Para la elección de congresistas, sean diputados o senadores hay que tener muchísimo cuidado para no reelegir a algún bribón, malandrín o granuja, por lo cual en anterior columna recomendábamos estudiar muy bien los antecedentes y hoja de vida de los candidatos parlamentario que son de nuestra simpatía para no cometer errores.
Pero más grave aún que la elección de malos parlamentarios es reelegir a quienes antes fueron alcaldes o gobernadores, pues mientras en el Congreso se requiere de mayoría importante y también calificada para la toma de diversos acuerdos, una serie de prerrogativas y atribuciones de alcaldes y gobernadores no requieren de la conformidad del Concejo Municipal ni del Consejo Regional, pues ellas son individuales,
Tratándose de la Presidencia de la República la cosa es muchísimo más seria pues, aunque para sus actos y acciones requiera del refrendo ministerial ello es de solo un ministro o un grupo de ministros, que los nombra el propio Presidente a propuesta del Presidente del Consejo de Ministros y los puede remover a su sola decisión y sin que requiera la conformidad de terceros, aunque si del refrendo, solo formal, del Premier como usualmente se le llama al Presidente del Consejo de Ministros.
Además recordemos que quien ejerce la Presidencia de la República personifica a la Nación, es a la vez el jefe supremo de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, representa al Perú dentro y fuera de las fronteras, dirige la política general del gobierno así como las relaciones internacionales, vela por el orden y seguridad interna, reglamenta y hace cumplir las leyes al igual que las sentencias judiciales, administra la hacienda pública, regula los aranceles, concede indultos e infinidad de otras responsabilidades. Por todo ello hay que tener sumo cuidado al determinar por quien se votará para el ejercicio de la Presidencia de la República.
No es menos compleja la elección conjuntamente con la del Presidente de la República, la de los integrantes de su plancha presidencial, que si bien se eligen en conjunto con el Presidente, lo pueden reemplazar en cualquier momento cuando se produce la vacancia del cargo por diversas situaciones. Ya lo hemos tenido en los últimos años con Pedro Pablo Kuczynski quien fue reemplazado por su vicepresidente Martin Vizcarra y, cuando Pedro Castillo fue vacado lo sustituyó su vicepresidenta Dina Boluarte.
La elección por los congresistas de quien ejercerá la Presidencia del Congreso también es de singular importancia, pues puede llegar a reemplazar al Presidentede la República cuando no hay vice presidentes hábiles. Esto ya pasó con Vizcarra reemplazado por Manuel Merino y luego por Francisco Sagasti, este último de penosa recordación al designar como héroes de la patria a los prontuariados Inty y Bryan.
Como es de conocimiento, no hay reelección presidencial inmediata, aunque si mediata, por lo que hay que tener muchísimo más cuidado cuando se trata de la Presidencia de la República, pues es más fácil saber lo que antes hicieron o dejaron de hacer los candidatos y, si incurrieron en violaciones a la ley y/o actos de corrupción. Volver a llevar al “Sillón de Pizarro” a quien ya se sabe fue desastroso mandatario es no conocer antiguo refrán que dice “gallina que come huevo, aunque le corten el pico”.
En el mundo se han cometido muchísimos errores en reelección de primeros mandatarios, como son Mohamed Sukarno en Indonesia, Ferdinand Marcos en Filipinas, Jean Claude Duvalier en Haytí, Carlos Menen en Argentina, entre muchos otros. Ello no debe olvidarse para no caer en el error pues se conoce que hay personas que ejercieron en el Perú la Presidencia, pero tienen deudas que saldar con la Justicia y ni pregunten de quienes se trata, pues son conocidísimos por sus malas artes y acciones.




