19 de marzo de 2026

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Óscar Fuentes Lira: “Perú y Chile están llamados a entenderse y crecer juntos”

Óscar Fuentes Lira

El embajador se despide con un mensaje de optimismo, integración y hermandad

Por: Ricardo Sánchez Serra

Tras casi cuatro años de intensa y fructífera labor diplomática, el embajador de Chile en el Perú, Óscar Fuentes Lira, cierra su misión con la serenidad del deber cumplido y la convicción de que la relación entre ambos países atraviesa uno de sus mejores momentos y está llamada a consolidarse en el tiempo.

El diplomático recordó que asumió funciones a fines de mayo de 2022 y que representar a su país en el Perú ha sido “un alto honor”, no solo por la cercanía geográfica, sino por los profundos lazos históricos y humanos que unen a ambas naciones. Subrayó que, como vecinos “a perpetuidad”, Perú y Chile tienen la responsabilidad de construir una relación sólida, basada en el entendimiento y el respeto mutuo.

En ese camino, destacó el papel fundamental de la diplomacia para fortalecer vínculos que afirmó deben trabajarse “paso a paso”. A su juicio, tras el proceso de La Haya, la relación bilateral ha evolucionado hacia una etapa de mayor madurez, caracterizada por la consolidación en múltiples ámbitos.

Uno de los pilares más visibles de esta relación es el económico. Fuentes Lira resaltó que en las últimas dos décadas las inversiones cruzadas han superado los 30 mil millones de dólares, mientras que el intercambio comercial bordea los 4 mil millones. Más de 400 empresas chilenas operan actualmente en el Perú, generando empleo y desarrollo en diversas regiones, un aporte que es reconocido por autoridades locales y regionales. Del mismo modo, valoró el crecimiento de las inversiones peruanas en Chile, reflejo de una integración cada vez más dinámica.

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Mirando hacia el futuro, identificó tres sectores clave para profundizar esta relación: la minería, como eje estructural de ambas economías; la agroindustria, donde ya existe una colaboración intensa y creciente; y el turismo, un campo con enorme potencial que podría consolidarse mediante estrategias conjuntas e incluso con la participación de otros países de la región.

Uno de los ejes de su gestión fue visibilizar la figura de Bernardo O’Higgins como símbolo de la amistad peruano-chilena. Recordó que O’Higgins vivió en el Perú en tres etapas de su vida, fue acogido con generosidad durante su exilio y contribuyó a la independencia del Perú financiando la Escuadra Libertadora. “O’Higgins es quizás el personaje que mejor nos une a ambos pueblos. Su espíritu debe permanecer y visibilizarse aún más en la sociedad peruana”, afirmó, esperando que sus sucesores continúen en esa línea.

En cuanto a los desafíos contemporáneos, abordó el fenómeno migratorio como una realidad compleja que exige respuestas conjuntas. Señaló que ningún país puede enfrentar este reto en solitario y que se requiere un trabajo coordinado a nivel regional, siempre con una mirada humana hacia quienes se han visto obligados a dejar su tierra.

Asimismo, reconoció que aún persisten algunas percepciones ancladas en el pasado, aunque cada vez con menor peso. Frente a ello, propuso mirar la relación en clave positiva, destacando los avances y el progreso compartido como la mejor manera de superar visiones antagónicas.

Con la experiencia acumulada en su carrera diplomática, anunció que asumirá una alta responsabilidad en la Presidencia chilena, donde espera seguir contribuyendo al fortalecimiento de los vínculos internacionales, incluyendo, de manera especial, la relación con el Perú.

Al hacer un balance de su gestión, se mostró satisfecho por lo alcanzado, consciente de que siempre quedarán tareas pendientes, como la modernización de los complejos fronterizos entre Tacna y Arica, cuyo intenso flujo exige nuevas soluciones conjuntas orientadas al bienestar de los ciudadanos.

Finalmente, dejó un mensaje claro y profundamente emotivo: un llamado al optimismo. Destacó que hoy ambos países son capaces de dialogar con franqueza, mirarse a la cara y construir acuerdos desde el respeto, una base indispensable para el progreso. “Es un trabajo que no termina nunca”, reflexionó, aludiendo a la naturaleza dinámica de las relaciones entre naciones vecinas.

Se despidió con gratitud y afecto, asegurando que seguirá contribuyendo, desde donde le corresponda, al fortalecimiento de esta relación bilateral “tan rica y dinámica”. Y, con una sonrisa que humanizó el momento final, confesó llevarse también un recuerdo muy especial del Perú: “algunos kilos de más, pero muy contento también por eso”, fruto de una gastronomía que -como la amistad entre ambos países- deja huella imborrable.

Óscar Fuentes Lira no se despide solo como diplomático, sino como un verdadero amigo del Perú. Su mensaje es claro: la hermandad entre Chile y Perú no es un capítulo cerrado, sino una obra en permanente escritura, donde la memoria histórica y el optimismo son las plumas que trazan el futuro compartido. La figura de O’Higgins, la fuerza de la economía, la riqueza cultural y la franqueza del diálogo se convierten en pilares de una relación que, más allá de las coyunturas, se proyecta como un puente sólido de integración y esperanza.

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