Tres de cada diez hogares urbanos destinan todos sus ingresos a necesidades básicas, sin capacidad de ahorro ni margen para imprevistos.
Pese a la menor inflación y leve mejora del empleo, miles de familias peruanas aún enfrentan serias dificultades para cubrir lo básico. Un reciente estudio de Kantar Worldpanel Perú señala que el 30% de los hogares urbanos continúa en condición “struggling”, es decir, apenas logran subsistir con sus ingresos mensuales, sin capacidad de ahorro ni margen financiero.
Según Mauricio Cheng, gerente general de Kantar Perú, aunque esta cifra ha disminuido respecto al 37% registrado en 2023, la reducción no es suficiente para considerar una mejora sustancial. El principal problema radica en que los ingresos familiares no alcanzan a cubrir el elevado costo de vida actual, especialmente ante una canasta básica que supera los S/1,800 mensuales.
El exviceministro de Promoción del Empleo, Fernando Cuadros, advirtió que los salarios, sobre todo en microempresas y empleos formales de baja remuneración, no permiten cubrir lo esencial. Un trabajador con sueldo mínimo (S/1,130) no logra siquiera cubrir el costo de la canasta familiar. Además, alertó que el ingreso real sigue 9% por debajo del nivel prepandemia, a pesar del reciente aumento del salario mínimo.
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El informe también revela una marcada brecha territorial: mientras en Lima hay más hogares que se sienten financieramente estables, en regiones como el norte, centro y sur predominan las familias en situación de precariedad. A ello se suma el impacto de fenómenos como El Niño, que ha afectado a muchas zonas del interior del país.
Aunque hay un leve aumento en la proporción de hogares que se consideran en situación “comfortable” (21%), la mayoría aún percibe incertidumbre. Solo una parte de los encuestados cree que su situación mejorará en el próximo año. Otros tantos piensan que seguirán igual o no expresan una expectativa clara.
Este contexto ha cambiado los hábitos de consumo. Las familias priorizan productos básicos como arroz y menestras. También compran en mercados locales y eligen presentaciones pequeñas, adaptadas a presupuestos diarios. Los hogares de uno o dos miembros, que representan el 30% del total urbano, han influido en la demanda de formatos compactos. Esto ha generado una tendencia hacia compras más planificadas en cada visita.




