Por donde uno vaya o con quien converse, se encuentra con personas sumamente irritadas, molestas y podríamos decir también belicosas.
Lo narrado se debe a muchísimas razones, por los comentarios que hacen los contertulios. Unos dicen que todo son malas noticias, que ya no ven noticieros televisivos ni escuchan los de la radio, pues ya parecen un rosario de hemorragias y no un recuento de noticias, pues ellas se relacionan principalmente con hechos de sangre y delincuenciales, sean accidentes de tránsito, sean resultado de perpetración de delitos. El estar dale que dale con el lamentable accidente de la deportista señorita Marzano, haciendo seda y pabilo al joven Villar y a la periodista Maricel Linares, no ayudan a generar tranquilidad en nuestra patria.
A lo expuesto se suman las noticias de asaltos, extorsiones, estafas, apropiaciones de celulares, granadas y otros explosivos en bares, cafés y restaurantes, los que se ven precisados a cerrar con pérdida de empleos.
Pero hay más malas noticias, ellas debidas a fenómenos naturales como las lluvias, sobre todo las torrenciales que generan desembalses, crecidas de ríos, oleajes anómalos, activación de quebradas y de cauces que se suponía estaban en situación pasiva, e incluso los famosos huaycos que propician daños inenarrables en viviendas y pequeños negocios edificados donde no era permitido,
Pero hay más, la ayuda de los organismos del Estado, insuficiente por cierto, sea ella de responsabilidad local, regional o nacional. La verificación de que no todas las descolmataciones y limpieza de ríos han sido exitosas, lo que deja muchas dudas respecto a su contratación. El malhumor de los afectados por ello es absolutamente entendible pues han perdido sus mobiliarios y hasta su ropa, habiendo quedado dañados y sin posibilidad de reparación sus aparatos eléctricos caseros.
Como si ello no fuese suficiente para alterar la tranquilidad de los ciudadanos, se anuncia un nuevo fenómeno del Niño Costero, lo que significará más daños y pérdidas económicas, subida de precios de alimentos por afectación de cosechas y pérdida de ganado. También en algunas zonas y como cereza en torta, hay dengue.
Tras cuernos palos, como dice añejo aforismo, rotura del gasoducto de Camisea, con interrupción de suministro de gas y sus derivados, inmovilizando vehículos de transporte, tanto de pasajeros como de bienes, lo que llevó medidas de emergencia dispuestas por las autoridades nacionales, a las que se criticó injustamente, pues tuvieron que hacer lo adecuado como era el racionamiento y pasar de clases presenciales a virtuales.
Se requiere mayor almacenamiento para gas y no sufrir por su falta, pero parecería que las autoridades que deben dar permisos, licencias y facilidades, andan en “Belén con los pastores” y deberían salir de su inercia.
Pero hay más, las acciones bélicas entre los Estados Unidos e Israel de un lado y del otro Irán, han llevado al desabastecimiento de petróleo por interceptaciones a buques petroleros en el estrecho de Ormuz
Para que no califiquen al autor de esta nota como émulo de “Don Pésimo”, hay alguna que otra buena noticia, como que la matriz energética múltiple y el buen manejo de la crisis por varias de las generadoras de electricidad, permitiese seguir teniendo el servicio de luz eléctrica, así sea con problemas de costos.
Todo el fastidio de las gentes puede afectar las elecciones generales, tanto presidenciales como parlamentarias, que se realizarán a escasas semanas, por lo que hay que batallar para que los electores voten con el cerebro y no con el hígado que es muy mal consejero.
Llamemos a la conciencia de los ciudadanos para que ejerciten el voto responsable, pensado y repensado y no volvamos a lo sucedido en el 2021, de cuyos errores aún sufrimos y nos lamentamos



