Por: Alter B. Himelfarb W. / El dueño del partido (VII)

por | Oct 17, 2021 | Opinión

Está muy bien, que un nuevo gobierno que realmente quiere trabajar por el bienestar de todo el país y en especial por la población desamparada, busque solución a los males que lo aquejan.

Entonces hay que seguir una metodología, nada complicado, para evitar que las buenas intenciones se desmedren.  Para impedir pasos en falso que hagan «resbalar» a los que quieren intervenir en ese proceso y que la situación no se torne en un espectáculo de circo.  Todos contra todos, dándose patadas y «jálandose las mechas».

Y tal vez, el principal mal que aqueja a nuestros países latinoamericanos, la p… madre de todos los males, es la corrupción.  Y como dice este otro refrán, «muerto el perro, se acaba la rabia».  Ese es hoy por hoy, a nivel mundial, el peor de los males.  1) Puede ser que haya contratos que vayan en detrimento del país… No hay que ir muy lejos, la corrupción lo permitió.  2) Una empresa de Servicio Público, como el de la Energía, se vino a menos…. por causa de la corrupción… 3) Y se le vendió «quebrada» a un ente privado… he ahí otra consecuencia de la corrupción.

Ahora, preguntémonos: ¿Quiénes han permitido la corrupción?  Muy sencillo: Aquellos que durante 200 años, no han sido capaces de autocontrolarse, a pesar de tener la autoridad para ello.  No han sido capaces de decir: «Queremos ser honestos y servirle al país.  Si bien, no queremos legislar todavía la pena máxima por corrupción, al menos legislemos para que nadie se robe un solo céntimo, de los 60/70 que actualmente nos estamos robando».

Así que habría que analizar, lo más diligentemente posible-, qué de la Constitución, «no sirve», para enmendarlo.  Qué Leyes habría que instituír, implantar, para poner en cintura a los grandes LADRONES.  Que paguen sus penas como cualquier ciudadano.  Dejar a un lado la pendejada de «casa por cárcel», sino más bien, «cárcel por casa». Igualmente, otra grandísima pendejada, la inmunidad parlamentaria.  Hay que acabar con todas esas puercas maquinaciones.  Y además, se debería establecer para aquellos saqueadores del país, que no solamente devuelvan los dineros saqueados, (el soborno que recibieron), sino que paguen una suma igual adicional, por el daño colateral hecho a la nación y a sus habitantes.

Pero hablemos ahora de Joseph Stiglitz, norteamericano, Nobel de Economía en el 2001.  No se trata de un comunista, ni un marxista, pero él dijo:  «El Sector Financiero, ha perfeccionado sus habilidades para tener mayores ingresos, sin contribuir al Progreso Social.  Así como crean riqueza arriba, crean miseria abajo».

¿Y por qué, un economista norteamericano, que tiene fe y confianza en el capitalismo y la Libre Empresa, dice «cosas» como ésta?

En una entrevista aparecida en el New York Times, de Oct. 8 del presente año, dice:

-«Necesitamos un Sector Público, más fuerte».  No está hablando de un Estado dueño de los medios de Producción ni Dictatorial.  Está hablando de un estado fuerte, ética y moralmente.

-«La Pandemia, ha expuesto la crudeza del exceso del capitalismo, con las desigualdades».

-«Los mercados no prestan atención a la justicia social ni a la distribución del ingreso».  Y con sus propias palabras, repite lo que se ha dicho: «Si el Estado no es fuerte, moral y édticamente, se convierte en un Estado sobornable.  De ahí es de donde vienen las desigualdades sociales, no del Capital».

-«Hay que corregir: Cada persona o ciudadano, debe capacitarse y las personas capacitadas deben tener trabajo, para solucionar su medio de vida».

-«Toda persona o ciudadano debe tener una Educación adecuada según sus capacidades».

-«El capitalismo debe corregir las injusticias sociales.  Nadie ha dicho que el capitalismo está para agudizar las injusticias sociales».

-Cuando el Capitalismo se desvía del modelo, de manera que crea desigualdades,  necesita una intervención…(ojo: No eliminación)… del Estado».

…Pero si, -vuelve y juega-, si quienes manejan el Estado, en los tres poderes, no son honestos y tienen la moral y la ética por el suelo, -repetimos-, el problema no está en el Capitalismo…

Adivinemos: «¿dónde está la bolita…dónde está la bolita…?»

(*) Miembro A.I.E.L.C


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