29 de marzo de 2026

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Neuroeducación: la ciencia que transforma la enseñanza

Neuroeducación

El II Neurosummit 2026 marcará un nuevo rumbo en la educación peruana

Por: Ricardo Sánchez Serra

“El conocimiento de cómo funciona y cómo aprende el cerebro humano es lo que llamamos neuroeducación”, señaló el doctor Hernán Ocampo Moreno, director general de la Escuela Pedagógica de Lima, vicerrector general de la Universidad de Santander en Perú y doctor en Neuroeducación por la Universidad de Barcelona. Comprender estos procesos, agregó, abre la posibilidad de aplicar estrategias más eficaces en el aula y cambiar la manera en que concebimos la educación.

El especialista explicó que gracias a los avances tecnológicos hoy es posible estudiar el cerebro de manera menos invasiva y conocer qué áreas se activan cuando hablamos, pensamos, leemos o realizamos una tarea. Este conocimiento científico, aplicado a la educación, demuestra que un estudiante vinculado emocionalmente con lo que aprende logra mejores resultados que aquel que está desconectado de sus emociones.

Ocampo destacó que un principio fundamental de la neuroeducación es que cada cerebro es único. “No existen dos cerebros idénticos, ni siquiera entre gemelos”, dijo. Esta evidencia exige personalizar el aprendizaje, pero nuestro sistema educativo aún arrastra un modelo masificado heredado de la revolución industrial, que busca formar estudiantes en serie. “Imponer lo mismo para todos es un error que la educación contemporánea debe superar”, subrayó.

Al preguntársele sobre el exitoso caso de Finlandia, mencionó que su sistema educativo ha entendido que educar no es sinónimo de pasar más tiempo en la escuela. Allí los niños ingresan recién a la educación formal a los 7, 8 o 9 años, porque antes deben jugar, ser niños y desarrollar habilidades socioemocionales en espacios naturales. Además, Finlandia ha invertido en investigación y ha revalorizado la profesión docente, reconociendo a los maestros al mismo nivel que un médico. “Copiar y pegar este modelo en otros países no funciona si no se considera la base cultural que lo sostiene, pero sí podemos aprender su visión: entender que el tiempo y el espacio no definen la educación, y que la investigación constante es la clave para mejorar”, agregó.

El II Neurosummit Educativo 2026, que se realizará los días 20 y 21 de febrero en Arena 1, Costa Verde, nació en 2024 con el propósito de promover y potenciar la neuroeducación en el Perú. “No se limita a difundir conceptos, sino que busca acciones concretas”, advirtió Ocampo. La metodología del evento coloca al participante como protagonista del proceso, con charlas cortas al estilo TED y talleres vivenciales que permiten aplicar lo aprendido de inmediato. Además, fomenta el networking para conectar profesionales y animarlos a investigar.

En esta segunda edición, el Neurosummit pone énfasis en la neurodidáctica y en el juego como herramienta pedagógica. “El juego forma parte del ADN del ser humano y activa zonas del cerebro vinculadas a la emoción y la motivación”, explicó el especialista. Al jugar, los estudiantes enfrentan retos, buscan recompensas y liberan neurotransmisores como la dopamina, que potencian la motivación y el aprendizaje. Mientras la dopamina sube, el cortisol -la hormona del estrés- baja, y el cerebro se abre al aprendizaje. “Por eso el juego no solo divierte, sino que facilita aprender mejor y con más alegría, incluso en contextos diversos como los del Perú”, agregó.

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Inclusión y neurodiversidad

La inclusión es otro eje fundamental del Neurosummit. Ocampo Moreno señaló que muchas veces se entiende la inclusión solo como atender a estudiantes con condiciones diferentes, pero la verdadera inclusión es atender a todos, porque cada estudiante es distinto. Factores como la nutrición, el sueño o el contexto cultural influyen en el aprendizaje, aunque no haya un diagnóstico neurológico. “La neurociencia ofrece una mirada integral que permite construir una educación más humana, personalizada y centrada en el estudiante”, destacó.

Sobre los resultados del Perú en la prueba PISA, en la que estamos en los últimos lugares en comprensión de lectura, Ocampo reconoció que estas evaluaciones estandarizadas tienen limitaciones, porque miden a todos con el mismo instrumento, pero también ofrecen una mirada global de la educación. Para revertir los resultados, propuso tres cambios urgentes: revalorizar la vocación del maestro con formación avanzada e investigación; repensar el currículo para adaptarlo a la diversidad cultural del país y hacerlo flexible; y acompañar a estudiantes y docentes con bienestar emocional, incorporando espacios de mindfulness y gestión de emociones.

Otro desafío es el hábito lector. El peruano promedio no leía ni un libro al año, mientras países vecinos nos superaban ampliamente, como Chile, Costa Rica o Colombia. Para revertir esta situación, propuso estrategias que comiencen en el hogar, porque si los niños ven que sus padres no leen, será difícil que ellos lo hagan. La escuela debe reforzar este hábito con espacios lúdicos e interactivos, combinando obras progresivas con los clásicos, que contienen la sabiduría acumulada de la humanidad. “El plan lector debería ser columna vertebral de la educación, y no opcional como ocurre en muchas escuelas”, enfatizó.

Pasión y propósito del maestro

La Escuela Pedagógica de Lima, dirigida por Ocampo, busca inspirar nuevas formas de enseñar y aprender. Ofrece becas a maestros y programas internacionales de calidad, entendiendo que la situación económica de muchos docentes no es la más adecuada. “Nuestra visión es formar maestros competentes, innovadores e íntegros, y nuestra diferencia radica en que somos una institución creada por educadores comprometidos con la enseñanza”, señaló. Además, mantiene una alianza estratégica con la Universidad Santander de México, conocida como la “Universidad de los Maestros”, lo que refuerza su ADN de servicio al docente.

El Neurosummit traerá investigadores de España, Chile, Estados Unidos y Reino Unido, referentes en neuroeducación y metodologías innovadoras. Ocampo invitó a participar en este evento abierto, incluso con acceso gratuito, donde los asistentes podrán descubrir qué prácticas internacionales son aplicables de inmediato en el Perú.

Finalmente, el académico dejó un mensaje claro a los maestros: “Lo más importante es tener un propósito en la vida. Si el corazón del educador está lleno de pasión y propósito, todo lo demás se puede lograr. Los maestros tienen una responsabilidad enorme, comparable a la de un médico que opera un corazón: forman las mentes y los corazones de niños, adolescentes y adultos. Con pasión y propósito, la neuroeducación les ofrece herramientas y esperanza para transformar sus aulas y cambiar vidas”.

(*) Premio Mundial de Periodismo “Visión Honesta 2023”

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