En un mensaje directo que sacude el tablero electoral en materia de seguridad, el candidato presidencial de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, sentenció que, bajo su eventual gobierno, la impunidad y los beneficios penitenciarios para los delincuentes más peligrosos llegarán a su fin. Con la consigna «Los criminales tienen los días contados», el líder de la «Ola Celeste» ratificó su compromiso de restablecer el principio de autoridad en todo el territorio nacional.
La propuesta de López Aliaga se centra en un sistema de justicia y castigo severo, diseñado para que el delincuente deje de ser una carga económica para el Estado y comience a resarcir el daño causado a la sociedad.
El plan de Renovación Popular identifica objetivos claros para una reforma penitenciaria drástica. Los principales blancos de esta política de tolerancia cero incluyen:
Corruptos: Funcionarios que traicionen la confianza pública.
Sicarios: Responsables de la ola de violencia que azota las ciudades.
Violadores de Menores: Quienes recibirán el castigo más severo sin opción a reducciones de pena.
López Aliaga fue enfático al señalar que estos criminales «serán castigados sin privilegios ni beneficios», eliminando las gollerías que históricamente han convertido a los penales en centros de operación delictiva.
Uno de los pilares más disruptivos de su propuesta es la obligatoriedad del trabajo penitenciario. Para el candidato, el orden se recupera haciendo que el interno genere su propio sustento y pague sus deudas con la justicia mediante labores productivas.
«Cumplirán sus condenas trabajando y pagando cada delito como corresponde. Con autoridad y decisión, vamos a poner orden en el Perú», manifestó López Aliaga a través de sus plataformas oficiales.
Esta política de seguridad se complementa con el plan de reorganización policial y el fortalecimiento de la inteligencia estratégica que el partido viene promoviendo. Al vincular el castigo efectivo con la captura inmediata, Renovación Popular busca devolverle al ciudadano la tranquilidad de salir a las calles sin temor.
Con esta postura, Rafael López Aliaga se consolida como el candidato de la «mano firme», apelando a una ciudadanía que exige justicia real y el fin de la «puerta giratoria» para los criminales en el sistema judicial peruano.




