2 de enero de 2026

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Lima: Cargando...

Por: Arturo Bobbio C. // Cuidado con la falsa idea de seguridad

Arturo Bobbio C.

La reciente detención de Erick Moreno Hernández, conocido como “El Monstruo”, en territorio paraguayo ha sido recibida con aplausos por todos los peruanos. Lamentablemente hay dos hechos importantes que tener en cuenta, el primero es la ineficiencia que tuvo nuestra policía nacional en su captura, permitiendo su fuga, el segundo es que malos efectivos policiales, estuvieron involucrados en darle información para que esta organización pueda operar y hasta mantenerse a salvo de las fuerzas del orden. Estos detalles, lejos de ser anecdóticos, ponen en evidencia las profundas fallas de nuestro sistema de justicia y lucha contra la inseguridad.

Mirar a este delincuente enmarrocado, nos puede dar una falsa idea de seguridad, pero debemos ser totalmente conscientes que esta detención no resuelve el problema de fondo, la inseguridad en nuestro país sigue avanzando, la seguridad subjetiva generada por sensaciones, capturas televisadas y shows mediáticos, no cambiará para nada la realidad que vivimos en las calles con asaltantes en cada esquina. El alivio sentido no durará ni dos minutos cuando, sigamos siendo extorsionados, asaltados y asesinados.

En la antigua Grecia, Platón planteaba que una ciudad verdaderamente justa no se construye solo con leyes y castigos, sino a partir de una estructura racional del alma y del Estado. Para él, sin un equilibrio entre la razón y las pasiones, la sociedad no puede aspirar al orden. Más adelante, en la Roma republicana, Cicerón insistía en que las leyes carecen de fuerza moral si no están respaldadas por ciudadanos virtuosos. Es decir, sin una ética pública sólida, las normas se vuelven letra muerta.

Nuestro gobierno debe tomar cartas en el asunto, todo aquel antisocial que persista en sus acciones delictivas, debe ser extirpado de nuestra sociedad, las leyes deben ser drásticas y contundentes, los aparatos policiales y de justicias deben ser sometidos a profundas reformas, no es justo que vivamos con jefes policiales acusados de recibir dinero de las organizaciones criminales, como la minería ilegal, tampoco es oportuno tener que soportar que la fiscalía se politice y solo persiga a políticos corruptos opositores, olvidándose de perseguir a políticos corruptos amigos o lo que es peor transando con delincuentes que luego de ser capturados, son decenas de veces puestos nuevamente en las calles, bajo la excusa de que algún trámite burocrático policial fue mal practicado. La captura de “El Monstruo” es un avance, sí, pero no debe hacernos olvidar que él operó por años sin que las instituciones peruanas pudieran detenerlo, con anuencia de ellas y con la colaboración de algunos malos miembros de nuestra policía nacional, ahora cabe preguntarnos, ¿Cuántos “monstruos”, jefes de organizaciones criminales, siguen en libertad?

El gobierno ha tratado de convertir esta captura en un logro de su gestión. Pero mientras dependamos de otros países para hacer justicia, no se puede hablar de una lucha real contra la delincuencia. No basta con aplaudir una detención; hay que mirar más allá del espectáculo. La batalla contra el crimen organizado requiere reformas profundas, voluntad política y una ciudadanía vigilante. Solo así dejaremos de confundir gestos aislados con soluciones reales.

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