Se acaba de celebrar el DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, y es conveniente hacer algunas reflexiones sobre el particular, especialmente recordando que somos hijos de mujer, que el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesús para los cristianos creyentes, es hijo de mujer o sea María Virgen, nuestra Madre Santísima, por obra del Espíritu Santo.
Nuestra pareja es mujer, a nuestras hijas fruto de nuestro amor las queremos entrañablemente y para los más mayores, sucede lo mismo con las nietas.
Sin embargo, hay varones que cobardemente, ejercen violencia física, así como moral y hasta intelectual, creyéndose el non plus ultra, lo máximo de la creación y con olvido que el Altísimo creó a Adán y Eva, iguales en todo, salvo el sexo, a fin de perpetuar a la humanidad.
En muchas oportunidades, en el máximo de la vulgaridad y como insulto del más alto grado, se menta la madre a cualquier persona, enviándola al lugar corporal de donde salieron, y olvidando que a las damas y a las madres se les debe respeto y consideración.
La violencia física contra las damas es alta en calificación de superlativa, no solamente con golpes y en algunas regiones con inconcebibles “pateaduras”, que las lesionas y hasta les quitan la vida.
Las acciones violentas contra las mujeres se ven hasta en los vehículos de transporte público de pasajeros, en que a empellones se les quita el sitio de las colas, rompiéndose hasta con los cánones de los buenos hábitos sociales, en que a las damas se les dejan los sitios preferenciales.
Se han ido perdiendo hasta las costumbres de antaño en que se les daba los sitios principales, se les abría la puerta de los automóviles para que pudieran subir, se les retiraba la silla en los comedores a fin de que pudiesen sentarse o levantarse y, tantas otras acciones recomendadas en el Manual de Carreño, que todos deberían alguna vez leer, pero no solamente leer sino también aplicar lo que corresponda.
La violencia sexual cada vez es más empleada, con absoluto irrespeto al derecho de elección y de aceptación del que en teoría gozan las damas, pero que muchos varones COBARDES y con mayúsculas, en la práctica desconocen.
La igualdad entre varones y damas, para muchas personas y en numerosas localidades es simple teoría, ya que en la praxis se desconoce.
La misma igualdad de la que tratamos, penosamente se incumple en el trabajo, ya que a muchas damas se les remunera en menor medida que a los hombres, pese a similares labores.
Deberíamos tener presente frases que encierran grandes propósitos como aquella antiquísima que reza “a las damas, ni con el pétalo de una rosa” o aquella otra que a mi hermano y a mí nos enseñó nuestro padre: “los favores de una dama mueren con uno”, a la que en alguna otra oportunidad nos hemos referido.
Aprovechando la celebración del día mundial de la mujer, recordemos a las a las maestras María Jesús Alvarado Rivera, Zenaida Mosselli Conroy y María Rosario Aráoz, precursoras en la defensa de los derechos de la mujer, al igual que varias otras.



