En nuestra patria no es frecuente que las instituciones tengan larga duración, incluyendo en dicho aserto a las instituciones representativas de gremios. Sin embargo, hay excepciones como es la Confederación Nacional de Comerciantes – CONACO, que acaba de celebrar sus ochenta años de su larga vida.
En un inicio la CONACO fue para representar los intereses de todos los empresarios, especialmente los comerciantes, de todo tamaño, incluyendo a longevos como jóvenes, exitosos como los que se jugaban la vida día a día.
En la actualidad y en la práctica, con la creación de otras entidades empresariales especializadas, sobre todo las grandes y las medianas, la CONACO en los hechos se ha restringido a la representación y defensa gremial de los empresarios de las MYPE, esto es las micro y pequeñas empresas, que son las más desatendidas, que tienen que pasar la mar y morena para subsistir, con dificultades de acceso al financiamiento formal, con infinidad de absurdos e inconvenientes trámites, gestiones, permisos, licencias y autorizaciones para operar y que deberían cumplir y, con onerosa gestiones ante autoridades de diferentes especialidades, que por lo demás demoran y demoran hasta el cansancio de los administrados.
Como toda institución ha tenido momentos de gloria, como también de crisis, que hoy gracias a su actual dirigencia gremial, esta con esfuerzo corrigiendo para actuar exitosamente en defensa de sus agremiados.
Es oportuno resaltar la labor y gran empeño del empresario Amalio Moreno, para la creación y despegue de CONACO, organización que puede sentirse honrada al haber participado en ella empresarios de polendas como Isaac Lindley, Octavio Mavila, Luis León Rupp, Carlos Hiraoka, Salvador Majluf Poza, Pedro Manzur y Jaime Picasso entre otros.
Dejamos al final a Herless Buzzio Zamora, que durante más de cuarenta años, con esfuerzos, sacrificios y gran laboriosidad, levantó a la CONACO y la puso en un gran sitial, que muy probablemente recuperará la actual administración y las que vengan, pero no para decir “todo tiempo pasado fue mejor”, sino para superarlo, y si fuese con creces, aún mejor.
CONACO ha logrado lo que nadie, incluir orgánicamente a emprendedores del Centro de Lima, de las galerías, de los campos feriales, de Gamarra, de Villa El Salvador, de Las Malvinas, de Zárate, de Vulcano, y de tantas otras localidades a nivel nacional, en la defensa de los intereses de los emprendedores.
En el futuro cercano, la gran tarea de la CONACO será exigir y obtener del Estado, que cumpla su palabra y expida la normatividad necesaria para suprimir trámites y requisitos que solo obstaculizan la formalización empresarial, indispensable para que los emprendedores con ella sean económicamente exitosos, cumplidores de sus obligaciones laborales y fiscales y que puedan hacer sus negocios sin temores ni riesgos. Para todo ello se requiere unión y gestión.




