En los últimos días, Irán ha atacado repetidamente con misiles balísticos los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas en Jerusalem. En uno de los ataques, varios fragmentos de misil impactaron a pocos metros de la Iglesia del Santo Sepulcro.
Para proteger a los fieles, Israel pidió a los miembros de todas las religiones que se abstuvieran temporalmente de rendir culto en los lugares sagrados cristianos, musulmanes y judíos de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
El domingo – que se conmemoró la festividad cristiana de Domingo de Ramos – por especial preocupación por la seguridad de los participantes, se le pidió al Cardenal Pierbattista Pizzaballa, que se abstuviera de celebrar misa en la Iglesia del Santo Sepulcro.
Ayer, tras una productiva reunión entre la Policía de Israel y el Cardenal Pizzaballa, se ha establecido un marco de acuerdo mutuo para las próximas ceremonias de Pascua.
Debido a la compleja situación de seguridad que plantea la Operación «León Rugiente», las ceremonias, incluido el «Fuego Sagrado», se celebrarán de forma simbólica y limitada.
Los sitios sagrados de Jerusalem permanecen vacíos por una sola razón: Proteger a los fieles. Las mismas medidas de seguridad se aplican al Muro de los Lamentos, la Mezquita de Al-Aqsa y la Iglesia del Santo Sepulcro.
Esta coordinación garantiza que se mantenga la libertad de culto, al tiempo que se cumple con nuestro deber primordial: la protección de la vida humana.
Los misiles iraníes y fragmentos de misiles iraníes que impactaron algunos lugares religiosos dentro de la Ciudad Vieja, han obligado a la policía israelí a tomar medidas de seguridad. Estas limitaciones para salvar vidas, son una respuesta directa a un peligro real e inminente para todos los fieles.
Israel reafirma su compromiso de mantener la libertad de culto. Israel siempre actuará para proteger la vida y la seguridad de todos los visitantes durante estas festividades santas.




