El crecimiento acelerado de la minería ilegal en Perú está afectando gravemente la economía
El auge de los precios del oro y el cobre ha disparado la minería ilegal, generando pérdidas millonarias para el país y financiando redes criminales.
La falta de control estatal y la alta demanda internacional han permitido su expansión.
El precio del oro y el cobre ha aumentado significativamente en los últimos años, convirtiendo la minería ilegal en una actividad aún más lucrativa. Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el oro alcanzó los USD 2,650 por onza troy, mientras que el cobre llegó a USD 4.12 por libra.
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Este fenómeno representa una grave fuga de recursos, ya que los mineros ilegales no pagan impuestos ni regalías al Estado. Según el economista Elmer Cuba, de Macroconsult, la minería ilegal genera exportaciones ilícitas por hasta USD 4,000 millones anuales, privando al país de ingresos clave para su desarrollo.
El informe «Abordaje integral de la minería informal e ilegal en el Perú», del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), indica que el 44 % de las exportaciones de oro peruanas provienen de la minería ilegal. Esta cifra refleja la magnitud del problema y la dificultad de erradicar esta actividad ilícita.
Además del impacto económico, la minería ilegal ha provocado una crisis ambiental y social. La deforestación, la contaminación por mercurio y cianuro, y el desplazamiento de comunidades son solo algunas de sus consecuencias. La falta de regulación también ha generado condiciones laborales precarias y un aumento de la explotación infantil.
El Instituto Peruano de Economía (IPE) destaca que esta actividad es una de las principales fuentes de financiamiento de redes delictivas. La trata de personas, el lavado de activos y el tráfico de insumos químicos están directamente relacionados con la minería ilegal en el país.
En zonas rurales, donde la pobreza y la informalidad laboral son altas, muchas personas ven en la minería ilegal una oportunidad de ingresos rápidos. Sin embargo, la falta de inversión en educación y empleo formal perpetúa este círculo de ilegalidad y daño ambiental.
La lucha contra la minería ilegal requiere un enfoque integral que incluya mayor fiscalización, incentivos a la minería formal y desarrollo de alternativas económicas sostenibles. Sin medidas efectivas, esta actividad seguirá socavando la economía y el futuro del país.




