7 de abril de 2026

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Por: Arturo Bobbio C. // Por un sistema de salud veterinario nacional

Surco: Arturo Bobbio propone reasfaltado de todas las vías

El Perú cuenta con una población de más de seis millones de perros callejeros, un tercio de estos viven en las calles de nuestra capital. Este sombrío panorama sumado a la población gatuna abandonada en las ciudades de nuestro país, se ha convertido en un problema no solo que afecta la salud humana, sino que desnaturaliza el progreso normativo que hemos tenido respecto al reconocimiento de los derechos de los animales.

Un reflejo de que hemos evolucionado como sociedad es el de reconocer y proteger los derechos de quienes no pueden hacerse respetar, de criaturas indefensas que lo único que hacen es vivir sin hacerle daño a nadie, procurando siempre el amor y convivencia con el ser humano. Perú ya dio un primer gran paso, promulgando la ley 30407, “Ley de protección y bienestar animal”, entrando en vigencia el nueve de enero del año 2016. Si bien, este instrumento normativo reconoce los derechos de los animales y penaliza a quienes los maltraten o hagan daño, es necesario evolucionar hacia la protección de los derechos animales de segunda generación, es decir, procurar que aquellos animalitos en estado de abandono o que sus dueños no cuenten con los recursos para brindarles una atención veterinaria de calidad, tengan acceso a un sistema de salud veterinario público y gratuito, que les permita pasar su existencia de manera saludable y feliz.

Muchos criticarán esta propuesta, señalando tercamente que, si a duras penas tenemos un mal sistema de salud para nuestros ciudadanos, sería absurdo pedir que se tenga un sistema de salud veterinario, pero este argumento es tan ilógico, como decir, ¿Por qué se hacen hospitales especializados como el INCOR (hospital del corazón), si no tenemos un buen sistema de salud?, experiencias como el Incor, han demostrado que trabajar de manera especializada es lo mejor. La salud animal tiene una repercusión directa en la salud humana y debe ser un tema de Estado, como sucede en Italia y sin ir muy lejos en el hermano país de El Salvador, donde sus ciudadanos disfrutan de un sistema de salud estatal para sus animales, hospitales veterinarios gratuitos para las mascotas de personas sin recursos o animales abandonados.

El primer esfuerzo está en ponernos como meta, el tener un hospital veterinario por región, para ello se debe convocar a las universidades que cuentan con el programa de salud animal, debiéndoseles exigir que para poder licenciarse en la SUNEDU deban contar con un hospital universitario veterinario, estos establecimientos de salud en el interior del país, contarían con brigadas de monitoreo para animales de granja. Indecopi necesita dejar de lado intereses mezquinos y retroceder en su oposición de implementar veterinarias municipales, estas además deberán ser las receptoras del nuevo programa de serumistas veterinarios, siendo este el camino para que miles de profesionales puedan ejercer su profesión en todo el territorio nacional.

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