13 de abril de 2026

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Mali asesta un golpe diplomático al Polisario al retirar su reconocimiento a la autoproclamada “república saharaui”

La República de Mali dio un giro diplomático de alto significado al anunciar la retirada de su reconocimiento a la autoproclamada “República Árabe Saharaui Democrática”, alineándose de forma explícita con la posición de Marruecos sobre el Sáhara.

En efecto, la decisión, hecha pública en Bamako por el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional, Abdoulaye Diop, tras su reunión con su homólogo marroquí Nasser Bourita, supone un nuevo revés para el Frente Polisario en el tablero africano y confirma la pérdida progresiva de apoyos internacionales a su proyecto separatista.

Según la Declaración oficial del gobierno maliense, Mali adopta esta medida “tras proceder a un análisis profundo de este importante dossier, que tiene impacto en la paz y la seguridad subregionales”, y decide, a partir de hoy, retirar su reconocimiento de la denominada “RASD”. Asimismo, Malí reafirmó su apoyo a los esfuerzos de las Naciones Unidas y del Enviado Personal del Secretario General, así como a las resoluciones del Consejo de Seguridad —en especial la resolución 2797 (2025), adoptada el 31 de octubre de ese año—, indicando además que esta posición será comunicada a las organizaciones regionales e internacionales de las que el país es miembro, así como al cuerpo diplomático acreditado en Bamako.

De esta forma, el gobierno maliense no se limita a una postura neutral, sino que respalda sin ambigüedades el Plan de Autonomía presentado por Marruecos, al que considera “la única base seria y creíble” para resolver el diferendo, subrayando que una verdadera autonomía bajo soberanía marroquí es la solución “más realista” para acabar, una vez por todas, con el diferendo regional.

En este marco, y en un contexto regional marcado por la inestabilidad en el Sahel —región donde Marruecos ha incrementado en los últimos años su presencia económica, de seguridad y de cooperación religiosa— la toma de posición de Bamako no es un gesto aislado, sino una señal de realismo estratégico. De este modo, Mali, país clave en la franja saheliana, opta por reforzar su alineamiento con un actor central del Magreb como Marruecos, enviando el mensaje de que la estabilidad y la cooperación regional pasan por soluciones políticas viables y reconocidas por el Consejo de Seguridad de la ONU, dentro de las cuales el Plan de Autonomía marroquí ha ido ganando centralidad.

Por otra parte, el impacto de esta decisión tiene una especial relevancia si se la observa en serie con otros movimientos recientes en distintos continentes. Así pues, hace apenas semanas, Bolivia decidió suspender su reconocimiento de la denominada “república saharaui” y cortar todos sus lazos con ella tras una reconsideración soberana de su política exterior, situándose explícitamente en la línea de las resoluciones de la ONU y de una solución realista y pragmática; posición que fue interpretada como un golpe diplomático significativo al Polisario en América Latina. El gesto de Mali reproduce, a su vez, ese mismo efecto en el espacio africano y saheliano.

Por lo tanto, la autoproclamada “RASD” no para de encadenar reveses diplomáticos en África y América Latina, así como en varias partes del globo, mientras se consolida un consenso en torno al Plan marroquí de Autonomía como la vía más idónea para una salida política al conflicto. Así, el Consejo de Seguridad ha ido mencionando de manera reiterada la Propuesta de Autonomía de 2007 como base realista y creíble del proceso, dejando de lado la lógica de un referéndum de independencia como horizonte exclusivo y reforzando la idea de una solución negociada dentro de la soberanía marroquí.

En definitiva, con este nuevo respaldo africano, el dossier del Sáhara parece entrar en una fase en la que el eje de gravedad se desplaza, cada vez más, hacia la Propuesta marroquí de Autonomía. El país magrebí avanza con paso firme y seguro, apoyándose en la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, —que consagra el Plan de Autonomía como la vía seria y pragmática— y en una cadena de decisiones soberanas, como las de Bolivia y ahora de Mali, que vacían de contenido práctico las pretensiones separatistas del Polisario. Por lo cual, la posición anunciada hoy en Bamako confirma que el momentum diplomático juega a favor de Marruecos y acerca, de manera tangible, el cierre definitivo de un conflicto que durante décadas fue artificialmente prolongado en la escena internacional.

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