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    Mantener el modelo o revolucionar el cambio

    De hecho, el Perú está en bancarrota. Lo está por la grave crisis económica, de salud e inseguridad ciudadana que hace aguas por todos lados. Entonces, mantener ese modelo económico exportador sin valor agregado, no tiene razón de ser. La pandemia desnudó por completo sus miserias y sus debilidades.

    Nunca fuimos ricos ni lo seremos con ese modelo económico. Cansados estamos de esas falsas prosperidades. Por tanto, a cansadas miradas de desconcierto, les diremos con realismo positivo: No es posible conservar un estatismo extremista, tampoco un extremismo fundamentalista neoliberal.

    En este estado de cosas, al enigma del sacrificio y al valor de nuestras trágicas vivencias, poco importa el color del gato, lo relevante es que case ratones. Pues, este pragmatismo posibilitó el poderío mundial de China Continental.

    Entonces, la suerte de Perú no puede estar echada por manos patrañeras y ser ajenos a las experiencias de los países ricos y prósperos. Pues, está en nuestras manos y nuestro espíritu guerrero, hacer realidad nuestra propia revolución industrial, vía diversificación productiva, con un mercado interno fuerte, para sentir y compartir el sentimiento orgulloso de nuestros emergentes capitanes de la industria nacional.

    Hay una fe adorable por cultivar en nuestros emprendedores el embrión propio a nuestros capitanes de la industria nacional (micros y pequeñas empresas). China Continental acumuló capital, hoy lo redistribuye. Por eso, los humildes de corazón perciben que los engañaron.

    La realidad le fue esquiva y al despertar ante la tragedia humana de la Pandemia exige cambios. Eso suena horrible a los oídos del empresariado mercantilista.

    Entonces, como buenos ultras de esa derecha bruta y achorada: Cholea, terruquea, fomenta odios, racismo e intolerancia. Ven supuesto espejo de Venezuela y no de China Continental, Corea del Sur, Vietnam, etc.

    Ellos se industrializaron por eso son países ricos y prósperos. Parecen olvidar el “socialismo” de los países nórdicos: Finlandia, Noruega, Suecia, Suiza, etc. Ellos diversificaron su producción con mayor valor agregado, tecnología e innovación. No es tóxico exigir cambios e industrializar el país, sí lo es mantener algo que ya no funciona.

    Tan elevada razón tenía las mentes sanas de nuestra Nación en advertir el peligro de concentrar en pocas manos, un poder tan grande como es el manejo del Estado.

    Eso fue el grave error del espíritu ingenuo de los peruanos, haber elegido a gente vinculada a lo peor del empresario peruano y del extranjero. Queda pues, como bravura de una dura lección, interiorizar y socializar como algo perverso la fuerte conectividad entre: Concentración del poder y la tentación totalitaria de parte importante del empresariado.

    Sea bienvenida la inversión sana y de calidad. En estos espacios de incertidumbre, el pueblo debe estar atento y agudizar su memoria colectiva, porque los patrañeros ya afloran provocativamente como supuestos salvadores de nuestra patria.

    Nunca más, ni la inteligencia ni la brutalidad del poder económico debe ser un equívoco histórico que vuelva a repetirse. La idea de una Nación manejada por ellos, no lo podemos permitir.

    (*) Abogado penalista y analista político.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    De hecho, el Perú está en bancarrota. Lo está por la grave crisis económica, de salud e inseguridad ciudadana que hace aguas por todos lados. Entonces, mantener ese modelo económico exportador sin valor agregado, no tiene razón de ser. La pandemia desnudó por completo sus miserias y sus debilidades.

    Nunca fuimos ricos ni lo seremos con ese modelo económico. Cansados estamos de esas falsas prosperidades. Por tanto, a cansadas miradas de desconcierto, les diremos con realismo positivo: No es posible conservar un estatismo extremista, tampoco un extremismo fundamentalista neoliberal.

    En este estado de cosas, al enigma del sacrificio y al valor de nuestras trágicas vivencias, poco importa el color del gato, lo relevante es que case ratones. Pues, este pragmatismo posibilitó el poderío mundial de China Continental.

    Entonces, la suerte de Perú no puede estar echada por manos patrañeras y ser ajenos a las experiencias de los países ricos y prósperos. Pues, está en nuestras manos y nuestro espíritu guerrero, hacer realidad nuestra propia revolución industrial, vía diversificación productiva, con un mercado interno fuerte, para sentir y compartir el sentimiento orgulloso de nuestros emergentes capitanes de la industria nacional.

    Hay una fe adorable por cultivar en nuestros emprendedores el embrión propio a nuestros capitanes de la industria nacional (micros y pequeñas empresas). China Continental acumuló capital, hoy lo redistribuye. Por eso, los humildes de corazón perciben que los engañaron.

    La realidad le fue esquiva y al despertar ante la tragedia humana de la Pandemia exige cambios. Eso suena horrible a los oídos del empresariado mercantilista.

    Entonces, como buenos ultras de esa derecha bruta y achorada: Cholea, terruquea, fomenta odios, racismo e intolerancia. Ven supuesto espejo de Venezuela y no de China Continental, Corea del Sur, Vietnam, etc.

    Ellos se industrializaron por eso son países ricos y prósperos. Parecen olvidar el “socialismo” de los países nórdicos: Finlandia, Noruega, Suecia, Suiza, etc. Ellos diversificaron su producción con mayor valor agregado, tecnología e innovación. No es tóxico exigir cambios e industrializar el país, sí lo es mantener algo que ya no funciona.

    Tan elevada razón tenía las mentes sanas de nuestra Nación en advertir el peligro de concentrar en pocas manos, un poder tan grande como es el manejo del Estado.

    Eso fue el grave error del espíritu ingenuo de los peruanos, haber elegido a gente vinculada a lo peor del empresario peruano y del extranjero. Queda pues, como bravura de una dura lección, interiorizar y socializar como algo perverso la fuerte conectividad entre: Concentración del poder y la tentación totalitaria de parte importante del empresariado.

    Sea bienvenida la inversión sana y de calidad. En estos espacios de incertidumbre, el pueblo debe estar atento y agudizar su memoria colectiva, porque los patrañeros ya afloran provocativamente como supuestos salvadores de nuestra patria.

    Nunca más, ni la inteligencia ni la brutalidad del poder económico debe ser un equívoco histórico que vuelva a repetirse. La idea de una Nación manejada por ellos, no lo podemos permitir.

    (*) Abogado penalista y analista político.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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