Por: Alter B. Himelfarb W. / El dueño del Partido (VIII)

por | Oct 27, 2021 | Opinión

DESASTROSA SITUACIÓN: Algo semejante a aquella vieja pregunta de ¿Qué fue primero: El Huevo o la Gallina?

El impecable artículo escrito por Aníbal Quiroga, «La pertinaz reforma constitucional», es una muestra del «punto muerto», del «cuello de botella» que está viviendo nuestro querido Perú.

Querramos o no, tenemos y debemos reconocer, que todo este desorden que estamos viviendo, político, constitucional y más, es derivado de la forma como nuestros gobernantes han manejado, llamémoslo así, *La Empresa Perú*.  Y vuelvo a insistir: El desorden viene desde hace 200 años.

Hagamos la siguiente analogía: Los dueños de la *Empresa Perú*, que es toda la Población Peruana, -la Desamparada, la Menos Desamparada y la Amparada-, eligieron a una serie de personajes que se ofrecían a mejorar la mencionada Empresa.  En cierta forma, les dieron «Poder Absoluto».

Después de 200 años, en el que la  indolencia, el malgasto, el despilfarro, el derroche, las componendas, los sobornos, han impedido que  la «Empresa Perú»,  a pesar de que ha tenido ingresos y ha sobrevivido hasta la fecha, y todo «ese cuento» del *Producto Interno Bruto per Cápita*, no ha podido resolverle a su Población, los problemas sociales que la aquejan.

Ante esta situación, del cuello de botella, la población peruana está legalmente impedida de hacer cambios, por cuanto los personajes que manejan la *Empresa Perú*, han hecho tantas leyes, como para quedar «blindados», «acorazados», «protegidos» de cualquier cambio que amenace su estabilidad en su chambón desempeño.

Y volvemos a preguntar: ¿Quiénes son los responsables que en El Perú, de cada Dólar que se presupuesta para alguna obra, se dilapidan, se malgastan, se malbaratan, se despilfarran, o se van por las cañerías de las aguas negras del soborno, 62 céntimos y apenas son invertidos 38 céntimos.  (Índice de Percepción de Corrupción- 2020 – Transparencia Internacional-Berlín).

¿Dónde «carajo» están las Leyes severas e inflexibles y las Penas duras y despiadadas contra los corruptos?

Porque no sólo los corruptos deben pagar por el Soborno recibido, sino también por el concepto del «daño colateral» que hasta ahora, nadie ha querido tener en cuenta o considerar:

1) Quien cometió corrupción contra las arcas del Estado, también atentó contra la Educación que dejaron de recibir  cientos de miles de estudiantes. ¿Cómo se corrige esta falla, cuando niños de ayer, adultos de hoy, no lograron estudiar. No lograron tener una educación adecuada a sus capacidades.  No lograron tener unos ingresos que le permitieran una vida digna a ellos, a su familia y educación y salud para sus hijos?

2) También los corruptos han atentado contra la vida de aquellos -de bajos o medianos recursos-, que murieron por falta de atención y Servicios Médicos.  ¿Es que devolviendo la plata del soborno, los traeremos de nuevo a la vida?  Y no paramos aún de contar:

3) Aquellos que no tuvieron educación, no lograron tener un buen empleo, una garantía para adquirir vivienda.  Por lo tanto tuvieron que vivir -si eso se llama vida-, en cambuches o en sitios de alta promiscuidad, en donde sus hijos pudieron caer en las garras de la prostitución y la drogadicción.

¿Cómo se echa hacia atrás, la cuerda de esas tragedias?

Por eso, ese «cuello de botella» es como una «tragicomedia»:  Un Congreso, que no es capaz de corregirse a sí mismo, de depurarse, pero tampoco permite que le pongan cortapisas, limitaciones, impedimentos, etc., además de todas las prebendas y lucros que exigen para sí mismos:  Unos salarios que si bien deberían ser honorarios, son además exageradamente altos.   Ya los veremos más adelante.

(*) Miembro A.I.E.L.C.