Por Magaly Zapata
Bambamarca 2026 tenía un nombre propio desde que se anunciaron los carteles: José María Manzanares. Su presencia era el gran atractivo y el brillo de una feria que aspiraba a consolidarse entre las grandes citas taurinas del Perú. Y aunque los trofeos no acompañaron estadísticamente su actuación, el torero alicantino confirmó por qué una figura de su dimensión aporta algo que va más allá de una oreja o una puerta grande: aporta categoría, prestigio, un sello personal inconfundible y ese glamour torero único que convierte su presencia en un acontecimiento. Ese sello personal apareció en la media altura manzanarista, ante la exigencia de su lote, como la más fiel demostración de la denominación de origen de una dinastía: una manera de acariciar la embestida y conducirla con la cadencia de las olas del Mediterráneo. Una sensibilidad que quintaesenció el toreo y vistió de glamour el redondel de la tierra de los Qorimarcas.

Sin embargo, el absoluto triunfador del serial fue el peruano Joaquín Galdós. Firmó una feria de enorme regularidad y, con seis orejas, se proclamó vencedor de Bambamarca 2026, confirmando el gran momento que atraviesa y esa condición de torero artista nacional por excelencia, dueño de una tauromaquia de sensibilidad, gusto y personalidad propia.
Manuel Escribano mantuvo su línea de entrega y capacidad, sumando tres orejas en sus dos comparecencias y dejando además momentos de gran conexión con los tendidos gracias a su espectacular tercio de banderillas, uno de sus grandes sellos. La emoción de ese capítulo tuvo también momentos compartidos junto a Joaquín Galdós, en una muestra de camaradería y entendimiento dentro del ruedo. Miguel Ángel Perera aportó la jerarquía de una figura consolidada y cerró la feria con una importante actuación premiada con dos orejas y el trofeo a la mejor faena. Fernando Adrián vivió una tarde de contrastes: cortó una oreja en su primer toro, mientras el segundo de su lote generó protesta general por el excesivo castigo recibido en varas. José Garrido no encontró un lote propicio para el lucimiento y se fue de vacío.

En el apartado ganadero, Los Azahares sostuvo dos tardes del abono con toros nobles, aunque justos de fuerza, que permitieron el lucimiento de los toreros. Destacó el tercero de la última corrida, un burraco de notable comportamiento, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre y que contribuyó a que la divisa recibiera el reconocimiento como mejor ganadería del serial. San José del Monte complicó a la terna salvo en los dos primeros, recargó en varas y puso a prueba el oficio y la capacidad de los actuantes. Tres tardes de interés, con 18 toros lidiados y 15 orejas concedidas, dejan el balance de Bambamarca 2026. Pero, allende los números, la conclusión es que la feria cajamarquina ha alcanzado madurez: una gestión que apuesta por la continuidad, carteles con figuras y una identidad propia que le permiten consolidarse entre las citas taurinas más importantes del calendario nacional. Aunque la asistencia no alcanzó las cifras de ediciones anteriores, el proyecto mantiene firme su crecimiento y su aspiración de seguir ocupando un lugar destacado dentro de la tauromaquia peruana.
RECUADRO:
Bambamarca, sábado 18 de julio 2026. Toros de Los Azahares nobles con poca fuerza. Manuel Escribano, palmas y dos orejas. Miguel Ángel Perera, oreja y palmas. Joaquín Galdós, oreja y dos orejas.
Bambamarca, domingo 19 de julio 2026. Toros de San José del Monte, recargaron y castigados en los caballos, destacaron 1º y 2º complicados el resto. Manuel Escribano, oreja y palmas. Fernando Adrián, oreja con petición de 2 y silencio. José Garrido, palmas y silencio.
Bambamarca, lunes 20 de julio 2026. Toros de Los Azahares nobles con poca fuerza. Destacó el 3º un burraco premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Manzanares, ovación y silencio. Miguel Ángel Perera, palmas y dos orejas. Joaquín Galdós, dos orejas y oreja.





