La Municipalidad de Lima retiró en 2022 las rejas de la plazuela de la Iglesia de San Francisco, bajo la gestión del alcalde Rafael López Aliaga, con el propósito de devolver al espacio su aspecto original del siglo XVI, mejorar la estética urbana, fomentar el libre tránsito y atraer turismo al centro histórico. La medida buscó eliminar las barreras físicas que protegían la zona.
Fallo del Tribunal Constitucional
En su resolución Exp. 00100-2025-PA/TC, el Tribunal Constitucional determinó que el cerco no contaba con protección legal como patrimonio cultural y que, incluso, su demolición recibió el respaldo de la Unesco, organismo que vela por la conservación del Centro Histórico de Lima como Patrimonio de la Humanidad desde 1991. Según el fallo, el muro no tenía valor patrimonial reconocido, pues no existe registro nacional ni internacional que lo declare como tal.
La Municipalidad de Lima, por su parte, señaló que el proyecto de mejoramiento y remodelación de la plazuela fue aprobado mediante autorización sectorial del Ministerio de Cultura.
Estudios técnicos que contradicen el fallo
Sin embargo, estudios técnicos recientes ofrecen una perspectiva distinta. Bajo la superficie de la Plazuela San Francisco, un área transitada diariamente por vecinos, fieles y turistas, se han identificado evidencias materiales que remiten a etapas tempranas de la ciudad y a formas de ocupación anteriores a las transformaciones modernas.
Estos hallazgos surgen en un contexto de debates sobre el uso del espacio público y advertencias de especialistas respecto al valor patrimonial del entorno franciscano. La información técnica cobra relevancia porque aporta datos verificables sobre lo que permanece oculto bajo el suelo y sobre los riesgos de cualquier obra sin control especializado.
La investigación, basada en métodos no invasivos de prospección geofísica, confirmó la existencia de estructuras arqueológicas en tres sectores definidos:
Frente a la Iglesia de la Soledad. En el área lateral del templo principal. En el espacio ubicado frente a la entrada de la Capilla.
El estudio abarcó aproximadamente 3,220 metros cuadrados y fue desarrollado por el investigador español Luis Avial, director técnico de la empresa Falcon High Tech, a pedido de la Orden Franciscana de los XII Apóstoles del Perú, institución que administra el conjunto religioso.
Un espacio en espera de soluciones
Desde febrero de 2022, las obras se encuentran paralizadas y el lugar presenta un estado de descuido, con rejas provisionales y estructuras interrumpidas que afectan tanto al templo como al entorno público.
En este escenario, la comunidad franciscana solicita estudios patrimoniales previos y una intervención consultada, mientras que la Municipalidad busca continuar con el proyecto de recuperación urbana. El desafío consiste en conciliar la necesidad de libre circulación con la protección del patrimonio virreinal que yace en el subsuelo de la Iglesia de San Francisco.
(*) Director de la Tribuna Católica




