Por Ricardo Sánchez Serra
El Parque Kennedy de Miraflores se convierte estos días en una verdadera ventana al mundo. Allí se desarrolla la IV Feria Internacional de Cultura, Turismo y Educación (FICTE) 2026, encuentro que reúne a embajadas, instituciones culturales y organizaciones de distintos países para mostrar al público sus tradiciones, destinos turísticos, gastronomía y oportunidades educativas. La Municipalidad de Miraflores confirma la participación de 39 expositores.
La feria, organizada en el marco del Día Mundial del Turismo, tiene una característica que merece destacarse: no se limita a promocionar países como destinos turísticos, sino que permite un acercamiento directo entre pueblos. Los visitantes pueden conocer programas de becas de pregrado, posgrado y doctorado, posibilidades de intercambio, aprendizaje de idiomas, destinos turísticos y expresiones culturales. La programación incluye, además, música y danzas tradicionales, así como charlas sobre educación, turismo, idiomas y cooperación internacional.
Es, en otras palabras, una pequeña representación del mundo reunida en Miraflores.
Cada stand ofrece una oportunidad para descubrir algo diferente: la historia y las costumbres de una nación, sus posibilidades académicas, sus atractivos turísticos, su gastronomía y, sobre todo, la posibilidad de establecer un contacto humano que muchas veces resulta más poderoso que cualquier discurso diplomático.
La hermandad entre las representaciones diplomáticas se percibe precisamente en ese ambiente. Países de distintas regiones, culturas, lenguas y tradiciones comparten un mismo espacio y muestran que las diferencias no necesariamente separan: también pueden convertirse en una oportunidad para conocerse mejor.
La experiencia no es nueva. Desde su primera edición, en 2023, la FICTE ha ido ampliando su participación internacional: aquel año reunió a 21 embajadas e instituciones, mientras que en 2024 participaron 30 países y 7 instituciones culturales y educativas. En 2025 la feria volvió a congregar a más de 30 países.
Una ausencia que merece reflexión
Precisamente por el espíritu de apertura que inspira esta feria, resulta inevitable señalar una ausencia que, según se observa nuevamente este año, merece una reflexión: la Embajada de Rusia no figura entre las representaciones participantes.
No corresponde atribuir públicamente las razones de esta ausencia sin una explicación oficial de los organizadores. Pero sí cabe formular una consideración desde una perspectiva estrictamente diplomática y de convivencia internacional: los espacios culturales no deberían convertirse en escenarios de exclusión por razones derivadas de conflictos políticos o geopolíticos ajenos al Perú.
Una feria cuyo propósito declarado es fortalecer la cooperación, el intercambio cultural y la amistad entre las naciones tiene precisamente la oportunidad de demostrar que la cultura puede tender puentes allí donde la política encuentra dificultades.
Rusia, como cualquier otro país con representación diplomática acreditada en el Perú, tiene una cultura, una historia, una literatura, una música, una gastronomía, universidades y oportunidades académicas que también forman parte de la diversidad internacional que una feria de estas características busca mostrar.
El Perú no es campo de batalla de nadie.
Nuestro país puede mantener sus posiciones en política exterior y, al mismo tiempo, preservar espacios de diálogo, cultura y contacto entre los pueblos. Una cosa no debería impedir la otra.
La FICTE nació justamente bajo esa lógica. En su primera edición, el alcalde Carlos Canales definió el turismo como “la industria de la paz” y destacó que la feria buscaba acercar a los limeños y visitantes a las culturas de diferentes países.
Ese espíritu merece conservarse. Ninguna embajada debería ser excluida de un espacio concebido para acercar a los pueblos. La cultura debe unir, no separar.




