El heredero de la agrupación toma las riendas tras la salida de su padre, en un contexto marcado por la polémica denuncia de la cantante Naldy Saldaña.
La orquesta de cumbia ‘La Bella Luz’ atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. En medio del escándalo generado por la denuncia pública de la cantante Naldy Saldaña, Óscar Junior Custodio ha asumido el control del grupo tras la renuncia de su padre, fundador y figura clave de la agrupación.
El cambio en la dirección ocurre en un contexto de fuerte presión mediática y social. El caso de Saldaña —quien formó parte de la orquesta durante tres años— desató indignación luego de que se difundieran imágenes y testimonios que apuntan a presuntos actos de acoso dentro del entorno laboral artístico.
La joven artista había anunciado previamente su salida de la agrupación a fines de julio, asegurando que su decisión respondía a motivos personales y profesionales, descartando razones económicas. Sin embargo, el caso tomó mayor relevancia tras revelarse nuevos elementos que pusieron en el centro del debate las condiciones dentro de la orquesta.
En este escenario, la renuncia del líder histórico de ‘La Bella Luz’ marca un punto de quiebre. Su hijo, Óscar Junior, ya conocido como heredero del proyecto musical, asume ahora la responsabilidad de conducir la agrupación en una etapa de crisis. El joven artista había tenido participación activa dentro del grupo y anteriormente defendió el trabajo colectivo frente a críticas y salidas de integrantes.
El desafío no es menor. En las últimas semanas, la orquesta ha enfrentado una serie de salidas de sus integrantes, así como cuestionamientos públicos que han golpeado su imagen. A esto se suma el impacto del caso Saldaña, que ha generado un debate nacional sobre el acoso en el ámbito musical y las condiciones laborales en agrupaciones artísticas.
Pese al panorama adverso, la nueva cabeza de ‘La Bella Luz’ busca sostener el legado familiar y recuperar la confianza del público. La agrupación, con más de tres décadas de trayectoria en la cumbia peruana, enfrenta ahora el reto de reestructurarse y continuar en un escenario marcado por la exigencia de transparencia y cambios internos.
El rumbo que tome Óscar Junior será determinante no solo para el futuro del grupo, sino también para su permanencia en un mercado musical cada vez más competitivo y vigilante frente a este tipo de controversias.




