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    Por: Alter B. Himelfarb / Coronavirus: ¿castigo divino? (IX)

    En nuestro Artículo anterior (Dic. 29), por falta de espacio, no se pudo publicar esta frase:

    “Y si estas mutaciones se propagan, ojalá que la vacuna de PFIZER que se comenzó a aplicar, inmunice contra este virus mutado”.

    En esa fecha, además de la mutación que se había descubierto en Inglaterra, aparecieron otras en Inglaterra, Dinamarca, Países Bajos, Australia, Bélgica, Italia, Brasil, Chile, Alemania, Estados Unidos, Portugal, Jordania, Noruega, Canadá y Suecia. Al día de hoy, han aparecido mutaciones en más países.

    Esta mutación o estas nuevas mutaciones, presentan tres graves problemas:

    1) Tienen un comportamiento que les permiten adherirse más fácilmente a las células humanas.

    2) Lo que permite que se propague a un ritmo más acelerado, cuando se le compara con la cepa original.

    3) Se propaga en gente, joven, reconocida como “sanos”, sin problemas subyacentes de salud.

    4) Está generando estados “graves” de salud, y

    5) Cada mutación tiene una naturaleza diferente, una de la otra. Esto es, para decirlo en otras palabras, antes había un “solo enemigo”, ahora hay “muchos más”.

    Por poner otro ejemplo, la Vacuna de Pfizer, enfrentaba al COVID-19 a nivel universal. Hoy, pocos días después de iniciada su comercialización y aplicación, podría no servir ya a nivel mundial.

    Y el asunto, se complica demasiado, porque si alguien se recuperó de su COVID-19 /mutado y digamos que ya se encuentra inmunizado en su país, por ejemplo Italia, es probable que esa inmunización no le sirva para contrarrestar al virus mutado, si viaja a Brasil.

    Es una situación sumamente desastrosa. Pero hemos visto, que nosotros, los “Seres Humanos”, la “Humanidad”, somos los responsables de esta catástrofe.

    “Con nuestros hábitos alimenticios, creamos el COVID-19. Podemos comer lo que querramos, porque no nos pueden coartar “nuestra libertad”. “Podemos tener relaciones sexuales de-genera-das, porque somos “libres”.

    “Podemos reunirnos a escondidas, 400 personas, desafiando a las autoridades, porque somos una especie de *Rambos y Rambas*. A nosotros, nadie nos detiene y no nos pasa nada”.

    “Si nos ponen multa, usamos el tapabocas. Pero, si podemos evadir a las autoridades, nos lo quitamos.”

    “Necesitamos hacer todo el billete del mundo, así este mundo *se joda*”.

    “Con tal de tener utilidades, que se pudran los ríos y los mares”,

    “No me importa el “Calentamiento Global”, mientras mi industria me produzca utilidades”.

    “Entre más sobornos reciba, es un bienestar para mi familia, así miles de compatriotas queden sin Educación, sin Salud y sin Techo”.

    Lo cierto, es que así no pronunciemos exactamente esas palabras, la verdad, la “pura verdad”, es que esos SON LOS RESULTADOS QUE MOSTRAMOS como SERES HUMANOS.

    Ya ha pasado prácticamente un año, desde que apareció el COVID-19. ¿Nos hemos arrepentido? ¿Hemos tratado de cambiar nuestras conductas? No, nosotros como siempre incrédulos, pensamos que así como llegó el COVID-19, así se irá.

    ¿Y a quién le “facturamos” los casi dos millones de muertes, -a nivel mundial-, por el COVID-19?

    (*) Miembro A.I.E.L.C.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    En nuestro Artículo anterior (Dic. 29), por falta de espacio, no se pudo publicar esta frase:

    “Y si estas mutaciones se propagan, ojalá que la vacuna de PFIZER que se comenzó a aplicar, inmunice contra este virus mutado”.

    En esa fecha, además de la mutación que se había descubierto en Inglaterra, aparecieron otras en Inglaterra, Dinamarca, Países Bajos, Australia, Bélgica, Italia, Brasil, Chile, Alemania, Estados Unidos, Portugal, Jordania, Noruega, Canadá y Suecia. Al día de hoy, han aparecido mutaciones en más países.

    Esta mutación o estas nuevas mutaciones, presentan tres graves problemas:

    1) Tienen un comportamiento que les permiten adherirse más fácilmente a las células humanas.

    2) Lo que permite que se propague a un ritmo más acelerado, cuando se le compara con la cepa original.

    3) Se propaga en gente, joven, reconocida como “sanos”, sin problemas subyacentes de salud.

    4) Está generando estados “graves” de salud, y

    5) Cada mutación tiene una naturaleza diferente, una de la otra. Esto es, para decirlo en otras palabras, antes había un “solo enemigo”, ahora hay “muchos más”.

    Por poner otro ejemplo, la Vacuna de Pfizer, enfrentaba al COVID-19 a nivel universal. Hoy, pocos días después de iniciada su comercialización y aplicación, podría no servir ya a nivel mundial.

    Y el asunto, se complica demasiado, porque si alguien se recuperó de su COVID-19 /mutado y digamos que ya se encuentra inmunizado en su país, por ejemplo Italia, es probable que esa inmunización no le sirva para contrarrestar al virus mutado, si viaja a Brasil.

    Es una situación sumamente desastrosa. Pero hemos visto, que nosotros, los “Seres Humanos”, la “Humanidad”, somos los responsables de esta catástrofe.

    “Con nuestros hábitos alimenticios, creamos el COVID-19. Podemos comer lo que querramos, porque no nos pueden coartar “nuestra libertad”. “Podemos tener relaciones sexuales de-genera-das, porque somos “libres”.

    “Podemos reunirnos a escondidas, 400 personas, desafiando a las autoridades, porque somos una especie de *Rambos y Rambas*. A nosotros, nadie nos detiene y no nos pasa nada”.

    “Si nos ponen multa, usamos el tapabocas. Pero, si podemos evadir a las autoridades, nos lo quitamos.”

    “Necesitamos hacer todo el billete del mundo, así este mundo *se joda*”.

    “Con tal de tener utilidades, que se pudran los ríos y los mares”,

    “No me importa el “Calentamiento Global”, mientras mi industria me produzca utilidades”.

    “Entre más sobornos reciba, es un bienestar para mi familia, así miles de compatriotas queden sin Educación, sin Salud y sin Techo”.

    Lo cierto, es que así no pronunciemos exactamente esas palabras, la verdad, la “pura verdad”, es que esos SON LOS RESULTADOS QUE MOSTRAMOS como SERES HUMANOS.

    Ya ha pasado prácticamente un año, desde que apareció el COVID-19. ¿Nos hemos arrepentido? ¿Hemos tratado de cambiar nuestras conductas? No, nosotros como siempre incrédulos, pensamos que así como llegó el COVID-19, así se irá.

    ¿Y a quién le “facturamos” los casi dos millones de muertes, -a nivel mundial-, por el COVID-19?

    (*) Miembro A.I.E.L.C.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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