Decenas de ciudadanos peruanos han quedado atrapados en la guerra entre Rusia y Ucrania tras ser víctimas de una presunta red de estafa internacional. Estas personas fueron captadas con falsas promesas de empleo en Rusia, en áreas como cocina, seguridad o mantenimiento, pero al llegar al país fueron obligadas a integrarse a operaciones militares en zonas de combate.
Según las denuncias, los reclutadores ofrecían sueldos atractivos y beneficios laborales, lo que motivó a muchos peruanos a viajar. Sin embargo, una vez en territorio ruso, les confiscaban sus documentos y los forzaban a firmar contratos en ruso que no comprendían, bajo amenazas y violencia.
Los testimonios de familiares revelan condiciones extremas: quienes se negaban a participar eran golpeados o retenidos. Además, varios compatriotas han sido enviados directamente a la llamada “zona roja”, sin preparación militar, exponiéndose a combates con drones, explosivos y ataques constantes.
La situación es grave. Se estima que más de 120 peruanos habrían sido reclutados de esta manera, y ya se han reportado fallecidos y heridos entre ellos.
En cuanto a la respuesta del Estado peruano, la Cancillería ha indicado que no cuenta con recursos para realizar repatriaciones masivas. Solo ha brindado asistencia limitada, como la emisión de salvoconductos, aunque estos requieren que los afectados logren escapar por su cuenta desde zonas de guerra, lo cual es prácticamente imposible.
Mientras tanto, las familias continúan exigiendo acciones urgentes para rescatar a sus seres queridos, denunciando que fueron engañados y utilizados como “carne de cañón” en un conflicto ajeno.



