la Tierra se pueden observar las emisiones de radiación procedentes de agujeros negros, y esto es lo que ha hecho el Telescopio Horizonte de Sucesos (EHT por sus siglas en inglés), un telescopio de escala planetaria, constituido por ocho radiotelescopios y forjado gracias a una colaboración internacional. El resultado es la primera imagen de la historia de uno de estos objetos, que fue dada a conocer en abril. Una imagen que muestra la sombra del agujero negro que existe en el centro de Messier 87, una galaxia situada en el cercano cúmulo de galaxias Virgo. Este agujero negro se encuentra a 55 millones de años luz de la Tierra y es 6.500 millones de veces más masivo que el Sol.

 

En los confines del sistema solar

Tras sobrevolar en 2015 el planeta enano Plutón, la nave nuevos horizontes de la NASA se aproximó a un objeto situado mucho más lejos: Arrokoth, hasta entonces conocido como Ultima Thule, un objeto que se sitúa a unos 6.400 millones de kilómetros de la Tierra, en el enigmático Cinturón de Kuiper, una región de cuerpos primordiales que contiene las claves para comprender los orígenes del sistema solar. Su composición consiste en dos bloques de construcción planetarios primitivos unidos por un cuello estrecho. Relativamente libre de cráteres, los dos gélidos lóbulos de Arrokoth se formaron por separado en el comienzo del sistema solar, probablemente condensándose a partir de la misma nube de polvo.

 

Un asteroide peligroso

Otra de las grandes investigaciones del 2019 explica cómo ocurrió la última gran extinción en masa que vivió la Tierra. Hace 65 millones de años un asteroide chocó contra la península de Yucatán. El análisis de decenas de metros de rocas acumuladas en la zona cero del desastre prueba cómo se desarrollaron los acontecimientos el día en el que comenzó la quinta gran extinción masiva, que acabó con la era de los dinosaurios. Un estudio internacional demostró que el impacto del asteroide   provocó la liberación de gases como azufre que cubrieron atmósfera.

 

Ratones muy viejos

Una investigación que nos asombró el 2019 tuvo como escenario el centro nacional de investigaciones oncológicas y como protagonistas a unos ratones muy especiales. Los primeros ratones nacidos con telómeros mucho más largos de lo normal en su especie. Los telómeros se sitúan en el extremo de los cromosomas y a medida que pasan los años se van acortando, de hecho, su acortamiento es uno de los indicadores del envejecimiento. Esta investigación revela que los ratones nacidos con telómeros mucho más largos de lo normal viven más, con mejor salud, sin cáncer ni obesidad.

 

La supremacía cuántica

La computación cuántica causó un gran revuelo el año que terminó. A diferencia de los bits, los elementos binarios de los ordenadores clásicos que representan solo ceros o unos, los quantum bits pueden representar ambos estados al mismo tiempo Enlazando cúbits entre sí, el número de estados que podrían representar aumenta exponencialmente, lo que permite calcular millones de posibilidades al instante.

En octubre científicos de Google, con el físico John Martinis a la cabeza, afirmaban que habían logrado la supremacía cuántica con un nuevo procesador capaz de realizar un cálculo en tres minutos y 20 segundos, algo que al superdordenador clásico más avanzado le llevaría unos 10.000 años. IBM, uno de los principales rivales de la firma en este campo, vino a decir que no se lo creía y en la mecánica del caracol hablamos con Juan Ignacio Cirac, investigador del instituto Max Planck y uno de los pioneros de la computación cuántica.