Por: Alter B. Himelfarb / “El Tratado de Paz Árabe-Israelí” (X)

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La corrupción, la epidemia de América Latina (XXVI)
Por: Alter B. Himelfarb W. 

Por: Alter B. Himelfarb W. / Habíamos dicho en nuestro artículo anterior, que la única manera de lograr la paz en el área, es que los países árabes que votaron en contra de la Partición de 1947, 1) reconozcan su error, su equivocación de no haber aceptado el resultado y 2) que reconozcan que esa tierra le pertenece a Israel. Que el pueblo judío estuvo allí, hasta cuando fue expulsado por los Romanos.

De esa manera, se acabarían todos los movimientos terroristas, como la Autoridad Palestina/FATÁH, HAMÁS, HEZBOLLÁH, ISIS y cuanto grupo terrorista musulmán, han ido  creando con los millones de petrodólares o petroeuros, que los mismos países árabes les dan a estos “movimientos”, de limosna, para que mejoren su nivel de vida y que probablemente, los “movimientos” receptores, utilizan para construir elementos para atacar o atentar contra Israel, como armas, túneles, etc.

Lo cierto, ya lo habíamos comentado, que el apoyo de los países árabes al pueblo palestino, es demasiado controvertido. Millones y millones en dólares y euros les han dado, pero curiosamente, ningún país árabe, acogió a los “palestinos”, que se expatriaron de Israel en 1948.  No les abrieron las puertas de la ciudadanía, no les dieron posibilidades de desarrollo, de crecimiento, de bienestar, sino que los ubicaron en el desierto, como barrios de invasión, sin acueducto, sin energía, sin una vida organizada, sin educación, etc.

Los chiquillos de esa época y hoy en día sus nietos, son los terroristas del presente.  Desde 1948, a la presente, 2020, han transcurrido 72 años.  No les hubiera costado mayor cosa, que ocuparan una pequeña región de su territorio, poniendo como medida a la Arabia Saudita.

Lógico, viven amargados dentro de su ignorancia e irracionalidad, de que los culpables de su desalojo y blá, blá, blá, son los judíos, donde quiera que se encuentren. De ahí los atentados por doquier.

¿Pero cómo pudo Israel, al menos en esas épocas, sin suficientes recursos

económicos,recibir a los judíos expulsados -sin sus bienes que fueron confiscados-  de los diferentes países árabes e integrarlos a la vida nacional.  Desde el momento que entraban a Israel, comenzaban a gozar de plenos derechos.

Los países árabes, podían haber hecho igual y más adelante si alguien deseaba regresar a su Palestina, podía hacerlo como una persona de bien, confiable y no como salvajes y degenerados terroristas.

El pueblo de Israel, B”H, seguirá en ésta tierra, entre el Jordán y el Mediterráneo. Toda la tierra es nuestra. Lamentablemente fue siendo ocupada por beduinos y camelleros de todas las regiones árabes, que poco a poco fueron afincándose.  Eso con el tiempo creó “posesión”, “títulos de propiedad”, etc. Esa situación,  no se puede desconocer.

Pero por otra parte, existe el problema de seguridad generado por los terroristas.  Y como definitivamente, los “palestinos”, aún no son gente confiable, es por eso la propuesta que hay sobre la mesa, la “Propuesta Trump”.  Israel no puede “darse el lujo” de confiar en que los “palestinos” van a proteger la frontera con Jordania,  ni la frontera con Siria, lo  cual es lo mismo que decir: con Irán.

Así como han perdido sus guerras contra Israel, así mismo han perdido en cierta forma, su batalla diplomática.

Y como se ha vuelto popular a la fecha, desde los tiempos de Golda Meir, el refrán de que los palestinos “no pierden la oportunidad de perder la oportunidad”. De todas maneras, todo este “Plan de Trump”, es un “plan”.  Seguramente sujeto a ajustes, a un tome y deme, a negociaciones.

Pero, ya en este momento, no hay de otra.

                                                                                         (*) Miembro A.I.E.L.C.