La lideresa opositora venezolana envía un mensaje de esperanza, mientras Nicolás Maduro y el chavismo tiemblan. Crucero antimisiles de la armada norteamericana ya cruza el Canal de Panamá hacia el mar Caribe.
“La transición ya empezó”. La frase cargada de optimismo de María Corina Machado, la indesmayable lideresa opositora del régimen de Nicolás Maduro abre las puertas de la esperanza de una Venezuela que exige un cambio democrático. En medio de los temores que el chavista no oculta por las operaciones militares que despliega Estados Unidos en el Caribe en su objetivo de frenar el narcotráfico.
Machado, desde la clandestinidad, ha hecho un llamado a la unión, señalando que para su país “el momento es ahora”. En un video de casi cuatro minutos, publicado en su cuenta de la red social X, la opositora a la dictadura chavista asegura que el retorno de la democracia abrirá “una de las oportunidades de inversión más extraordinarias en el mundo emergente”.
Lee también:
Para la lideresa venezolana, su país cuenta con ventajas únicas que podrían relanzar su economía. Y que con un cambio de rumbo podría triplicar su Producto Bruto Interno en poco más de una década. Mientras, Maduro siente pasos. El desplazamiento de una poderosa flota naval cerca de aguas venezolanas ha obligado al dictador a solicitar ayuda a organismos internacionales que en el pasado no reconoció.
Estados Unidos mantiene la discreción sobre alguna operación contra Maduro mientras ocupa sus destructores, buques anfibios y crucero antimisiles en el mar Caribe. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt saludó ayer que más países latinoamericanos apoyen la iniciativa militar de Estados Unidos para combatir los carteles del narcotráfico.
En los que asegura que está involucrado el Gobierno de Venezuela y no descartó un operativo en ese país. “Maduro no es un presidente legítimo. Estados Unidos no descarta acciones militares sobre Venezuela para luchar contra el narcotráfico”, dijo la funcionaria. Más de 4,000 militares, entre ellos unos 2,000 marines. Además de aviones, barcos y lanzamisiles, han sido movilizados por la administración Trump para patrullar en las aguas cercanas a Venezuela y el Caribe.




