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    Por: Arturo B. Berdejo Vera / Los Patanes

    Del patán dice el diccionario Larousse: Hombre rústico e ignorante. También hombre zafio y grosero. Como ya sucede en nuestro medio, el término se queda corto para calificar a los que en verdad son patanes metidos a políticos unos, otros analistas, asesores, etc.

    Y perfil del patán anida como un ADN en la cacerola de los caviares y comunistas quienes se computan como hijos del Sol o de la Luna. A ellos no se les puede criticar. Ellos merecen estar prendidos permanentemente de las ubres del Estado. Si tú me llegas a criticar … te destruyo, oye.

    Aun cuando el tema de los patanes es frondoso veamos el tema que está en la preocupación del electorado, las elecciones generales.

    Algunos críticos se frotan las manos como si hubieran acertado un premio de la “tinka”. Yo lo dije. Yo lo advertí…se relamen mientras otros se le cargan al indiferente y distraído ciudadano que más apuro tuviera en buscarse los frejoles que estar cavilando quién michi va a trepar al sillón de Pizarro, como si eso fuera cosa de una ruleta.

    Sin programas. Ofertas a la champa. Casi todos ofrecieron malintencionadamente vencer a la pandemia que cada día mata a más peruanos gracias a los criminales Vizcarra y Sagasti en complicidad de la Mazzetti y el resucitado Dr. Nazi Zamora

    Mientras eso un ciudadano de a caballo iba ganando adeptos aprovechando su condición de dirigente del magisterio donde los profesores de a pie dicen a mi qué chu, que salga cualquiera. Como dicen ahora con lo de la vacuna: endoctrinados como de rebaño o sea todos de un solo toque.

    Y siguió oteando este gallo preguntándose a quién elijo para hincharle las bolas a los fujimoristas. ¡Ah! Ya sé. Que asuma la presidencia Martín Vizcarra. Y enseguida repartió un sin número de panegíricos para el señalado. Malaya mi suerte que en cuatro años de soldado miren Ud. lo que he sacado: un triste galón de cabo y un capote remendado trala la la Que vivan los voluntarios. En este caso…Los huevos fritos. ¡Joder!

    Luego y para más herir a los peruanos llegó este carantigua Sagasti que tomó la posta de las picardías de Lagarto Vizcarra y siguió cuchillo en mano, matando a más peruanos. No sé a ciencia cierta que lo que pasa en el Perú es más culpa de las guaripolera prensa y sus sirvientes que llaman a Simón –antiguo terruco—para que opine. Y claro solapadamente, sabiendo que éste hablaría a favor del sombrerón.

    De pronto nos dimos con un mensaje aparentemente llegado allende el charco que dijera era la voz del marqués. En él se decía: ya voy viajando a Perú para conversar con Pedro Castillo– que así se llama el del sombrero ganador—para evitar que la japonesa asuma el Poder. Felizmente en horas de la noche salió Alvarito, retoño del marqués para decir que lo del twiter no era del novelero characato. Que su api tiene terror a los terrucos, Finalmente que no los puede ver. Entonces veremos para dónde vendrá la “palabra autorizada” del marqués. Ya la ha embarrado bastante.

    Para cerrar y cómo no para la historia el patán tan grande como Sagasti que se arrogó la función de divino. Uste muere y este no. Fue cuando los ciudadanos con disponibilidad para comprar la vacuna y vacunarse recibieron el no rotundo del morado quien aplicara su descocada lógica.

    Si los pobres no tienen para comprase la vacuna Ud. tampoco, aunque tenga un cerro de plata. Algo así como: Permiso para curarme, señor presidente. Tengo dinero para comprarme la medicina. —No. Señor. No puede comprársela de modo que muérase Ud. como se mueren los pobres. Por ahora cierro.

    (*) Miembro (r) de la Marina de Guerra y analista político.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Del patán dice el diccionario Larousse: Hombre rústico e ignorante. También hombre zafio y grosero. Como ya sucede en nuestro medio, el término se queda corto para calificar a los que en verdad son patanes metidos a políticos unos, otros analistas, asesores, etc.

    Y perfil del patán anida como un ADN en la cacerola de los caviares y comunistas quienes se computan como hijos del Sol o de la Luna. A ellos no se les puede criticar. Ellos merecen estar prendidos permanentemente de las ubres del Estado. Si tú me llegas a criticar … te destruyo, oye.

    Aun cuando el tema de los patanes es frondoso veamos el tema que está en la preocupación del electorado, las elecciones generales.

    Algunos críticos se frotan las manos como si hubieran acertado un premio de la “tinka”. Yo lo dije. Yo lo advertí…se relamen mientras otros se le cargan al indiferente y distraído ciudadano que más apuro tuviera en buscarse los frejoles que estar cavilando quién michi va a trepar al sillón de Pizarro, como si eso fuera cosa de una ruleta.

    Sin programas. Ofertas a la champa. Casi todos ofrecieron malintencionadamente vencer a la pandemia que cada día mata a más peruanos gracias a los criminales Vizcarra y Sagasti en complicidad de la Mazzetti y el resucitado Dr. Nazi Zamora

    Mientras eso un ciudadano de a caballo iba ganando adeptos aprovechando su condición de dirigente del magisterio donde los profesores de a pie dicen a mi qué chu, que salga cualquiera. Como dicen ahora con lo de la vacuna: endoctrinados como de rebaño o sea todos de un solo toque.

    Y siguió oteando este gallo preguntándose a quién elijo para hincharle las bolas a los fujimoristas. ¡Ah! Ya sé. Que asuma la presidencia Martín Vizcarra. Y enseguida repartió un sin número de panegíricos para el señalado. Malaya mi suerte que en cuatro años de soldado miren Ud. lo que he sacado: un triste galón de cabo y un capote remendado trala la la Que vivan los voluntarios. En este caso…Los huevos fritos. ¡Joder!

    Luego y para más herir a los peruanos llegó este carantigua Sagasti que tomó la posta de las picardías de Lagarto Vizcarra y siguió cuchillo en mano, matando a más peruanos. No sé a ciencia cierta que lo que pasa en el Perú es más culpa de las guaripolera prensa y sus sirvientes que llaman a Simón –antiguo terruco—para que opine. Y claro solapadamente, sabiendo que éste hablaría a favor del sombrerón.

    De pronto nos dimos con un mensaje aparentemente llegado allende el charco que dijera era la voz del marqués. En él se decía: ya voy viajando a Perú para conversar con Pedro Castillo– que así se llama el del sombrero ganador—para evitar que la japonesa asuma el Poder. Felizmente en horas de la noche salió Alvarito, retoño del marqués para decir que lo del twiter no era del novelero characato. Que su api tiene terror a los terrucos, Finalmente que no los puede ver. Entonces veremos para dónde vendrá la “palabra autorizada” del marqués. Ya la ha embarrado bastante.

    Para cerrar y cómo no para la historia el patán tan grande como Sagasti que se arrogó la función de divino. Uste muere y este no. Fue cuando los ciudadanos con disponibilidad para comprar la vacuna y vacunarse recibieron el no rotundo del morado quien aplicara su descocada lógica.

    Si los pobres no tienen para comprase la vacuna Ud. tampoco, aunque tenga un cerro de plata. Algo así como: Permiso para curarme, señor presidente. Tengo dinero para comprarme la medicina. —No. Señor. No puede comprársela de modo que muérase Ud. como se mueren los pobres. Por ahora cierro.

    (*) Miembro (r) de la Marina de Guerra y analista político.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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