Por Antero Flores-Araoz/ Tropezar y pegar con la misma piedra

por | Feb 18, 2023 | Opinión

Cada vez que tenemos protestas, que lejos de ser pacíficas, se presentan con convulsión social y con violencia, observamos que se toman carreteras y, con piedras de buen tamaño que están a los lados de las vías, con ellas interrumpen ilícitamente el tránsito de personas y mercancías, atentando contra el derecho constitucional de libre desplazamiento y cometiendo además delito que está tipificado en nuestro ordenamiento penal.

Pero la interrupción de vías de comunicación no solo es fuera de las ciudades, sino que en los centros poblados también se toman avenidas, calles y parques, impidiendo asimismo la circulación de personas, tanto trabajadores como estudiantes que necesitan llegar o salir de sus centros de trabajo o de estudios.

También se impide que hasta los vehículos que transportan alimentos, lleguen a los mercados de destino, lo que ya de por si es sumamente grave pues hay una afectación a la salud por falta de los alimentos. En estas afectaciones urbanas, igualmente se ponen piedras en las pistas, las mismas que sacan los revoltosos de jardines o levantando los adoquines que alcaldes bien intencionados, aunque poco realistas, colocan en calles como ornato en lugar de privilegiar la seguridad de la población.

Cuando concluyen las protestas, las autoridades disponen el retiro de las piedras y adoquines, siendo las primeras arrojadas a los lados de las vías y las segundas recolocadas en los sitios de los que las sacaron.

Lo expuesto en el párrafo anterior, indiscutiblemente facilita que en nuevas protestas se utilicen las mismas piedras y adoquines, para interrumpir el tránsito vehicular y de personas, situación que debe corregirse.

Sabemos que hay técnicos y profesionales, sea en urbanismo, comunicaciones como en seguridad, los que probablemente les dirán a las autoridades que tratándose de piedras en las carreteras, ellas podrían ser enterradas, para que no sean reutilizadas en nuevos actos que perturban la tranquilidad pública. En lo que se refiere a los adoquines, desaparecerlos y sustituirlos por cemento, pues de ser recolocados, nuevamente serán levantados y servirán otra vez de proyectiles contra la Policía que pone el pecho por los ciudadanos de bien, y a quien prácticamente se le impide defenderse, ante duras agresiones que dejan lesionados y heridos de gravedad en los llamados a restablecer el orden.

La reutilización de piedras y adoquines como proyectiles, nos hizo recordar el famoso aserto: “El ser humano es el único ser vivo que tropieza con la misma piedra”, a lo que podríamos agregar que “La Policía es atacada con la misma piedra, gracias a las autoridades que no la removieron”.

Esto de ser reiterativo en el error, es como ser reincidente en el delito y tiene tal relevancia que ha servido para que Jorge Masías compusiera la famosa canción que interpretaba el genial Julio Iglesias: “Tropezar con la misma piedra”.


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