Pedro Salinas es un “actor” obsesionado contra el clero

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Pedro Salinas se trepó a un escenario diseñado por activistas de izquierda con jugosos presupuestos.

Así lo define el periodista Uri Ben Schmuel, en su notable reciente trabajo de 12 entregas, titulado “Crónicas sobre un Odiador”

 

En 12 entregas publicadas en la web Café Viena, el periodista Uri Ben Schmuel ha venido desarrollando una historia que tiene como protagonista a Pedro Salinas Chacaltana. Bajo el título de “Crónicas sobre un odiador“, Ben Schmuel narra con detalle y profundidad aquellos aspectos que habrían llevado a Salinas a dedicarse a atacar a ciertos grupos eclesiales, los cuales se pueden resumir en una sola frase: Salinas es un “actor” obsesionado contra el clero.

Por ejemplo, en el primer capítulo, Ben Schmuel cuenta que, hacia finales de febrero de 2019, más de cien obispos de todo el mundo acudieron al Vaticano a una conferencia denominada “Protección de menores en la Iglesia”, convocada por el Papa Francisco a raíz de los escándalos de pederastia. El hombre de prensa refiere que al encuentro con monseñor Charles Jude Scicluna, Secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, asistió un peruano que se presentó ante los medios como el único participante que no ha sido víctima de abusos sexuales.  “Era Pedro Salinas Chacaltana. Protagonista, en el sentido etimológico del término, es decir, un actor que se trepa a un escenario diseñado y levantado por activistas de izquierda con jugosos e indescifrables presupuestos”, señala en relación con las actividades paralelas a la cumbre Vaticana que se realizaron esos días en Roma.

Así, a partir de este hecho, en los siguientes 11 capítulos Uri Ben Schmuel va planteando distintos datos que develan los verdaderos intereses que habrían llevado a Pedro Salinas a convertirse en el ” justiciero eclesial del Perú”.  “¿De verdad le importan las víctimas? ¿Es cierto que él es una de ellas? ¿Quiere resarcir errores o crímenes de ciertos agentes religiosos o en realidad lo mueve algo más? ¿Actúa solo? ¿Tiene una red de “amigos”?”, se pregunta Ben Schmuel, quien infiere que “para entender el actuar de Pedro Salinas con respecto a su aversión a la Iglesia, es importante conocer un poco su vida e historia para contextualizar rápidamente cómo así llegó a donde está hoy y cómo así se embarca en esta causa anticlerical”.

“Se ha dicho mucho sobre Pedro Salinas, a raíz de la campaña que, usando los casos de abuso al interior del Sodalicio de Vida Cristiana (SCV) como estandarte, emprendió contra la Iglesia Católica. Porque, hasta antes de eso Salinas era, a lo más, un periodista de tercera línea, un redactor de perfil bajo y gregario, un comunicador que nunca destacó, ni por la profundidad de sus análisis, ni por la exclusividad de sus informaciones, ni por su facilidad de palabra”, apuntó Uri Ben Schmuel.

LOOK Y CIRCO BEAT

En la crónica se recuerda que la vez en que el nombre de Pedro Salinas circuló con mayor insistencia en las redacciones fue cuando la prensa farandulera se burlaba de su propósito de copiar, de forma patética, el look con tirantes al estilo del famoso David Letterman, de la cadena estadounidense ABC.  “Era conocido por conseguirse invitaciones para el cóctel de la semana. La consigna era pegarse a cualquier celebridad local para aparecer en «Ellos y Ellas», de la revista «Caretas», o en «Circo beat» del suplemento hipster «Somos»”, acota el cronista.

En su trabajo de investigación Uri Ben Schmuel explica “la personalidad protagónica, yoísta y socialmente trepadora y ansiosa de Pedro Salinas”. Señala, además, que “a muchos les ha llamado la atención la ostensible falta de consistencia en sus actitudes, declaraciones y versiones en los temas sobre los que opina. Y lo más notorio y visible han sido sus contradicciones y dilemas ético-morales”.

CULPAR A OTROS

Las contradicciones tan visibles obligan a preguntarse por el perfil psicológico de este personaje. Por ello, el periodista se apoyó en el peritaje científico que los expertos del Ministerio Público le realizaron a raíz de sus denuncias en el caso Sodalicio. Una de las partes más saltantes es la que tiene que ver con sus intereses. Al respecto Salinas dice: “Quisiera alertar a la gente sobre este tipo de movimientos sectarios, que a través del ropaje de la religión hay líderes mesiánicos, psicópatas que abusan de poder a través del maltrato físico y psicológico, abusan hasta en lo sexual, que no es mi caso pero como parte de la investigación han salido después“, citó Ben Schmuel textualmente.

Asimismo, confirma haber consumido marihuana hasta los 18 años y haber probado PBC  una vez «de chiquillo, una pitada». A este diagnóstico clínico —agrega el cronista— se añade la data recopilada a partir de la entrevista que los psicólogos de la Fiscalía de la Nación le practicaron a Salinas. “Este reveló un síntoma característico de quienes en su primera infancia han sufrido violencia, abuso y maltrato intrafamiliar: culpar a otros por acceder al conocimiento o a la aceptación de dicha circunstancia. Eso es lo que ha venido haciendo Pedro Salinas cuando responsabiliza a terceros de todos sus males. Los psicólogos llaman a esta rara operación de malabarismo mental “proyección”, refirió.

Basándose en hechos comprobables, el periodista Uri Ben Schmuel ha desarrolado en la serie “Crónicas sobre un odiador” una historia que, a lo largo de los distintos capítulos, va tomando forma lógica y lleva al lector a empatizar con la hipótesis inicial: la motivación de Salinas no son las víctimas sino un afán de protagonismo que ha tomado como fuente hechos lamentables que ha utilizado animado por su odio explícito a la Iglesia Católica.

El periodista Uri Ben Schmuel es el autor de la serie “Crónicas sobre un Odiador”.