26 de marzo de 2026

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Por: Azi Wolfenson // El Estado de los palestinos ya existe, se llama Jordania

Azi Wolfenson

 

Hagamos historia. A fines de Abril de 1920 en San Remo, Italia  la Declaración Balfour Británica se convirtió en Ley internacional por el Tratado de Sevres y la decisión de la Liga de las Naciones. Esta  Declaración reconocía los territorios denominados Palestina que no sólo ocupaban lo que hoy es Israel sino también Judea, Samaria y Jordania así como también los que estaban a ambas margenes del rio Jordán como Hogar del Pueblo Judío. Se puede observar este territorio en el mapa incluido para mayor comprensión del lector.

 

Se puede ver que el territorio acordado oficialmente por unanimidad como hogar del pueblo Judío ocupaba 120,466 Km.Cds. mientras que Israel ocupa actualmente sólo 28,166 Km.Cds. Es decir apenas el 23%.

 

Los Aliados, países que derrotaron al Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, se reunieron en San Remo, Italia, para dividir el Medio Oriente. Se propusieron establecer nuevos países potenciales a través de un programa de tutoría llamado “mandatos”. Los árabes, ahora libres de los turcos, obtendrían Siria, Líbano y Mesopotamia (Iraq). Los judíos obtendrían “Palestina”. (Palestina era un ente judío en aquel entonces).

 

Palestina, denominación geográfica inventada por el emperador romano Adriano, de territorios historicamente judios, fue reservada para Hogar del Pueblo Judio, estableciendo el derecho legal, reconocido internacionalmente, del pueblo judio sobre los territorios de Palestina en ambas márgenes del rio Jordan, confirmando así su derecho histórico.

 

El estado “palestino” fue creado por los Británicos en 1922 a costa de territorio judío cuando dividieron su Mandato de Palestina al establecer el emirato semiautónomo de Transjordania al este del río Jordán, gobernado por el príncipe hachemita Abdalá I, aunque continuaba la administración bajo un alto comisionado británico.  Le cedieron el 77% del territorio acordado oficialmente como Hogar del pueblo Judío (Israel).

 

En 1946 Jordania se convirtió en un estado soberano e independiente con el nombre inicial de Reino Hachemita de Transjordania. Tras la captura de Cisjordania durante la guerra árabe-israelí de 1948, Abdalá I tomó el título de rey de Jordania y Palestina.

 

ACUERDOS DE SAN REMO 

 

El lenguaje de la Declaración Balfour de 1917 se incluyó directamente en los acuerdos de San Remo: “[El] Obligatorio es responsable de poner en práctica la declaración hecha originalmente el 2 de noviembre de 1917 por el Gobierno de Su Majestad Británica, y adoptada por dichos poderes, a favor del establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío.”

 

El texto del Mandato es claro sobre el tema de la división de tierras: “El Obligatorio será responsable de velar por que ningún territorio palestino judío sea cedido o arrendado, o de ninguna manera puesto bajo el control del Gobierno de cualquier Poder extranjero“.

 

Esta decisión fue ratificada por unanimidad por 56 estados miembros de la Liga de las Naciones, y más tarde se convirtió en parte de la Carta de las Naciones Unidas, allanando así el camino para la tercera comunidad judía, renacida en su tierra ancestral después de 2000 años.

 

Sin embargo, esta ocasión trascendental, en la que la comunidad internacional reconoció y luego ratificó el derecho inalienable del pueblo judío a la Tierra de Israel por primera vez en la historia moderna, a menudo se olvida.

 

PROPUESTA DE LA ONU 

 

En cambio, se desvía la atención a la transmisión por radio del voto de la ONU para la partición el 29 de noviembre de 1947, donde la Asamblea General de la ONU votó a favor de una resolución que adoptó el plan de partición del Comité Especial de Palestina de la ONU (UNSCOP) de Palestina en Estado Judío y Estado Árabe y por los cuales 33 estados votaron a favor, 13 en contra y 10 se abstuvieron.

 

Legalmente hablando, los dos eventos no se pueden poner en la misma escala. Los Acuerdos de San Remo fueron una ley vinculante, ratificada por los Estados miembros. Incluso Estados Unidos, que no era miembro de la Liga de las Naciones, tomó medidas para reconocer los acuerdos.

 

Por el contrario, el Plan de Partición de UNSCOP fue simplemente una resolución no vinculante, votada en la Asamblea General y no por el Consejo de Seguridad, y fue rechazada de inmediato por los árabes; en otras palabras, todo el ejercicio del voto del plan de partición fue nulo y vacío.

 

Basta leer el Plan de Partición de las Naciones Unidas, aprobado en noviembre de 1947 para constatar que no hay allí una sola mención de un Estado Palestino. El Plan menciona, numerosas veces, Estado Judío y Estado Árabe, ya que en esa época los árabes del lugar no se auto identificaban como palestinos.

 

¿Entonces a que viene tanta insistencia en crear un estado árabe palestino cuando ya existe uno desde 1946 llamado Jordania con un rey Abdalá I que se autodenominó rey de Jordania y Palestina?

 

Los antisemitas con su odio a los judíos no quieren darse cuenta que no se trata de un reclamo por territorios. Se trata de la imposición por parte de unos fanáticos de una ideología maligna, cruel y nefasta. Quieren imponer como norma de vida el islamismo radical en todo el mundo empezando por Israel. Dado que Israel no se rinde, el Islamismo ha decidido avanzar al mismo tiempo en imponer el Islam en Europa y Estados Unidos. En Africa prácticamente lo tienen conseguido. Al mismo tiempo imponer sus leyes de la Jihad y la Sharia eliminando a todos los no creyentes en Ala, porque así lo ordena el Corán.

 

Ya han avanzado en Inglaterra, en Francia y otros países de Europa. Lo vienen haciendo en Australia y en el propio Estados Unidos. Y acaban de conseguir un espacio exclusivo para sus prácticas religiosas en el propio Vaticano. Si no se les detiene ahora y ya, nuestros descendientes no sabrán nunca el significado de libertad y derechos humanos y serán únicamente esclavos de los monstruos que gobernarán el mundo del futuro, si a eso se le puede llamar futuro.

 

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