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Lunes, Enero 25, 2021

Mario Vargas Llosa gana premio en el edición 2020 del festival “Eñe”

 “Lo más importante que me ha pasado en la vida ha sido aprender a leer” fueron las emotivas palabras del escritor, al recibir dicho galardón.

Este viernes 20 de noviembre, el escritor Mario Vargas Llosa, dijo, Lo más importante que me ha pasado en la vida ha sido aprender a leer”. Tenía cinco años y aquel “poder” le abrió al mundo, y de esta manera le permitió salir de Cochabamba, de la localidad boliviana donde vivía, y así poder viajar en el tiempo”.

Asimismo dijo, “Aquello me enriqueció y sobre todo, me hacía gozar de la lectura ha sido el gran placer de mi vida; de hecho no hubiera resistido el confinamiento sin ese placer de la lectura”.

 El escritor pudo “brillar” esta tarde al ser merecedor del Premio Eñe, uno de los galardones “más humildes”,  según lo calificaron presidente del Círculo de Bellas Artes,  Juan Miguel Hernández León, y el presidente de PhotoEspaña y director de la editorial La Fábrica, Alberto Anaut, “alma mater” del Festival Eñe que lo concede. 

Vargas Llosa conversaba esta tarde con el periodista español Jesús Ruiz Mantilla, director de la edición 2020 del Festival Eñe, con el asunto de fondo de la escritura sobre la utopía y la distopía. Un encuentro de escritores, libros y lectores que este año cumple su duodécima edición de la manera más solvente de que han sido capaces, explicaron: básicamente de manera online, pero con el acto de hoy en vivo, “qué menos”, dijo Hernández León.

El ganador del premio Nobel reconoció en esa charla que es un escritor inseguro, “cuando empieza una novela estoy generalmente muy perdido en las ideas que tengo al respecto; la verdad que nunca empiezo hasta que no tengo muchas fichas, esquemas de lo que quiero, que es lo único que me da seguridad, a medida que avanzo me va creciendo la seguridad, poco a poco, pero al principio creo que no va a salir”, señaló.

También confesó que, “generalmente mis novelas arrancan siempre de alguna experiencia personal que por alguna razón para mí misteriosa, toca una fibra que dispara la imaginación y me hace crear un pequeño argumento, creo que todas mis novelas han nacido así”, precisó Vargas Llosa.

Por ello, cuando escribe dice leer menos, porque es una persona  muy organizada muy ordenada y está convencido de que no se puede escribir novelas como poesía y que exigen una disciplina y una continuidad y una asiduidad. 

Además, reconoció tener la influencia de su madre en la vertiente erótica de su obra, ya que le prohibió leer el libro que ella tenía en su mesilla y que no era otro que “20 poemas de amor y una canción desesperada”, de Pablo Neruda.

“Me prohibió, me dijo, no son poemas para un niño, y por eso lo primero que hice fue leerlo. Recuerdo que había un verso, ‘mi cuerpo de labriego salvaje te socava y hace saltar al hijo del fin de la tierra’ que me hizo sospechas que allí había pecado”, rememoró sonriendo.

Por último,  Mario Vargas Llosa, fue merecedor del Premio Eñe; Alberto Anaut, tuvo la dicha de estar presente en este festival; quien además añadió unas emotivas palabras, “por su trayectoria, por su compromiso y su voz rebelde; no coloque este premio en la misma estantería que los demás, sino en tu corazón”, concluyó.

 “Lo más importante que me ha pasado en la vida ha sido aprender a leer” fueron las emotivas palabras del escritor, al recibir dicho galardón.

Este viernes 20 de noviembre, el escritor Mario Vargas Llosa, dijo, Lo más importante que me ha pasado en la vida ha sido aprender a leer”. Tenía cinco años y aquel “poder” le abrió al mundo, y de esta manera le permitió salir de Cochabamba, de la localidad boliviana donde vivía, y así poder viajar en el tiempo”.

Asimismo dijo, “Aquello me enriqueció y sobre todo, me hacía gozar de la lectura ha sido el gran placer de mi vida; de hecho no hubiera resistido el confinamiento sin ese placer de la lectura”.

 El escritor pudo “brillar” esta tarde al ser merecedor del Premio Eñe, uno de los galardones “más humildes”,  según lo calificaron presidente del Círculo de Bellas Artes,  Juan Miguel Hernández León, y el presidente de PhotoEspaña y director de la editorial La Fábrica, Alberto Anaut, “alma mater” del Festival Eñe que lo concede. 

Vargas Llosa conversaba esta tarde con el periodista español Jesús Ruiz Mantilla, director de la edición 2020 del Festival Eñe, con el asunto de fondo de la escritura sobre la utopía y la distopía. Un encuentro de escritores, libros y lectores que este año cumple su duodécima edición de la manera más solvente de que han sido capaces, explicaron: básicamente de manera online, pero con el acto de hoy en vivo, “qué menos”, dijo Hernández León.

El ganador del premio Nobel reconoció en esa charla que es un escritor inseguro, “cuando empieza una novela estoy generalmente muy perdido en las ideas que tengo al respecto; la verdad que nunca empiezo hasta que no tengo muchas fichas, esquemas de lo que quiero, que es lo único que me da seguridad, a medida que avanzo me va creciendo la seguridad, poco a poco, pero al principio creo que no va a salir”, señaló.

También confesó que, “generalmente mis novelas arrancan siempre de alguna experiencia personal que por alguna razón para mí misteriosa, toca una fibra que dispara la imaginación y me hace crear un pequeño argumento, creo que todas mis novelas han nacido así”, precisó Vargas Llosa.

Por ello, cuando escribe dice leer menos, porque es una persona  muy organizada muy ordenada y está convencido de que no se puede escribir novelas como poesía y que exigen una disciplina y una continuidad y una asiduidad. 

Además, reconoció tener la influencia de su madre en la vertiente erótica de su obra, ya que le prohibió leer el libro que ella tenía en su mesilla y que no era otro que “20 poemas de amor y una canción desesperada”, de Pablo Neruda.

“Me prohibió, me dijo, no son poemas para un niño, y por eso lo primero que hice fue leerlo. Recuerdo que había un verso, ‘mi cuerpo de labriego salvaje te socava y hace saltar al hijo del fin de la tierra’ que me hizo sospechas que allí había pecado”, rememoró sonriendo.

Por último,  Mario Vargas Llosa, fue merecedor del Premio Eñe; Alberto Anaut, tuvo la dicha de estar presente en este festival; quien además añadió unas emotivas palabras, “por su trayectoria, por su compromiso y su voz rebelde; no coloque este premio en la misma estantería que los demás, sino en tu corazón”, concluyó.

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