29 de marzo de 2026

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Lima: Cargando...

Por Antero Flores-Araoz / ¿Qué nos pasa?

Ántero Flores-Aráoz

Por donde miremos, sea en el mundo internacional como en el nacional, encontramos acciones y omisiones que nos dan la sensación que el mundo en que vivimos perdió la razón y, que cada día que pasa rogamos al Altísimo por más siquiatras, pues nos estamos volviendo locos en este universo demencial.

En lo internacional observamos que la diplomacia, que sirve para concertar, buscar soluciones, evitar conflictos y de ser el caso resolverlos, está perdiendo peso frente a políticas internacionales de hechos consumados, de amenazas de todo calibre y retrocesos desconcertantes, en que hasta con los aranceles del comercio internacional se quieren establecer presiones inauditas para imponer la voluntad de pocos en lugar de la negociación de muchos.

En la realidad nacional, también enfrentamos la insensatez, aparentemente colectiva, en que, en un proceso electoral general, se presentan como candidatos algunas personas que no pasarían los exámenes ni siquiera para el empleo más modesto en el sector privado. Algunos con antecedentes por lo menos inconvenientes para encontrarse en plancha presidencial o ser candidatos a la Cámara de Diputados, al Senado o al Parlamento Andino.

Hay candidatos que no tienen el mínimo conocimiento de los asuntos públicos y que creen que hacer campaña es formular las eternas promesas que son imposibles de cumplir. En cuanto a las formas, hay candidatos que creen que compiten para galardones como el Grammy, o que se encuentran participando en concursos y programas televisivos locales como “Yo soy” o “La voz”, aunque con la carencia de atributos para hacerlo y que nos hacen recordar al que fuera famoso “Baile del Chino”.

Por otro lado, desde el Poder Ejecutivo se esmeran en hacernos recordar desaciertos en lugar de sus aciertos que también los tiene. El declarar el año 2026 como el  “Año de la Esperanza y del Fortalecimiento de la Democracia”, pone en dudas nuestra esperanza en un Perú mejor, ante los asertos desde la diestra y la siniestra y hasta a muchas personas ponerlas en dudas respecto a la calidad de nuestra incipiente democracia y su futuro.

Las encuestas, mejor dicho, algunas de ellas, nos muestran irresponsablemente cifras inverosímiles que jalan para los molinos ajenos, aunque conocidos, lo que también contribuye al desaliento.

El actuar del Congreso de la Repúblicas, se lleva todas las medallas y diplomas de la incoherencia, pues a menos de 90 días de las elecciones y de un semestre para el cambio de los Poderes Ejecutivo y Legislativo, pretendería enturbiar el proceso con un nuevo cambio presidencial, sumando a la larga lista de presidentes en un lustro, como son: Kuczynski, Vizcarra, Merino, Sagasti, Castillo, Boluarte y Jerí, con uno más, en esto que más parece el antiguo juego de los palitroques.

En el Congreso la cosa es peor, nombraron a José Jerí como presidente de la República, vía sucesión constitucional tras la vacancia de Dina Boluarte, lo hicieron juramentar como Presidente de la República, le impusieron la banda presidencial, lo hicieron actuar y representar al Perú como primer mandatario de la Nación, pero ahora dicen que es un simple encargado del despacho presidencial, algo más que el lleva papeles. Y, en el colmo de la incoherencia lo investigan, pero sin esperar la investigación y su resultado, simultáneamente pretenden su vacancia.

Insólito, para no mencionar el término que nos haga buscar siquiatras.

 

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