Por: Ántero Flores-Aráoz / Ayuda sí, conspiración no

por | Jul 11, 2020 | Sin categoría

Por: Ántero Flores-Aráoz / Se encuentran en el Perú un grupo de médicos y profesionales de la salud, para prestar su colaboración en la atención de infectados por el COVID 19 y, ello en virtud de convenio celebrado entre los Ministerios de Salud de Cuba y del Perú.

Toda colaboración del exterior, con el propósito mencionado, es bien recibida y más, cuando nuestros médicos, enfermeros y demás asistentes sanitarios no son suficientes frente a una pandemia de tan lamentables consecuencias como la que estamos viviendo. A mayor abundamiento, cuando médicos y profesionales de la salud originarios de nuestro país han caído víctimas del contagio y, a quienes debemos tanto por su sacrificada y expuesta labor.

Sin embargo, nos hemos enterado a través de la prensa, que algunos de los profesionales de la salud llegados de Cuba, no se vienen limitando a la tarea humanitaria y de socorro, que era su oficial cometido, sino que estarían soliviantando a grupos poblacionales de las localidades a las que han sido asignados, algunas de ellas peliagudas, por cierto, debido a los conflictos sociales en que han estado comprometidas, bajo pretexto de problemática socio ambiental.

No se comprende la actitud del Gobierno Central, responsable de la contratación de los médicos y sus colaboradores cubanos, de no haber devuelto a su país a quienes se han entrometido en asuntos internos peruanos, ni tampoco han transparentado el convenio de cooperación sanitaria entre Cuba y Perú y todo lo vinculado a él.

El tema se presta a diversas interpretaciones, una porque hay funcionarios gubernamentales que por lo menos protegen, sino propician el comportamiento de los cuestionados médicos cubanos, no todos, por cierto. Otra porque volvemos a caer, tontamente como babiecas, en permitir el ingreso a suelo patrio, de quienes una vez dentro de él, sacarán el puñal para dañarnos al estimular actitudes conflictivas.

No es la primera vez en que se permite el ingreso al país de antisociales que perturban nuestra tranquilidad, por decir lo menos, sino recordemos al Che Guevara y más recientemente, a los venezolanos que vinieron supuestamente a prestar apoyo médico en las llamadas Casas del Alba, cuando en realidad se trataba muchos de ellos de instigadores de la violencia social en nuestro país, pertenecientes a la Alternativa Bolivariana para las Américas.  No es secreto que trataban de exportar al Perú las pésimas opciones de Hugo Chávez y luego Nicolás Maduro, conocidas por sus penosas consecuencias en su país de origen.

Conociendo perfectamente el país de origen de tales personas, debíamos estar prevenidos, pues desde hacen muchas décadas están acostumbrados a sembrar perturbación social fuera de su patria. No hay sorpresa de parte de ellos, pero si de los funcionarios locales, que, en la mejor de las interpretaciones, han sido tan lerdos de no advertir lo evidente.

Hasta la mala fe en las acciones, se pueden contrarrestar y, de ser el caso hasta perdonar, pero la candelejonada, de ningún modo.

 


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