Por: Antero Flores Araoz / Como “chencha”

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Antero Flores Araoz

Por: Antero Flores Araoz / Antiguamente, cuando se consideraba que determinadas cosas se hacían con demora, cuando no a regañadientes y, ellas generaban entendible ofuscación pública, era frecuente escuchar la frase “caminan como chencha”.  No he logrado establecer ni el origen ni la autoría de tal expresión, pero es perfectamente aplicable a la demorada ejecución de los proyectos que corresponden al Estado durante el fenecido año 2019.

El Presupuesto General de la República, el cual es propuesto por el Poder Ejecutivo al Congreso, y que este autoriza de año en año, contempla por un lado los ingresos que se han previsto recibir , como son la tributación, el endeudamiento público y la cooperación internacional y, con ellos, las obligaciones que deben sufragarse, las que podrían clasificarse a grosso modo en la atención de los gastos corrientes como son sueldos, pensiones y mantenimiento de la obra pública; atención del servicio y amortización de la deuda del Estado y; por último los egresos por la ejecución de las obras públicas, principalmente de infraestructura, que la verdad es que la necesitamos a gritos.

En las últimas semanas, desde los medios de  comunicación, se viene analizando la ejecución en egresos, del Presupuesto General de la República y en donde se ha podido observar que en gasto corriente se cumplen con las metas, al igual que con la atención de la deuda estatal, pero donde vemos serias deficiencias es los egresos para inversión, en que el promedio del año 2019 ha sido de aproximadamente 70%, lo que quiere decir que hay sectores de la administración pública que han ejecutado muchísimo más y, otros deplorablemente, muchísimo menos, llegando  únicamente alrededor del 40%.

El tema es peor de lo que se observa, pues en las últimas semanas del año, se han transferido recursos del gobierno central a los gobiernos regionales y municipales, para obras, recursos que no han sido aún utilizados, pero que se han contabilizado como de ejecución de proyectos en curso, lo cual es simple maquillaje y, no de buena calidad.

Lo importante no es lamentarnos en la data expuesta, sino en conocer las causas del retraso en la ejecución de proyectos a fin de poner correctivos para que el tema no se repita.  Creemos que una de las causas de las deficiencias es el cambio constante de ministros de Estado, en que se ha podido advertir que en algunas carteras han sido sustituidos ministros a pocos meses de haber iniciado gestión, lo que se agrava en que cada nuevo ministro cambia de vice ministros, secretario general, directores generales e infinidad de otros funcionarios, con lo cual se quita continuidad a los proyectos en ejecución o, cuando menos, se retrasan ellos.

A lo señalado hay que agregarle la inclinación del actual gobierno nacional, de nombrar a ministros sin mayor experiencia y lo que es peor, nula experiencia política, lo que les resta autoridad para desde el alto cargo que ejercen, hacer seguimiento, semana a semana y pedido de cuentas, de todos los proyectos de inversión que caminan como chencha.