El conservador Nasry Juan “Tito” Asfura fue juramentado hoy 27 de enero de 2026 como nuevo presidente de Honduras, poniendo fin a un proceso electoral marcado por una ajustada victoria, denuncias de irregularidades y un entorno político dividido.
Nasry Juan Asfura Zablah asumió oficialmente como presidente constitucional de Honduras este martes 27 de enero de 2026, en una sesión solemne del Congreso Nacional en Tegucigalpa, dando inicio al mandato presidencial que se extenderá hasta 27 de enero de 2030.
La ceremonia fue caracterizada por su austeridad y sobriedad, sin la presencia de jefes de Estado extranjeros —aunque estuvieron representantes diplomáticos y organismos internacionales acreditados— y sin cadena nacional, permitiendo a los medios decidir libremente su transmisión.
Asfura fue juramentado entre aplausos y declaraciones de apoyo de algunos sectores, mientras el presidente del Congreso, Tomás Zambrano, tomó juramento citando la Constitución hondureña.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró a Asfura ganador de las elecciones del 30 de noviembre de 2025, con 40.27 % de los votos, superando por apenas unas decenas de miles de sufragios al centrista Salvador Nasralla.
El proceso estuvo marcado por una larga espera en el conteo, denuncias de irregularidades y apelaciones ante tribunales electorales por parte de Nasralla y sectores de la oposición. A pesar de ello, el CNE ratificó los resultados y proclamó a Asfura como presidente electo, con el objetivo de formalizar la transición constitucional.
La saliente presidenta Xiomara Castro del partido LIBRE, primera mujer en ocupar la jefatura de Estado en Honduras, no reconoció los resultados tras el final de su mandato, lo que simboliza una división política entre fuerzas conservadoras y progresistas.
La investidura de Asfura se produce con atención internacional por varios factores geopolíticos. Durante su campaña y transición, el mandatario electo realizó giras a Estados Unidos e Israel buscando fortalecer relaciones económicas y comerciales, señalando un giro en la política exterior hondureña tras años de tensiones con algunos socios tradicionales de la región.
El apoyo explícito del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la campaña y la posterior exhortación de la administración estadounidense para que se respetaran los resultados electorales reflejaron un fuerte interés de Washington en el proceso hondureño y la estabilidad regional.
Asimismo, países como Uruguay y otros gobiernos latinoamericanos emitieron mensajes de felicitación y disposición al diálogo tras la proclamación de Asfura como presidente electo, resaltando la importancia de la estabilidad democrática y la cooperación entre naciones vecinas.
Nasry Asfura, de 67 años y líder del Partido Nacional, asume en un momento en que Honduras enfrenta retos estructurales como la pobreza, la corrupción y la inseguridad, además de una economía con altos niveles de informalidad.
Su programa de gobierno, denominado “Visión 5 Estrellas”, propone atraer inversión extranjera y privada, modernizar servicios públicos, expandir la educación técnica y digital, fortalecer la seguridad y promover infraestructura, entre otras medidas orientadas a reactivar la economía y formalizar mercados laborales.
Al mismo tiempo, expertos señalan que la puesta en marcha de reformas estatales —incluida la eliminación de múltiples instituciones públicas consideradas duplicadas o costosas— deberá equilibrarse con la atención efectiva a sectores sociales que dependen de servicios estatales.




