– ¿Cómo ha seguido el escándalo que se desató a partir de las palabras del presidente colombiano Gustavo Petro desconociendo la soberanía de nuestro país en la isla Santa Rosa?
Es una pena que la política exterior de Colombia haya llegado a su nivel más bajo con el presidente de la izquierda de ese país, Gustavo Petro, que no entiende el respeto de los tratados, que no entiende el respeto máximo a la dignidad nacional de los estados cuando desconoce la soberanía del Perú sobre la isla Chinería y el distrito de Santa Rosa de Loreto. Este señor, valido de una serie de pretextos de buscar crear conflictos, ha venido deteriorando la relación bilateral peruano-colombiana, pero no solamente en el ámbito bilateral, sino en el ámbito subregional, porque dos países importantes y hermanos como Colombia y Perú se ven afectados en sus relaciones en el marco de la Comunidad Andina, en el marco del Parlamento Andino, en el marco de la Alianza del Pacífico, y muchos otros mecanismos que tenemos de manera subregional-regional. Este es un deterioro causado por el propio presidente de Colombia, que lamentablemente no ha dado la talla desde que llegó al poder.
– Más allá de que esto sea una maniobra del gobierno de Gustavo Petro ¿usted cree que esto evolucione hasta llegar a complicar las relaciones entre Perú y Colombia?
Creo que si Gustavo Petro, que es un hombre que no se conoce ni se sabe en verdad hasta dónde puede llegar con sus niveles de irresponsabilidad, quisiera crear las condiciones para un enfrentamiento con Perú, nosotros debemos tener mucha cautela y medir al máximo las reacciones, porque por un irresponsable que gobierna Colombia no se puede llegar al deterioro de la relación bilateral hasta donde ha llegado. Sin embargo, si acaso eso pasara, yo coincido con las palabras del ministro de Defensa del Perú en el sentido que nuestro país está preparado, y debe estarlo más ahora, para poder enfrentar a un resultado, a un objetivo absolutamente nefasto con la integración y con el respeto del derecho internacional por parte de una Colombia de Gustavo Petro, ni siquiera es la Colombia que todos conocemos, sino la Colombia de un gobernante que no sabe gobernar.
– Con respecto al gobierno de la señora Dina Boluarte ¿cree ha actuado acertadamente en este contexto?
Creo que los pasos que ha dado la Cancillería son muy atinados y la posición peruana también. Creo que estamos en el procedimiento y el modus operandi, hasta ahora, que corresponde y hay que apoyarlo como país, como nación. Sin embargo, yo sigo creyendo que mientras Gustavo Petro continúe desconociendo la soberanía del Perú sobre Santa Rosa, deberíamos haber cancelado la reunión del 11 de septiembre, porque no obstante, de no ser una comisión de delimitación y de demarcación, porque esa acabó sus trabajos en 1936, sino ser una comisión mixta permanente de inspección de la zona de frontera, no obstante que es una comisión distinta, es contraproducente y no se condice con la dignidad nacional del Estado Nación, del Estado peruano y del pueblo peruano que nos sentemos en una mesa cuando hay un desconocimiento a priori de la soberanía del Perú sobre su propio territorio. Eso no tiene pies ni cabeza y creo que en ese asunto deberíamos ser más enfáticos para que no se produzca la reunión que lamentablemente solo tendrá un responsable que se frustre y se llama Gustavo Petro.
– ¿La Corte Internacional de Justicia de La Haya tiene jurisdicción en este tipo de controversias?
Por supuesto que no. La Corte de la Internacional de Justicia no recibe caprichos, antojos, ni falsedades de una de las partes. Y, segundo, porque no existe una controversia, ni por asomo, no porque el señor Petro crea que hay una controversia, esta existe, es una base, es un elemento fundamental y básico del derecho internacional. No hay forma de ir a la Corte de La Haya y por eso tenemos que ser muy cautelosos en nuestros textos de respuesta por nota diplomática cuando protestamos contra Colombia y en nuestros comunicados y pronunciamientos internos para no crear una controversia que por supuesto ni siquiera la diplomacia colombiana la cree, más bien cree que lo que hace su presidente es un descalabro político diplomático completo que no va a tener pies ni cabeza en algún futuro inmediato y yo creo que tenemos que esperar que este señor termine su gobierno. Y esperar que quien venga en Colombia asuma el rol que corresponda y restablezca la buena e histórica relación que hemos tenido con este hermano país.




