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    Paola Ugaz: La hora de la Verdad!!!

    Paola Margot Ugaz Cruz, el próximo 24 de febrero, dentro del marco de la investigación de la corrupción que campeó en la MML durante el período de Susana Villarán, deberá presentarse a rendir su manifestación ante el Equipo Especial “Lava Jato” por la supuesta comisión del delito de lavado de activos. El investigador: el Fiscal José Domingo Pérez.

    Lejos de un comportamiento sobrio, como el mostrado por la señorita Marisa Glave Remy, quien luego de conocer la decisión del 13 de julio de 2020 de inmediato se puso a disposición de la fiscalía competente; Ugaz, como ya nos tiene acostumbrados, salió a los medios a victimizarse, propalando que la Decisión N° 4 se basa en falsedades publicadas por los diarios “Expreso” y “La Razón” –como parte de la conspiración que dirige la comunidad religiosa que ella investiga– a los fines de desacreditarla.

    Las declaraciones realizadas por Ugaz implicarían que los Fiscales Rafael Vela, José Domingo Pérez y Walter Villanueva serían parte de esta conspiración; y, cuestiona el poder constitucional y legal de estos, como titulares de la Acción Penal en representación del Estado, para investigarla, así como su seriedad y criterio profesional para adoptar la decisión de hacerlo por la condición de funcionaria pública que fue del régimen “villaranense”, el gobierno edil más corrupto de la historia de la MML.

    Posiblemente, Ugaz funda este cuestionamiento en una suerte de delirio de grandeza, que la llevaría a presumir que es una periodista de investigación “estrella” a la que debería otorgársele pleitesía… y hasta inmunidad; o, simplemente se trataría de pánico a que la Verdad sea revelada.

    Ugaz, abiertamente, acusa a “Expreso” y a “La Razón” de publicar falsedades sobre cuya base el Equipo “Lava Jato” ha decidido investigarla.

    Sobre lo que haya publicado “Expreso” no me voy a pronunciar. Pero al aludir a “La Razón” presumo que me está acusando directamente por la publicación de los resultados de mi investigación sobre la corrupción en la MML durante el período de la Villarán, la que se basa en hechos corroborados con la documentación correspondiente proveniente de entidades estatales.

    Por tanto, vamos precisar ciertas inexactitudes declaradas por Ugaz para desacreditar la acertadísima Decisión N° 4 expedida por el Primer Despacho del Equipo Especial “Lava Jato” que dirige el Fiscal Pérez y que suscribe el también Fiscal Villanueva titular del Quinto Despacho del mencionado equipo; y, que deducimos que goza del aval del líder del mismo, el Fiscal Vela, a quien el diario “La República” –en el que escriben Ugaz, Pedro Salinas y Glave– habría pretendido desprestigiar vinculándolo a la “Mafia de los Cuellos Blancos”.

    En primer lugar, por si Ugaz no ha leído la intachable Decisión N° 4, su investigación no es una de oficio, en la que el Fiscal Pérez, en un rapto de insanidad mental, haya decidido investigarla motu proprio.

    La acertada decisión del Fiscal Pérez de investigar a Ugaz se origina en una denuncia por presunto lavado de activos interpuesta por el ciudadano Luciano Revoredo; denuncia que debe haber sido evaluada por los tres fiscales mencionados.

    La admisión a trámite de la denuncia de Revoredo, por presunto lavado de activos, a criterio de los Fiscales del Caso “Lava Jato debe haber resultado verosímil a ellos. Caso contrario hubiese sido materia de un “No Ha Lugar” por ser ya materia de investigación, como ha sucedido con la denuncia que yo interpuse ante el Fiscal Carlos Puma; y, que ahora está siguiendo su trámite de re-examen en instancia superior.

    Parecería que Ugaz se habría creído ciertos cuentos de algunos periodistas de su entorno –en especial uno que ella idolatraría–, que los Fiscales del Equipo Especial estarían “en la calle” si cierta ONG periodística no les “sopla” los datos para que adecuadamente ejerzan sus funciones; o, el de su falta de capacidad para generar denuncias que cierta periodista vinculada a la mencionada ONG difundió masivamente por redes sociales; o, hasta uno tercero que señala que viven en una “burbuja” y “se les pasean las palomas”.

    Lo cierto es que tales cuentos no son verdad; y, a los Fiscales del Caso “Lava Jato” nada les pasa inadvertido. Ellos están perfectamente informados de toda denuncia pública que se formula, así como de toda noticia criminal que se difunde; y, cuando ellos detectan la verosimilitud de éstas, automáticamente proceden a investigar. Por ello, debe considerarse que Ugaz estaría ofendiendo la profesionalidad del Fiscal Pérez por admitir la denuncia de Revoredo por presunto lavado de activos y abrir investigación preliminar contra ella.

    De paso, lejos de criticar a los Fiscales del Equipo Especial, debería estar agradecida con ellos por cuanto sólo le han abierto investigación preliminar por presunto lavado de activos; porque también cuentan con indicios para imputarle la comisión del presunto delito de asociación ilícita u organización criminal, así como el de enriquecimiento ilícito.

    Retrospectivamente hablando, a Ugaz le hubiese convenido mucho más responder al reto que le hice en mi nota publicada en “La Razón” el 28 de enero pasado, que enfrentarse al implacable Fiscal José Domingo Pérez, quien no se detendrá hasta haber conseguido la Verdad.

    Esta vez Ugaz va a tener que ser más cauta en su defensa mediática. Está enfrentando un presunto delito continuado de lavado de activos contra el Estado representado por el Ministerio Público; y, no un delito contra el honor, donde el proceso se lleva entre las partes afectadas y la parte afectante.

    Y menciono delito continuado porque las investigaciones podrían concluir que su presunta comisión se inició en el 2013 –cuando ella era funcionaria pública en la MML– y siguió ejecutándolo de manera constante en el tiempo, podría decirse que hasta la fecha de las ocurrencias difundidas por “Expreso”.

    Por tanto, como ya hemos señalado antes, Ugaz deberá abstenerse de hablar de teorías conspiratorias dirigidas por una comunidad religiosa que ella investiga, pues en este caso los Fiscales actúan sobre la base de su autonomía e independencia constitucional y legal.

    Deberá abstenerse de señalar que se trata de una investigación destinada a desacreditarla como periodista de investigación, pues no se le investiga en su condición de tal, sino por actos realizados desde un cargo público donde fue “colocada” presumiblemente por órdenes de Susana Villarán; por tanto, que Ugaz no pretenda esta vez involucrar a la Asociación de Colegios de Abogados Americana (American Bar Association) o a la Clooney Foundation y, mucho menos, pretender que estén presentes en un proceso reservado a modo de fiscalizadores, pues ello sería muy mal visto por el Fiscal, además de ofenderlo.

    Que Ugaz tampoco pretenda culparnos [a Revoredo, a los periodistas de “Expreso”, de “Willax”, de “La Razón” y/o a mí] por estar sometida a esta investigación preliminar. Pero si quiere culpar a alguien de ello, que voltee y responsabilice a Pedro Salinas Chacaltana, su “socio mediático”, quien delató que ella tenía un terreno colindante al de él en Mala; hecho que desató la investigación de sus movimientos –y los de su cónyuge– en el Sistema Financiero Nacional.

    Al menos, esta vez, que Ugaz siga el ejemplo de su amiga Marisa Glave –quién como regidora de Lima, en representación de Susana Villarán, celebró su matrimonio con Daniel Bayly Collyns un 13 de abril de 2013, cuando Ugaz era funcionaria de la MML– y en silencio estoico se ponga a derecho, alivie las cargas que pesan sobre sus hombros y confiese; porque sólo la verdad la liberará.

    EL QUE CALLA OTORGA… O ESCONDE ALGO…

    Salvo en el caso de lavado de activos de origen incierto que “Expreso” difundió, Ugaz jamás se ha pronunciado respecto a las imputaciones que diversos periodistas y medios le han formulado. Entonces, empleó una defensa muy endeble, consistente en que estuvo fuera de Lima entre el 19 de febrero y el 31 de marzo de 2020 y –la media verdad, que es una media mentira– que no tenía cuenta en el Banco Pichincha, ocultando que sí tenía una tarjeta de crédito emitida por dicho banco, misma que va aparejada con una cuenta de abono.

    Dicho silencio, en mi opinión, responde a que gran parte de los hechos que se le han imputado (al menos en mi caso) serían ciertos.

    Estoy convencido que el Fiscal José Domingo Pérez, con conocimiento de todas las noticias criminales publicadas sobre Ugaz, ya tiene una adecuada estrategia para obtener la Verdad en los interrogatorios a los que la someterá; y, tengo la seguridad que la obtendrá; porque para él antes de sus preferencias políticas, sus relaciones personales y profesionales, así como las presiones a las que puede ser sometido, prima su condición de Fiscal del Estado y representante judicial del Pueblo Peruano, hecho que quedó demostrado entre diciembre de 2018 y enero de 2019.

    A diferencia de los casos de Glave y Rey, en los que existe una línea de hechos en el tiempo a seguir, y resulta fácil presumir cuál sería el derrotero del Fiscal Pérez; en el caso de Ugaz, dada la oscuridad en las que usualmente se oculta el delito de lavado de activos, es difícil anticipar el orden en cómo se desarrollará la investigación.

    Sin embargo, tal como el Fiscal Pérez lo ha demostrado en casos anteriores, es seguro que la investigación aborde, entre otros, los siguientes temas:

    a) Cómo es posible que Ugaz, con un ingreso de EUR 1,200 mensuales (aproximadamente S/. 5,400 al 30 de noviembre de 2020) haya obtenido en el Sistema Financiero Nacional, a título personal e individual, líneas de tarjetas de crédito y líneas de crédito de consumo no revolventes por la suma de S/. 92,207.10 ¿Cómo y con qué acreditó su solvencia para el pago de dichas líneas de crédito? ¿Qué declaraciones patrimoniales y de ingresos presentó a las Empresas del Sistema Financiero Nacional (EFNs)? ¿Cómo y con qué están garantizadas dichas líneas de crédito?

    b) La proveniencia de los flujos dinerarios con los que (i) cancelará la deuda de S/. 95,428.31 que mantiene con las EFNs, que a ritmo de 5% mensual (pago mínimo para consumos y los intereses que estos devengan, prácticamente absorberían la totalidad de sus ingresos mensuales por plazo superior a 36 meses); y, (ii) simultáneamente, contribuya al sostenimiento de su hogar al ritmo de vida que lleva.

    c) Los movimientos de sus tarjetas de crédito desde el 2012 hasta la fecha; en especial los de la tarjeta emitida por el Banco Pichincha y los de la cuenta de abono que la apareja y que negó tener.

    d) Las finanzas de su cónyuge (mismo Mark Vito), desde el 2012 hasta la fecha, para determinar si sus ingresos son suficientes para el sostenimiento de su hogar y ritmo de vida que lleva la familia de Ugaz, así como para el pago de la deuda que la sociedad conyugal de Ugaz mantiene en el Sistema Financiero Nacional ascendente a S/.1’216,294.57 (a noviembre de 2019), en adición a los S/.95,428.31 que Ugaz adeuda a título personal.

    e) La compra del terreno de Mala a Pedro Salinas; así como el crédito hipotecario otorgado por el Interbank, que hoy asciende a la suma de S/. 722,165.64 y que fue desembolsado, aparentemente, contra una hipoteca no inscrita que no constituye una garantía alguna.

    f) Todos y cada uno de los viajes realizados por Ugaz y su cónyuge desde el 2013 a la fecha; y, cómo se solventaron los pasajes y estadías, así como el motivo de los mismos.

    g) El paso de Ugaz por la MML; las actividades que realizó durante el período diciembre 2012 a enero 2014; sus ausencias del centro laboral para viajar y que Ugaz habría señalado, contrario a lo que la Ley dispone, que no necesitaba permiso para ello; si dichas ausencias fueron por razones funcionales o personales; si fueron personales y no autorizadas, si cobró haberes, y si lo hizo, si incurrió en el delito de enriquecimiento ilícito.

    h) El primer viaje que Ugaz realizó durante su período en la MML, en mayo de 2013, a El Salvador con retorno por Costa Rica; y, si en dicho viaje habría hecho conexiones a Honduras y Panamá; para ver si existe vinculación con las rutas de los dineros maculados de OAS y Odebrecht; o, con el ocultamiento de los sobrantes de los sobornos de la “Campaña por el NO” que se estiman en US$ 2.5 Millones.

    Por supuesto, no descartamos que ahora que Ugaz va camino al banquillo de acusados, podrían aparecer testigos protegidos o colaboradores eficaces (¿Glave? ¿Rey?) que “cantarán” a voz en cuello acerca de las presuntas actividades ilícitas de Ugaz durante su paso por la MML y posteriormente.

    Sin duda, a Paola Margot Ugaz Cruz no le viene fácil “la mano” con el Fiscal José Domingo Pérez, porque ante el primer indicio que la conecte con los sobornos recibidos por Villarán y Castro Gamarra de las constructoras concesionarias de la MML, “El Implacable” no dudará un segundo en agregar a los cargos, al menos, la presunta comisión del delito de asociación ilícita u organización criminal.

    Redactada la presente nota periodística por quien la suscribe, en la Ciudad de Lima, el día 18 de febrero de 2021

    Edgardo José Palomino Martínez

    DNI N° 09018093

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Paola Margot Ugaz Cruz, el próximo 24 de febrero, dentro del marco de la investigación de la corrupción que campeó en la MML durante el período de Susana Villarán, deberá presentarse a rendir su manifestación ante el Equipo Especial “Lava Jato” por la supuesta comisión del delito de lavado de activos. El investigador: el Fiscal José Domingo Pérez.

    Lejos de un comportamiento sobrio, como el mostrado por la señorita Marisa Glave Remy, quien luego de conocer la decisión del 13 de julio de 2020 de inmediato se puso a disposición de la fiscalía competente; Ugaz, como ya nos tiene acostumbrados, salió a los medios a victimizarse, propalando que la Decisión N° 4 se basa en falsedades publicadas por los diarios “Expreso” y “La Razón” –como parte de la conspiración que dirige la comunidad religiosa que ella investiga– a los fines de desacreditarla.

    Las declaraciones realizadas por Ugaz implicarían que los Fiscales Rafael Vela, José Domingo Pérez y Walter Villanueva serían parte de esta conspiración; y, cuestiona el poder constitucional y legal de estos, como titulares de la Acción Penal en representación del Estado, para investigarla, así como su seriedad y criterio profesional para adoptar la decisión de hacerlo por la condición de funcionaria pública que fue del régimen “villaranense”, el gobierno edil más corrupto de la historia de la MML.

    Posiblemente, Ugaz funda este cuestionamiento en una suerte de delirio de grandeza, que la llevaría a presumir que es una periodista de investigación “estrella” a la que debería otorgársele pleitesía… y hasta inmunidad; o, simplemente se trataría de pánico a que la Verdad sea revelada.

    Ugaz, abiertamente, acusa a “Expreso” y a “La Razón” de publicar falsedades sobre cuya base el Equipo “Lava Jato” ha decidido investigarla.

    Sobre lo que haya publicado “Expreso” no me voy a pronunciar. Pero al aludir a “La Razón” presumo que me está acusando directamente por la publicación de los resultados de mi investigación sobre la corrupción en la MML durante el período de la Villarán, la que se basa en hechos corroborados con la documentación correspondiente proveniente de entidades estatales.

    Por tanto, vamos precisar ciertas inexactitudes declaradas por Ugaz para desacreditar la acertadísima Decisión N° 4 expedida por el Primer Despacho del Equipo Especial “Lava Jato” que dirige el Fiscal Pérez y que suscribe el también Fiscal Villanueva titular del Quinto Despacho del mencionado equipo; y, que deducimos que goza del aval del líder del mismo, el Fiscal Vela, a quien el diario “La República” –en el que escriben Ugaz, Pedro Salinas y Glave– habría pretendido desprestigiar vinculándolo a la “Mafia de los Cuellos Blancos”.

    En primer lugar, por si Ugaz no ha leído la intachable Decisión N° 4, su investigación no es una de oficio, en la que el Fiscal Pérez, en un rapto de insanidad mental, haya decidido investigarla motu proprio.

    La acertada decisión del Fiscal Pérez de investigar a Ugaz se origina en una denuncia por presunto lavado de activos interpuesta por el ciudadano Luciano Revoredo; denuncia que debe haber sido evaluada por los tres fiscales mencionados.

    La admisión a trámite de la denuncia de Revoredo, por presunto lavado de activos, a criterio de los Fiscales del Caso “Lava Jato debe haber resultado verosímil a ellos. Caso contrario hubiese sido materia de un “No Ha Lugar” por ser ya materia de investigación, como ha sucedido con la denuncia que yo interpuse ante el Fiscal Carlos Puma; y, que ahora está siguiendo su trámite de re-examen en instancia superior.

    Parecería que Ugaz se habría creído ciertos cuentos de algunos periodistas de su entorno –en especial uno que ella idolatraría–, que los Fiscales del Equipo Especial estarían “en la calle” si cierta ONG periodística no les “sopla” los datos para que adecuadamente ejerzan sus funciones; o, el de su falta de capacidad para generar denuncias que cierta periodista vinculada a la mencionada ONG difundió masivamente por redes sociales; o, hasta uno tercero que señala que viven en una “burbuja” y “se les pasean las palomas”.

    Lo cierto es que tales cuentos no son verdad; y, a los Fiscales del Caso “Lava Jato” nada les pasa inadvertido. Ellos están perfectamente informados de toda denuncia pública que se formula, así como de toda noticia criminal que se difunde; y, cuando ellos detectan la verosimilitud de éstas, automáticamente proceden a investigar. Por ello, debe considerarse que Ugaz estaría ofendiendo la profesionalidad del Fiscal Pérez por admitir la denuncia de Revoredo por presunto lavado de activos y abrir investigación preliminar contra ella.

    De paso, lejos de criticar a los Fiscales del Equipo Especial, debería estar agradecida con ellos por cuanto sólo le han abierto investigación preliminar por presunto lavado de activos; porque también cuentan con indicios para imputarle la comisión del presunto delito de asociación ilícita u organización criminal, así como el de enriquecimiento ilícito.

    Retrospectivamente hablando, a Ugaz le hubiese convenido mucho más responder al reto que le hice en mi nota publicada en “La Razón” el 28 de enero pasado, que enfrentarse al implacable Fiscal José Domingo Pérez, quien no se detendrá hasta haber conseguido la Verdad.

    Esta vez Ugaz va a tener que ser más cauta en su defensa mediática. Está enfrentando un presunto delito continuado de lavado de activos contra el Estado representado por el Ministerio Público; y, no un delito contra el honor, donde el proceso se lleva entre las partes afectadas y la parte afectante.

    Y menciono delito continuado porque las investigaciones podrían concluir que su presunta comisión se inició en el 2013 –cuando ella era funcionaria pública en la MML– y siguió ejecutándolo de manera constante en el tiempo, podría decirse que hasta la fecha de las ocurrencias difundidas por “Expreso”.

    Por tanto, como ya hemos señalado antes, Ugaz deberá abstenerse de hablar de teorías conspiratorias dirigidas por una comunidad religiosa que ella investiga, pues en este caso los Fiscales actúan sobre la base de su autonomía e independencia constitucional y legal.

    Deberá abstenerse de señalar que se trata de una investigación destinada a desacreditarla como periodista de investigación, pues no se le investiga en su condición de tal, sino por actos realizados desde un cargo público donde fue “colocada” presumiblemente por órdenes de Susana Villarán; por tanto, que Ugaz no pretenda esta vez involucrar a la Asociación de Colegios de Abogados Americana (American Bar Association) o a la Clooney Foundation y, mucho menos, pretender que estén presentes en un proceso reservado a modo de fiscalizadores, pues ello sería muy mal visto por el Fiscal, además de ofenderlo.

    Que Ugaz tampoco pretenda culparnos [a Revoredo, a los periodistas de “Expreso”, de “Willax”, de “La Razón” y/o a mí] por estar sometida a esta investigación preliminar. Pero si quiere culpar a alguien de ello, que voltee y responsabilice a Pedro Salinas Chacaltana, su “socio mediático”, quien delató que ella tenía un terreno colindante al de él en Mala; hecho que desató la investigación de sus movimientos –y los de su cónyuge– en el Sistema Financiero Nacional.

    Al menos, esta vez, que Ugaz siga el ejemplo de su amiga Marisa Glave –quién como regidora de Lima, en representación de Susana Villarán, celebró su matrimonio con Daniel Bayly Collyns un 13 de abril de 2013, cuando Ugaz era funcionaria de la MML– y en silencio estoico se ponga a derecho, alivie las cargas que pesan sobre sus hombros y confiese; porque sólo la verdad la liberará.

    EL QUE CALLA OTORGA… O ESCONDE ALGO…

    Salvo en el caso de lavado de activos de origen incierto que “Expreso” difundió, Ugaz jamás se ha pronunciado respecto a las imputaciones que diversos periodistas y medios le han formulado. Entonces, empleó una defensa muy endeble, consistente en que estuvo fuera de Lima entre el 19 de febrero y el 31 de marzo de 2020 y –la media verdad, que es una media mentira– que no tenía cuenta en el Banco Pichincha, ocultando que sí tenía una tarjeta de crédito emitida por dicho banco, misma que va aparejada con una cuenta de abono.

    Dicho silencio, en mi opinión, responde a que gran parte de los hechos que se le han imputado (al menos en mi caso) serían ciertos.

    Estoy convencido que el Fiscal José Domingo Pérez, con conocimiento de todas las noticias criminales publicadas sobre Ugaz, ya tiene una adecuada estrategia para obtener la Verdad en los interrogatorios a los que la someterá; y, tengo la seguridad que la obtendrá; porque para él antes de sus preferencias políticas, sus relaciones personales y profesionales, así como las presiones a las que puede ser sometido, prima su condición de Fiscal del Estado y representante judicial del Pueblo Peruano, hecho que quedó demostrado entre diciembre de 2018 y enero de 2019.

    A diferencia de los casos de Glave y Rey, en los que existe una línea de hechos en el tiempo a seguir, y resulta fácil presumir cuál sería el derrotero del Fiscal Pérez; en el caso de Ugaz, dada la oscuridad en las que usualmente se oculta el delito de lavado de activos, es difícil anticipar el orden en cómo se desarrollará la investigación.

    Sin embargo, tal como el Fiscal Pérez lo ha demostrado en casos anteriores, es seguro que la investigación aborde, entre otros, los siguientes temas:

    a) Cómo es posible que Ugaz, con un ingreso de EUR 1,200 mensuales (aproximadamente S/. 5,400 al 30 de noviembre de 2020) haya obtenido en el Sistema Financiero Nacional, a título personal e individual, líneas de tarjetas de crédito y líneas de crédito de consumo no revolventes por la suma de S/. 92,207.10 ¿Cómo y con qué acreditó su solvencia para el pago de dichas líneas de crédito? ¿Qué declaraciones patrimoniales y de ingresos presentó a las Empresas del Sistema Financiero Nacional (EFNs)? ¿Cómo y con qué están garantizadas dichas líneas de crédito?

    b) La proveniencia de los flujos dinerarios con los que (i) cancelará la deuda de S/. 95,428.31 que mantiene con las EFNs, que a ritmo de 5% mensual (pago mínimo para consumos y los intereses que estos devengan, prácticamente absorberían la totalidad de sus ingresos mensuales por plazo superior a 36 meses); y, (ii) simultáneamente, contribuya al sostenimiento de su hogar al ritmo de vida que lleva.

    c) Los movimientos de sus tarjetas de crédito desde el 2012 hasta la fecha; en especial los de la tarjeta emitida por el Banco Pichincha y los de la cuenta de abono que la apareja y que negó tener.

    d) Las finanzas de su cónyuge (mismo Mark Vito), desde el 2012 hasta la fecha, para determinar si sus ingresos son suficientes para el sostenimiento de su hogar y ritmo de vida que lleva la familia de Ugaz, así como para el pago de la deuda que la sociedad conyugal de Ugaz mantiene en el Sistema Financiero Nacional ascendente a S/.1’216,294.57 (a noviembre de 2019), en adición a los S/.95,428.31 que Ugaz adeuda a título personal.

    e) La compra del terreno de Mala a Pedro Salinas; así como el crédito hipotecario otorgado por el Interbank, que hoy asciende a la suma de S/. 722,165.64 y que fue desembolsado, aparentemente, contra una hipoteca no inscrita que no constituye una garantía alguna.

    f) Todos y cada uno de los viajes realizados por Ugaz y su cónyuge desde el 2013 a la fecha; y, cómo se solventaron los pasajes y estadías, así como el motivo de los mismos.

    g) El paso de Ugaz por la MML; las actividades que realizó durante el período diciembre 2012 a enero 2014; sus ausencias del centro laboral para viajar y que Ugaz habría señalado, contrario a lo que la Ley dispone, que no necesitaba permiso para ello; si dichas ausencias fueron por razones funcionales o personales; si fueron personales y no autorizadas, si cobró haberes, y si lo hizo, si incurrió en el delito de enriquecimiento ilícito.

    h) El primer viaje que Ugaz realizó durante su período en la MML, en mayo de 2013, a El Salvador con retorno por Costa Rica; y, si en dicho viaje habría hecho conexiones a Honduras y Panamá; para ver si existe vinculación con las rutas de los dineros maculados de OAS y Odebrecht; o, con el ocultamiento de los sobrantes de los sobornos de la “Campaña por el NO” que se estiman en US$ 2.5 Millones.

    Por supuesto, no descartamos que ahora que Ugaz va camino al banquillo de acusados, podrían aparecer testigos protegidos o colaboradores eficaces (¿Glave? ¿Rey?) que “cantarán” a voz en cuello acerca de las presuntas actividades ilícitas de Ugaz durante su paso por la MML y posteriormente.

    Sin duda, a Paola Margot Ugaz Cruz no le viene fácil “la mano” con el Fiscal José Domingo Pérez, porque ante el primer indicio que la conecte con los sobornos recibidos por Villarán y Castro Gamarra de las constructoras concesionarias de la MML, “El Implacable” no dudará un segundo en agregar a los cargos, al menos, la presunta comisión del delito de asociación ilícita u organización criminal.

    Redactada la presente nota periodística por quien la suscribe, en la Ciudad de Lima, el día 18 de febrero de 2021

    Edgardo José Palomino Martínez

    DNI N° 09018093

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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